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Un año decisivo para la conquista lunar: el SLS de la NASA se prepara para Artemis II

Un año decisivo para la conquista lunar: el SLS de la NASA se prepara para Artemis II

El año 2025 se perfila como un periodo clave en la historia de la exploración espacial, especialmente para la NASA y su ambicioso programa Artemis, cuyo objetivo es devolver a la humanidad a la Luna y allanar el camino para futuros viajes a Marte. El Kennedy Space Center, epicentro de la actividad aeroespacial estadounidense en Florida, ha estado volcado en la preparación del vehículo de lanzamiento y, en particular, del potente cohete SLS (Space Launch System), que será el encargado de enviar a cuatro astronautas en una misión tripulada alrededor del satélite terrestre a comienzos de 2026.

El SLS, considerado el cohete más potente jamás desarrollado por la NASA, es la piedra angular de la nueva era lunar. Diseñado para transportar cargas pesadas y misiones tripuladas más allá de la órbita baja terrestre, el SLS ha superado diversas fases de pruebas y ensamblaje durante 2025. Los equipos técnicos del Kennedy Space Center han trabajado meticulosamente en la integración de los distintos módulos, desde la etapa central -propulsada por motores RS-25 reciclados del programa del transbordador espacial- hasta los propulsores laterales de combustible sólido, herederos de las tecnologías más fiables de la agencia.

Artemis II será la primera misión tripulada del programa Artemis y supondrá el regreso de astronautas al entorno lunar por primera vez desde la histórica misión Apolo 17 en 1972. La tripulación, formada por cuatro astronautas de la NASA y la Agencia Espacial Canadiense, realizará una órbita alrededor de la Luna, poniendo a prueba todos los sistemas de soporte vital, comunicaciones y maniobra de la nave Orión, desarrollada en colaboración con la Agencia Espacial Europea. La misión servirá como ensayo general para Artemis III, que está destinada a llevar a la primera mujer y a la primera persona afroamericana a la superficie lunar.

Pero el Kennedy Space Center no solo ha centrado sus esfuerzos en el retorno a la Luna. Durante 2025, el centro también ha sido escenario de importantes experimentos científicos a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS). El estudio de los efectos de la microgravedad sobre la salud humana, el crecimiento de tejidos y cultivos, y la investigación en materiales avanzados han continuado ampliando nuestro conocimiento en condiciones extremas. Además, los instrumentos desarrollados en colaboración con la Agencia Espacial Europea y la Agencia Japonesa han permitido observar de cerca fenómenos solares como el viento solar, contribuyendo a entender mejor el clima espacial y su impacto en la infraestructura tecnológica terrestre.

En el ámbito internacional y comercial, 2025 ha sido testigo de avances significativos. SpaceX, liderada por Elon Musk, ha continuado perfeccionando su nave Starship, realizando varios vuelos de prueba desde Boca Chica, Texas. El objetivo declarado de la compañía es desarrollar una arquitectura completamente reutilizable que permita misiones regulares a la Luna y, en el futuro, a Marte. Por su parte, Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, ha probado con éxito su cohete New Glenn, concebido también para el transporte de grandes cargas y misiones tripuladas más allá de la órbita baja.

En Europa, la española PLD Space ha marcado un hito con el lanzamiento del cohete Miura 1, el primero desarrollado íntegramente en el país, consolidando a España como un actor emergente en el sector espacial. La empresa alicantina ha anunciado nuevos contratos para lanzar pequeños satélites y experimentos, impulsando la industria nacional y la colaboración con otras agencias europeas.

Virgin Galactic, por su parte, ha continuado con sus vuelos suborbitales turísticos, acercando la experiencia espacial a ciudadanos privados y contribuyendo a democratizar el acceso al espacio. Mientras tanto, los astrónomos, gracias a telescopios espaciales como el James Webb y el TESS, han identificado y estudiado nuevos exoplanetas potencialmente habitables, lo que refuerza la importancia de la exploración más allá del sistema solar.

El futuro inmediato que se dibuja a las puertas de 2026 es prometedor y está marcado por la cooperación internacional, la innovación tecnológica y la creciente participación de empresas privadas en la exploración espacial. El lanzamiento de Artemis II será no solo un hito para la NASA, sino un paso fundamental para toda la humanidad en la conquista del espacio profundo y la búsqueda de nuevos horizontes.

(Fuente: NASA)