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AST SpaceMobile logra un contrato de 30 millones para demostrar banda ancha militar vía satélite

AST SpaceMobile logra un contrato de 30 millones para demostrar banda ancha militar vía satélite

La Agencia de Desarrollo Espacial de Estados Unidos (Space Development Agency, SDA) ha dado un paso decisivo hacia el futuro de las comunicaciones militares al adjudicar un contrato de 30 millones de dólares a la empresa AST SpaceMobile. El objetivo es ambicioso: probar la capacidad de los satélites comerciales para ofrecer conectividad directa a dispositivos móviles convencionales, una tecnología que podría revolucionar la red de combate de las fuerzas armadas estadounidenses y de sus aliados.

Este movimiento estratégico de la SDA se enmarca en una tendencia creciente dentro del sector espacial, en la que las instituciones públicas buscan aprovechar la agilidad y la innovación de las empresas privadas para acelerar el desarrollo de tecnologías avanzadas. AST SpaceMobile, con sede en Texas, es una de las compañías líderes en el emergente campo de la banda ancha satelital directa a dispositivos, conocido como direct-to-device (D2D). Su propuesta pretende eliminar la necesidad de antenas parabólicas voluminosas o terminales especializadas, permitiendo que móviles y tablets convencionales se conecten directamente a satélites en órbita terrestre baja (LEO).

¿Por qué es relevante este contrato? Hasta ahora, las comunicaciones militares por satélite han dependido de sistemas dedicados, costosos y, a menudo, difíciles de desplegar en entornos hostiles o de acceso restringido. La posibilidad de utilizar la infraestructura existente de satélites comerciales para crear redes resilientes y seguras representa una auténtica revolución táctica. En escenarios de conflicto, desastres naturales o en regiones remotas, los soldados podrían mantenerse conectados sin depender de infraestructuras terrestres vulnerables.

AST SpaceMobile ya ha demostrado su capacidad tecnológica con el satélite BlueWalker 3, lanzado en 2022. Este satélite desplegó una antena de 64 metros cuadrados, convirtiéndose en uno de los objetos más grandes jamás desplegados en órbita baja. En abril de 2023, la compañía logró realizar la primera llamada telefónica directa entre un terminal estándar y un satélite en LEO, un hito que atrajo la atención de gigantes de la telefonía móvil como Vodafone y AT&T, así como de agencias espaciales y organizaciones de defensa.

El contrato con la SDA permitirá a AST SpaceMobile avanzar en la integración de su tecnología en el ámbito militar, desarrollando demostraciones de banda ancha para aplicaciones tácticas. El reto técnico es considerable: no solo se trata de garantizar la conectividad global y la baja latencia, sino también de asegurar la robustez ante interferencias y ciberataques, una prioridad absoluta en comunicaciones críticas para la defensa.

Este impulso a la tecnología D2D se suma a otros movimientos recientes en la industria espacial. SpaceX, a través de su constelación Starlink, ya proporciona Internet de alta velocidad a zonas en conflicto, como Ucrania, y ha anunciado sus propios planes para ofrecer servicios directos a móviles. Blue Origin, por su parte, explora aplicaciones de su cohete New Glenn para el despliegue masivo de satélites de comunicaciones. Incluso compañías europeas como la española PLD Space, tradicionalmente centrada en lanzadores suborbitales y pequeños satélites, han mostrado interés en el segmento de las telecomunicaciones espaciales.

Por su parte, la NASA continúa promoviendo la colaboración público-privada, como demuestra el programa CLPS (Commercial Lunar Payload Services), que permite a empresas comerciales participar en misiones lunares. También la Agencia Espacial Europea (ESA) y firmas emergentes como Virgin Galactic están apostando por la conectividad global y el acceso flexible al espacio, conscientes de que el futuro de las comunicaciones pasa por la integración de redes terrestres, aéreas y orbitales.

El auge de las constelaciones de satélites LEO plantea, no obstante, desafíos regulatorios y medioambientales. Preocupa la saturación del espectro, el aumento del tráfico espacial y la proliferación de residuos orbitales. Por ello, las agencias reguladoras y organismos internacionales trabajan para establecer normas que garanticen la sostenibilidad de estas nuevas infraestructuras.

En el ámbito de la exploración más allá de la órbita terrestre, la búsqueda de exoplanetas habitables y la monitorización de fenómenos cósmicos también se benefician del avance de las tecnologías de comunicación y observación. La detección de nuevos mundos y la transmisión de datos a la Tierra requieren redes cada vez más rápidas y seguras, un terreno en el que las innovaciones de empresas como AST SpaceMobile pueden tener un impacto indirecto.

En definitiva, el contrato concedido a AST SpaceMobile por la Agencia de Desarrollo Espacial representa un paso crucial hacia una red de combate más flexible, segura y global, apoyándose en la revolución comercial del sector espacial. La próxima década será testigo de una transformación radical en la forma en que los ejércitos, las agencias científicas y la sociedad civil acceden a la información y se comunican a escala planetaria.

(Fuente: SpaceNews)