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Un hallazgo sin precedentes revela el nacimiento temprano de un cúmulo galáctico tras el Big Bang

Un hallazgo sin precedentes revela el nacimiento temprano de un cúmulo galáctico tras el Big Bang

Un equipo internacional de astrónomos ha logrado captar, por primera vez, el instante en que un cúmulo de galaxias comenzó a formarse apenas mil millones de años después del Big Bang, mucho antes de lo que las teorías actuales predecían. Este avance ha sido posible gracias a la combinación de observaciones realizadas por el telescopio espacial James Webb (JWST) y el observatorio de rayos X Chandra, ambos de la NASA, cuyas capacidades complementarias han permitido abrir una nueva ventana al universo primitivo.

Los cúmulos de galaxias son las mayores estructuras gravitacionalmente ligadas del cosmos, compuestas por cientos o miles de galaxias, además de gas a temperaturas extremas y grandes cantidades de materia oscura. Hasta ahora, los modelos cosmológicos y los datos observacionales situaban el inicio de la formación de estos colosos cósmicos en una época comprendida entre 2.000 y 3.000 millones de años tras el Big Bang. Sin embargo, el descubrimiento de este cúmulo naciente, denominado oficialmente como «protoclúster», retrotrae el proceso de ensamblaje a solo unos 1.000 millones de años después del origen del universo.

El hallazgo se produjo al analizar una región del cielo con la sensibilidad infrarroja del JWST, capaz de penetrar el polvo cósmico y captar la luz más tenue y distante. El equipo identificó una agrupación compacta de galaxias extremadamente lejanas, todas ellas situadas a un desplazamiento al rojo (redshift) de aproximadamente 7,9, lo que corresponde a una época en la que el universo tenía menos del 10% de su edad actual. Para confirmar la naturaleza de cúmulo naciente, los astrónomos recurrieron al observatorio Chandra, que detectó emisiones de rayos X provenientes del gas caliente intergaláctico que baña a estas galaxias, una firma inequívoca de la formación temprana de un cúmulo.

El análisis detallado permitió constatar que este protoclúster ya había comenzado a atraer materia a su alrededor, incrementando su masa y sentando las bases para evolucionar hacia un cúmulo galáctico maduro, similar a los que se observan en el universo cercano, como el famoso cúmulo de Coma. El hecho de que tal estructura esté presente tan pronto en la historia cósmica desafía los modelos actuales de formación de grandes estructuras, y sugiere que los procesos de fusión y acreción de materia pudieron ser más eficientes o rápidos de lo previsto.

Desde el punto de vista técnico, la combinación de datos infrarrojos y de rayos X ha resultado esencial. El JWST proporciona imágenes con una resolución sin precedentes en el infrarrojo, permitiendo identificar agrupaciones de galaxias jóvenes y medir con precisión sus distancias cósmicas mediante espectroscopía. Por su parte, Chandra complementa esta información detectando la emisión de rayos X procedente del gas intergaláctico calentado a decenas de millones de grados por la acción gravitatoria del cúmulo en formación.

Este avance no solo reescribe la cronología de la estructura a gran escala del universo, sino que ofrece nuevas pistas sobre la evolución de las galaxias y la materia oscura en las primeras etapas cósmicas. Además, abre la puerta a futuras observaciones que podrán identificar otros cúmulos en sus primeras fases, ayudando así a refinar los modelos cosmológicos.

La noticia llega en un contexto de creciente interés por los orígenes del universo. Misiones como Euclid (ESA), el telescopio Vera C. Rubin o el futuro Roman Space Telescope de la NASA, se sumarán en los próximos años a esta carrera por desentrañar los procesos que dieron forma al cosmos. En paralelo, empresas privadas como SpaceX y Blue Origin continúan trabajando en el desarrollo de lanzadores y tecnologías que faciliten la exploración y el acceso al espacio, mientras que compañías europeas como PLD Space avanzan en la creación de soluciones para el transporte espacial y la investigación en microgravedad.

La detección precoz de cúmulos galácticos también influye en el estudio de exoplanetas y la búsqueda de vida, ya que la evolución de las galaxias condiciona la aparición de sistemas planetarios y los ambientes donde podría surgir la vida. Por su parte, iniciativas como las de Virgin Galactic apuntan a popularizar la exploración suborbital, abriendo nuevas oportunidades para la investigación científica y la divulgación.

En definitiva, el descubrimiento de este cúmulo galáctico en formación tan temprano en la historia del universo marca un antes y un después en la comprensión de cómo se ensamblan las mayores estructuras cósmicas. Este resultado, que combina la tecnología más avanzada en observación espacial pública y privada, refuerza la importancia de la colaboración internacional y la innovación tecnológica en la exploración del cosmos.

(Fuente: NASA)