AE Industrial Partners adquiere la división aeroespacial de L3Harris, pero el RS-25 seguirá bajo control exclusivo

El sector aeroespacial estadounidense continúa su proceso de consolidación con el anuncio de un acuerdo estratégico entre L3Harris Technologies y el fondo de inversión AE Industrial Partners. Según ha trascendido, la operación está prevista para completarse en la segunda mitad de 2026, y supondrá la transferencia de una parte significativa de la división aeroespacial de L3Harris a la firma de capital privado. No obstante, L3Harris mantendrá la propiedad y gestión total del emblemático motor RS-25, pieza clave en el programa Artemis de la NASA.
El RS-25, también conocido como el Space Shuttle Main Engine (SSME), es un motor criogénico de ciclo cerrado que ha protagonizado la historia de la exploración espacial estadounidense desde la era de los transbordadores espaciales. Tras su reutilización en el programa SLS (Space Launch System) para las misiones Artemis, la tecnología y producción de este motor permanecen bajo la supervisión estricta de L3Harris, lo que garantiza la continuidad de su desarrollo para las futuras misiones lunares y, potencialmente, marcianas.
AE Industrial Partners, con una trayectoria consolidada en inversiones en sectores estratégicos de alta tecnología, busca fortalecer su posición en el mercado aeroespacial. La adquisición de parte de la división de L3Harris le permitirá acceder a contratos relevantes y tecnologías críticas, mientras que L3Harris podrá focalizar sus recursos en áreas de defensa y sistemas avanzados de comunicación, manteniendo los activos más sensibles bajo su control.
El contexto internacional favorece este tipo de movimientos empresariales. La carrera espacial contemporánea, marcada por la proliferación de actores privados, la competencia entre SpaceX, Blue Origin, Virgin Galactic y la expansión de empresas europeas como PLD Space, exige inversiones constantes y una reestructuración de las carteras tecnológicas para mantener la competitividad. Por otro lado, la NASA y otras agencias públicas, como la ESA, Roscosmos y la CNSA china, siguen apostando por la colaboración público-privada para acelerar el desarrollo de lanzadores reutilizables, satélites de nueva generación y misiones interplanetarias.
SpaceX, por ejemplo, ha revolucionado el panorama con sus lanzamientos casi semanales de cohetes Falcon 9 y el avance en la certificación del Starship para vuelos tripulados. El éxito de la misión Demo-2 en 2020 marcó el regreso de los vuelos tripulados estadounidenses desde suelo propio, y el programa Artemis, donde también participan empresas como Blue Origin, Boeing y Lockheed Martin, depende en buena medida de motores como el RS-25.
Por su parte, Blue Origin avanza en sus pruebas del BE-4, que propulsará el cohete New Glenn, destinado a competir en el segmento de lanzadores pesados. Virgin Galactic, tras superar varios desafíos técnicos, ha retomado sus vuelos suborbitales turísticos, mientras la española PLD Space ha logrado hitos relevantes al convertirse en la primera empresa europea en lanzar con éxito un cohete privado, el Miura 1, desde Huelva en 2023.
En paralelo, la búsqueda de exoplanetas y la exploración robótica del sistema solar impulsan el desarrollo de nuevas tecnologías de propulsión y sistemas de soporte vital, vitales para la expansión futura de la presencia humana fuera de la órbita terrestre. La cooperación internacional, la inversión privada y la transferencia de tecnología entre empresas son pilares fundamentales de este nuevo ecosistema espacial.
El acuerdo entre L3Harris y AE Industrial Partners se inscribe, por tanto, en una tendencia global de especialización y colaboración, donde las sinergias entre grandes empresas tecnológicas y fondos de inversión permiten acelerar la innovación y optimizar recursos en un sector caracterizado por su alto riesgo y la necesidad de grandes capitales. La decisión de L3Harris de mantener bajo su control el RS-25 subraya la importancia estratégica de este motor en el futuro de la exploración espacial de Estados Unidos y sus aliados.
Se espera que, tras la aprobación regulatoria y la finalización de la operación en 2026, AE Industrial Partners impulse una modernización de las líneas de producción y refuerce su cartera de contratos con clientes institucionales y comerciales, mientras L3Harris seguirá desempeñando un papel central en la industria con el RS-25 como uno de sus activos más preciados. La evolución de este acuerdo será seguida de cerca por todo el sector, ya que podría marcar el camino para futuras alianzas y adquisiciones en el mercado aeroespacial mundial.
En definitiva, la maniobra refleja el dinamismo y la competitividad del sector espacial, donde la innovación tecnológica y la gestión estratégica de los activos son clave para afrontar los retos de la próxima década de exploración y explotación del espacio. (Fuente: Spaceflight Now)
