Rocket Lab avanza hacia Neutron con carenados «Hipopótamo Hambriento» y tanques de prueba en Wallops

La carrera global por el dominio del acceso al espacio vive tiempos de gran dinamismo, y Rocket Lab se posiciona como uno de los actores más innovadores en el segmento de lanzadores reutilizables de tamaño medio. La última novedad viene de la mano de los peculiares carenados denominados “Hungry Hippo” (Hipopótamo Hambriento), que han llegado recientemente a las instalaciones de Wallops Island, en Virginia (EE. UU.), marcando un hito en el desarrollo del cohete Neutron, el vector de nueva generación de la compañía neozelandesa-estadounidense.
Neutron: la apuesta por la reutilización y la flexibilidad
Rocket Lab, conocida principalmente por su lanzador ligero Electron, da un salto cualitativo con Neutron, un cohete de 40 metros de altura y 7 metros de diámetro, diseñado para competir en la categoría de los Falcon 9 de SpaceX y los futuros Ariane 6 europeos. Su objetivo: ofrecer lanzamientos comerciales y gubernamentales con una frecuencia alta, un coste reducido y, sobre todo, capacidad de reutilización.
En este contexto, los nuevos carenados “Hungry Hippo” no solo son una curiosidad nominal, sino una pieza clave para el futuro del Neutron. Tradicionalmente, los carenados de los cohetes, que protegen la carga útil durante el ascenso atmosférico, son descartados y caen al mar tras unos minutos de vuelo. Sin embargo, en la senda marcada por SpaceX, Rocket Lab ha ideado unos carenados que, en lugar de separarse y perderse, permanecen unidos al cuerpo central durante el descenso y el aterrizaje, permitiendo su reutilización inmediata.
La innovación de los “Hungry Hippo”
El apodo “Hipopótamo Hambriento” responde a la forma peculiar de estos carenados, mucho más anchos y robustos que los habituales, con una apertura en dos mitades que se cierran en torno a la carga útil, recordando a la gigantesca boca de un hipopótamo. Esta estructura, fabricada en materiales compuestos avanzados —como la fibra de carbono—, ha sido concebida para soportar las tensiones del lanzamiento y del regreso a la Tierra, facilitando una transición rápida entre misiones y reduciendo significativamente los residuos espaciales.
Su llegada a Wallops Island supone el inicio de una fase intensiva de pruebas estructurales y de integración. El objetivo es demostrar que los carenados pueden abrirse, cerrarse y soportar múltiples ciclos de lanzamiento sin perder sus propiedades, un requisito imprescindible para que Neutron pueda alcanzar su cadencia de lanzamientos reutilizables.
Tanques de prueba y validaciones críticas
Junto a los carenados, Rocket Lab ha transportado también los primeros tanques de prueba del Neutron. Estos depósitos, que almacenarán oxígeno líquido y metano —el mismo combustible que emplean los motores Raptor de SpaceX y los BE-4 de Blue Origin—, son fundamentales para validar el comportamiento criogénico y la integridad estructural bajo condiciones extremas. Las pruebas, que se realizarán en las próximas semanas, incluirán llenados, presurización y simulacros de los perfiles de misión.
Neutron, además, destaca por su novedosa etapa principal, que aterrizará verticalmente sobre una plataforma en tierra, al estilo Falcon 9, pero con un tren de aterrizaje integrado y un diseño que prioriza la robustez y la sencillez operativa. Se prevé que los primeros vuelos de prueba se realicen a partir de 2025, con el objetivo de transportar hasta 13 toneladas a órbita baja terrestre en su versión totalmente reutilizable.
El contexto internacional: SpaceX, Blue Origin, PLD Space y la nueva era de lanzadores
Mientras Rocket Lab avanza a pasos agigantados, la competencia no se queda atrás. SpaceX continúa consolidando su dominio con más de 100 lanzamientos anuales y el desarrollo del colosal Starship, que busca revolucionar el acceso lunar y marciano gracias a su plena reutilización. Blue Origin, por su parte, perfecciona el New Glenn —también basado en la reutilización de la primera etapa y carenados recuperables—, aunque con un calendario menos acelerado.
En Europa, la firma alicantina PLD Space ha completado con éxito el primer vuelo suborbital de su cohete Miura 1 y se prepara para el debut del Miura 5, con la mirada puesta en el mercado de pequeños satélites. Virgin Galactic, mientras tanto, sigue apostando por el turismo espacial suborbital, aunque con desafíos técnicos y comerciales persistentes.
La innovación no se limita a la infraestructura de lanzamiento: la exploración de exoplanetas sigue acaparando titulares, con misiones como TESS (NASA) o CHEOPS (ESA) descubriendo nuevos mundos y avanzando en la caracterización de atmósferas planetarias.
Un futuro marcado por la sostenibilidad y la eficiencia
La llegada de los carenados “Hungry Hippo” y los tanques de prueba a Wallops Island simboliza el compromiso de Rocket Lab —y de la industria en general— con una nueva era espacial, donde la sostenibilidad, la reutilización y la eficiencia económica son tan relevantes como la capacidad tecnológica. Si Neutron cumple sus promesas, el mercado de lanzadores medianos vivirá una revolución comparable a la que SpaceX provocó en su día con Falcon 9.
En los próximos meses, todas las miradas estarán puestas en las pruebas estructurales y de integración de estos componentes clave, que determinarán si Rocket Lab es capaz de materializar su visión y competir de tú a tú con las grandes potencias del sector espacial.
(Fuente: NASASpaceflight)
