China establece récord con 90 lanzamientos orbitales en 2025 y refuerza su red satelital

El sector espacial internacional ha sido testigo en 2025 de un hito histórico protagonizado por China: el país asiático ha alcanzado la cifra de 90 lanzamientos orbitales en lo que va de año, consolidando su posición como una de las grandes potencias espaciales del siglo XXI. Este logro ha sido impulsado por una serie de misiones consecutivas de la familia de cohetes Larga Marcha, empleadas para desplegar satélites de la megaconstelación Guowang y poner en órbita geoestacionaria el avanzado satélite meteorológico Fengyun-4C.
La expansión acelerada del programa espacial chino se sitúa en un contexto internacional marcado por una competencia creciente, donde empresas privadas y agencias estatales buscan ganar terreno en la órbita baja y geoestacionaria. Entre los principales actores globales destacan SpaceX, con su constelación Starlink y el desarrollo del supercohete Starship; la NASA, que mantiene su liderazgo en exploración científica y misiones tripuladas; Blue Origin y Virgin Galactic, que exploran el turismo espacial y la reutilización de vehículos; así como la agencia europea ESA y la española PLD Space, que avanza en el desarrollo de lanzadores reutilizables.
El programa Guowang: la respuesta china a Starlink
Uno de los principales motores de la campaña de lanzamientos de China en 2025 es el despliegue de la constelación Guowang, un ambicioso proyecto estatal que busca ofrecer conectividad global de banda ancha mediante miles de satélites en órbita terrestre baja (LEO). Concebido como respuesta directa a Starlink de SpaceX, Guowang representa una apuesta estratégica para garantizar la soberanía tecnológica y la presencia de China en el futuro mercado de las telecomunicaciones espaciales.
Las últimas misiones consecutivas de cohetes Larga Marcha han puesto en órbita nuevos lotes de satélites Guowang, incrementando el ritmo de despliegue y acercando a China al objetivo de disponer de una red global plenamente operativa en los próximos años. Esta megaconstelación, gestionada por la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC), está diseñada para proporcionar servicios de internet de alta velocidad tanto en zonas urbanas como en regiones remotas, apoyando además la infraestructura de comunicaciones para aplicaciones civiles y militares.
El Fengyun-4C: tecnología punta para la meteorología espacial
En paralelo al despliegue de la constelación Guowang, China ha alcanzado otro hito con el lanzamiento del satélite meteorológico Fengyun-4C, una pieza clave en la modernización de su sistema nacional de observación terrestre y espacial. A bordo de un cohete Larga Marcha 3B, el Fengyun-4C ha sido colocado en una órbita geoestacionaria a unos 36.000 kilómetros de la superficie terrestre, desde donde podrá monitorizar en tiempo real la evolución de ciclones, tormentas y otros fenómenos meteorológicos de gran impacto.
El satélite Fengyun-4C incorpora instrumentación avanzada, incluyendo un radiómetro de alta resolución, un detector de rayos y sensores infrarrojos y de microondas. Estas capacidades permitirán no solo mejorar la predicción del tiempo en China y Asia-Pacífico, sino también proporcionar datos valiosos para la investigación científica sobre el cambio climático y los sistemas atmosféricos globales.
Un año de récords y rivalidad internacional
El ritmo de lanzamientos registrado por China en 2025 supera ampliamente sus registros anteriores, superando incluso a potencias tradicionales como Estados Unidos y Rusia en número de misiones. Esta aceleración responde tanto a la presión internacional por el dominio de las órbitas estratégicas como a la madurez alcanzada por la industria aeroespacial china, capaz ya de operar múltiples lanzadores y plataformas de satélites con un alto grado de fiabilidad.
No obstante, el contexto global no se limita a la competencia entre superpotencias. Empresas como SpaceX han mantenido un ritmo de lanzamientos sin precedentes, superando los 100 despegues anuales gracias a la reutilización de los cohetes Falcon 9 y el despliegue masivo de satélites Starlink. Blue Origin, por su parte, avanza con el desarrollo del cohete New Glenn y sus proyectos de estaciones espaciales privadas, mientras Virgin Galactic sigue apostando por el turismo suborbital.
En Europa, la ESA refuerza su colaboración internacional y la española PLD Space ha logrado avances significativos con el Miura 1 y Miura 5, consolidando su posición en el mercado de lanzadores ligeros reutilizables. En paralelo, el creciente interés en la exploración de exoplanetas y la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar ha llevado a la NASA y otras agencias a invertir en telescopios espaciales de nueva generación, como el Roman Space Telescope o el Ariel de la ESA.
Un futuro cada vez más poblado en órbita
Con 90 lanzamientos orbitales en lo que va de 2025, China no solo demuestra su capacidad industrial y tecnológica, sino que contribuye a un futuro en el que la órbita terrestre estará cada vez más saturada de satélites, estaciones y vehículos de todo tipo. El reto de la gestión del tráfico espacial y la sostenibilidad a largo plazo se convierte así en una prioridad global, en la que la cooperación entre agencias y empresas privadas será esencial.
El año 2025 pasará a la historia como uno de los más activos para la exploración y explotación del espacio, con China liderando una nueva era de innovación y rivalidad en la órbita terrestre. (Fuente: SpaceNews)
