China culmina una prueba pionera de repostaje en órbita geoestacionaria con los satélites Shijian

China ha dado un paso trascendental en la tecnología espacial al completar con éxito una serie de ensayos de repostaje en órbita geoestacionaria, utilizando dos satélites experimentales de la familia Shijian. Tras permanecer acoplados durante varios meses, ambos satélites se han separado recientemente, marcando un hito técnico que podría transformar las operaciones y la longevidad de los satélites comerciales y científicos en el futuro inmediato.
El progreso chino en el ámbito de la tecnología satelital ha sido constante y ambicioso en los últimos años. Los satélites Shijian, cuyo nombre significa «práctica» o «demostración» en mandarín, están dedicados a la verificación de nuevas tecnologías en el espacio. Aunque Pekín suele mantener un perfil bajo respecto a los detalles técnicos de sus misiones, fuentes internacionales han confirmado que los satélites Shijian implicados estuvieron acoplados en órbita geoestacionaria desde finales de 2023, llevando a cabo pruebas de transferencia de combustible.
La órbita geoestacionaria, situada a unos 35.786 kilómetros sobre el ecuador terrestre, es vital para las telecomunicaciones, la meteorología y la observación terrestre. Los satélites emplazados en esta órbita mantienen una posición fija respecto a la superficie terrestre, lo que optimiza la cobertura de servicios en tiempo real. Sin embargo, uno de los principales retos de la operación satelital en esta franja es la imposibilidad de reabastecer los vehículos una vez lanzados, lo que limita su vida útil a la cantidad de combustible que puedan portar desde tierra.
Las pruebas realizadas por los Shijian constituyen un avance sin precedentes para China, y suponen una clara respuesta a los esfuerzos que otras agencias y empresas espaciales, como la NASA, SpaceX o Northrop Grumman, han desplegado en los últimos años en relación con el mantenimiento y la extensión de la vida útil de satélites mediante el repostaje y la reparación en órbita baja. Si bien la NASA y empresas como SpaceX han centrado inicialmente sus esfuerzos en la órbita terrestre baja (LEO), la tecnología china abre la puerta a realizar operaciones complejas directamente en la órbita geoestacionaria, donde los desafíos técnicos son considerablemente mayores debido a la distancia y el entorno de radiación.
El proceso de acoplamiento y transferencia de combustible en el espacio requiere un alto grado de precisión y control. Los problemas de alineación, la gestión de fluidos en microgravedad y la necesidad de evitar cualquier fuga o contaminación accidental son cuestiones críticas. El hecho de que los Shijian hayan permanecido acoplados durante meses sugiere que las pruebas han sido exhaustivas y que China ha logrado mantener la estabilidad y la seguridad en una maniobra que se considera de alto riesgo.
A nivel internacional, estas capacidades suscitan tanto admiración como preocupación. Por un lado, el repostaje en órbita permite una gestión más sostenible y eficiente de la infraestructura espacial, alargando la vida útil de los satélites y reduciendo la generación de desechos espaciales. Por otro, la tecnología de acoplamiento en órbita también puede tener aplicaciones de carácter militar, como la reparación, modificación o incluso neutralización de satélites ajenos, lo que añade una dimensión estratégica a estos avances.
Mientras tanto, el panorama espacial global sigue evolucionando rápidamente. SpaceX, liderada por Elon Musk, continúa desarrollando su programa Starship, con vistas a misiones lunares y marcianas, y ha lanzado miles de satélites Starlink para crear una gigantesca red de Internet global. Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, avanza en sus planes con el cohete New Glenn y el módulo lunar Blue Moon, mientras que la NASA prepara el retorno de astronautas a la Luna con el programa Artemis.
En Europa, PLD Space, la empresa española con sede en Elche, se ha consolidado como una de las promesas del sector, al lograr lanzar con éxito el cohete Miura 1 y avanzar hacia el desarrollo del Miura 5, que pretende situar satélites en órbita y ofrecer servicios comerciales a escala continental. Por su parte, Virgin Galactic continúa impulsando el turismo espacial suborbital, y la búsqueda de exoplanetas habitables sigue siendo uno de los principales focos de la comunidad científica, con telescopios como el James Webb proporcionando datos inéditos sobre mundos lejanos.
En este contexto de intensa competencia y colaboración internacional, la demostración china de repostaje en órbita geoestacionaria refuerza la posición del país asiático como uno de los actores más innovadores en el sector espacial. El éxito de los Shijian no solo anticipa una nueva era de satélites más longevos y eficientes, sino que también pone de relieve la importancia estratégica de dominar tecnologías de servicio en órbita.
El futuro del espacio pasa, inevitablemente, por la capacidad de mantener y optimizar los activos ya existentes fuera de la Tierra. Las pruebas de los Shijian suponen un paso decisivo hacia ese horizonte, en el que la sostenibilidad y la autonomía operativa serán claves para la exploración y explotación del entorno espacial.
(Fuente: SpaceNews)
