Astroscale elige a Isar Aerospace para lanzar su innovadora misión de retirada de residuos espaciales ELSA-M

El sector espacial internacional sigue avanzando hacia la sostenibilidad en la órbita terrestre, y uno de los últimos hitos lo protagonizan la japonesa Astroscale y la empresa alemana Isar Aerospace. Astroscale, reconocida por su enfoque pionero en la gestión de residuos en el espacio, ha seleccionado a Isar Aerospace para poner en órbita la misión ELSA-M, desarrollada por su filial británica. Este acuerdo supone un paso clave en la estrategia europea y global para combatir la proliferación de basura espacial, un problema cada vez más acuciante debido al creciente número de satélites y lanzamientos.
La misión ELSA-M (End-of-Life Services by Astroscale-Multi Client) destaca por ser uno de los proyectos más avanzados de retirada de satélites inactivos en órbita baja. El objetivo es demostrar la viabilidad técnica y comercial de los servicios de desorbitado, es decir, la capacidad de capturar y retirar de forma segura satélites que han finalizado su vida útil. Astroscale, fundada en 2013 en Tokio y con presencia en Reino Unido, Estados Unidos, Israel y Singapur, se ha posicionado como líder mundial en este campo emergente, atrayendo inversiones y colaboraciones tanto públicas como privadas.
Isar Aerospace, por su parte, es una de las empresas de nueva generación europeas dedicadas al desarrollo de lanzadores orbitales. La compañía, con sede en Múnich, ha diseñado el cohete Spectrum, un vehículo de dos etapas propulsado por queroseno y oxígeno líquido, capaz de colocar hasta 1.000 kg en órbita polar. El lanzamiento de ELSA-M está previsto para 2025 desde el puerto espacial noruego de Andøya, una de las infraestructuras clave para la autonomía europea en el acceso al espacio. Con este contrato, Isar Aerospace refuerza su posición frente a competidores estadounidenses como SpaceX y Rocket Lab, y se suma a la tendencia de diversificación de opciones de lanzamiento en el Viejo Continente, donde compañías como PLD Space en España también están protagonizando avances significativos.
El problema de la basura espacial es uno de los desafíos más graves para la industria y la investigación científica. Según estimaciones de la ESA, existen en órbita más de 36.000 objetos mayores de 10 cm, y millones de fragmentos más pequeños que pueden causar daños catastróficos a satélites activos y a la Estación Espacial Internacional. La proliferación de megaconstelaciones como Starlink de SpaceX y la actividad de lanzadores comerciales han incrementado el riesgo de colisiones y el llamado “efecto Kessler”, una cascada de impactos que podría inutilizar determinadas órbitas durante décadas.
En este contexto, la misión ELSA-M pretende sentar las bases para un mercado de servicios de retirada activa que complemente las medidas regulatorias internacionales. El vehículo desarrollado por Astroscale incorpora brazos robóticos y sensores de navegación capaces de acoplarse a satélites sin cooperación activa por parte de estos, una característica clave para abordar la gran mayoría de objetos inactivos. Además, la misión está diseñada para operar de manera comercial, gestionando varios clientes en una sola misión y demostrando la viabilidad económica de este tipo de operaciones.
El interés de agencias espaciales como la NASA, la ESA o JAXA por este tipo de soluciones es creciente. La NASA, por ejemplo, ha impulsado iniciativas como el programa OSAM-1 para el mantenimiento y repostaje de satélites en órbita, mientras que la ESA ha contratado a ClearSpace para la primera misión de retirada activa de un objeto europeo. En España, PLD Space avanza en su cohete Miura 1 y planea el Miura 5, consolidando el país como actor relevante en lanzamientos suborbitales y, próximamente, orbitales, con especial atención a la sostenibilidad desde el diseño de sus vehículos.
El auge de nuevas compañías como Isar Aerospace y el impulso de proyectos de economía circular espacial refuerzan la necesidad de colaboración entre agencias públicas y sector privado. Virgin Galactic, por su parte, sigue apostando por el turismo suborbital, mientras que Blue Origin, de Jeff Bezos, ha anunciado sus primeras misiones orbitales tripuladas y experimentos con tecnologías de reutilización. En paralelo, el descubrimiento de exoplanetas y avances en astrobiología mantienen el interés científico y social en la exploración del cosmos, pero también subrayan la importancia de preservar el entorno espacial para futuras generaciones.
La misión ELSA-M de Astroscale, con su lanzamiento a cargo de Isar Aerospace, representa un avance técnico y comercial en la gestión de residuos espaciales y marca un nuevo capítulo en la cooperación europea y global en el espacio. Si tiene éxito, sentará un precedente para operaciones rutinarias de limpieza orbital, esenciales para la sostenibilidad de la infraestructura espacial y la seguridad de las misiones científicas y comerciales.
(Fuente: SpaceNews)
