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China avanza en la fabricación espacial con el ensayo de un módulo inflable y reconfigurable

China avanza en la fabricación espacial con el ensayo de un módulo inflable y reconfigurable

La carrera internacional por dominar la fabricación en el espacio ha dado un nuevo paso adelante con el reciente anuncio de un instituto chino, que ha completado con éxito pruebas terrestres de un innovador módulo de fabricación inflable y reconfigurable. Este desarrollo busca sentar las bases para la producción a gran escala y bajo coste fuera de la Tierra, abriendo nuevas posibilidades para la industria aeroespacial y la exploración del cosmos.

El prototipo presentado es una plataforma flexible de fabricación en órbita, diseñada para responder a las crecientes demandas de ensamblaje y construcción de estructuras complejas en el espacio. Hasta ahora, la mayoría de las misiones espaciales han dependido de componentes preensamblados en la Tierra y desplegados en órbita, una estrategia limitada por los costes de lanzamiento y el volumen disponible en los cohetes. El módulo chino pretende revolucionar este paradigma, permitiendo llevar materiales básicos y fabricar o ensamblar grandes estructuras directamente en el espacio, desde paneles solares de gran tamaño hasta elementos para futuras estaciones orbitales o hábitats lunares y marcianos.

La clave de esta tecnología reside en su naturaleza inflable y reconfigurable. El módulo puede ser comprimido y transportado en el cohete en un volumen mínimo, para después expandirse una vez en órbita. Una vez desplegado, su estructura puede adaptarse a diferentes necesidades de fabricación, gracias a sistemas internos de soporte y manipulación robótica. Este enfoque no solo reduce drásticamente los costes logísticos, sino que también facilita la construcción de infraestructuras espaciales de dimensiones y formas hasta ahora inviables.

Las pruebas, realizadas en entornos controlados en la Tierra, han permitido validar la integridad estructural, la resistencia a la presión y la capacidad de transformación del módulo. Además, se han ensayado diferentes configuraciones internas, simulando procesos de ensamblaje y fabricación automatizada en microgravedad. El instituto responsable de este avance, aunque no ha especificado aún una fecha para su demostración en órbita, asegura que el objetivo a medio plazo es operar estos módulos en misiones reales, posiblemente asociadas a la estación espacial china Tiangong o a futuras plataformas independientes.

Este hito se enmarca en el creciente interés global por la fabricación espacial, un campo donde empresas privadas y agencias públicas compiten por la supremacía tecnológica. En Estados Unidos, la NASA ha impulsado proyectos piloto de impresión 3D en la Estación Espacial Internacional (ISS) y ha respaldado a empresas como Made In Space, pionera en imprimir herramientas y piezas en microgravedad. SpaceX, por su parte, ha mostrado interés en la fabricación de componentes para satélites y naves directamente en órbita, como parte de su visión de asentamientos sostenibles en la Luna y Marte. Blue Origin, liderada por Jeff Bezos, también contempla el ensamblaje orbital como pieza clave de su plan para una economía espacial autosuficiente.

En Europa, la start-up española PLD Space se centra en el desarrollo de cohetes reutilizables, pero también ha manifestado su intención de explorar tecnologías asociadas al ensamblaje y la fabricación en órbita, especialmente para futuras infraestructuras europeas en el espacio profundo. Otros actores como Virgin Galactic, aunque más orientados al turismo suborbital, no descartan diversificar hacia aplicaciones industriales aprovechando sus plataformas de vuelo.

El avance chino llega en un contexto de renovada competencia internacional, donde la autosuficiencia en la construcción de infraestructuras espaciales se considera estratégica. La fabricación en órbita permite superar cuellos de botella logísticos, abaratar el acceso a grandes estructuras y acelerar la puesta en marcha de estaciones, telescopios o incluso fábricas dedicadas a la producción de materiales imposibles de crear en la gravedad terrestre, como fibras ópticas ultrapuras o componentes biomédicos avanzados.

No menos relevante es el impacto potencial en la exploración de exoplanetas y la astrofísica. Telescopios espaciales de gran tamaño, imposibles de lanzar ensamblados desde la Tierra, podrían ser fabricados o montados en estos módulos inflables, multiplicando la capacidad de observación del universo. De hecho, la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) han estudiado conceptos similares para el montaje de observatorios de nueva generación.

En definitiva, el éxito de las pruebas chinas con este módulo inflable y reconfigurable supone un paso significativo hacia la industrialización del espacio. Si la tecnología se valida en condiciones reales de microgravedad, podría desencadenar una auténtica revolución en la forma en que la humanidad utiliza y explora el cosmos. El futuro de la fabricación espacial, lejos de ser ciencia ficción, está cada vez más cerca de convertirse en una realidad palpable.

(Fuente: SpaceNews)