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China prueba con éxito el motor del nuevo Long March 12B, su cohete reutilizable

China prueba con éxito el motor del nuevo Long March 12B, su cohete reutilizable

China ha dado un paso crucial en el desarrollo de su próxima generación de lanzadores espaciales al completar con éxito la primera prueba de encendido estático del motor principal de su nuevo cohete Long March 12B, diseñado con capacidades de reutilización. Esta prueba, realizada el pasado viernes por la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC), marca el inicio de una nueva etapa en la ambición del gigante asiático por competir en el sector global de lanzadores reutilizables, actualmente liderado por SpaceX y Blue Origin.

La prueba de encendido estático es un procedimiento fundamental en el desarrollo de cualquier cohete, ya que permite verificar el rendimiento del motor y la integridad de la estructura mientras el vehículo permanece anclado a tierra. En esta ocasión, el motor de la primera etapa del Long March 12B se mantuvo encendido durante varios segundos, sometiendo a toda la base a una gran fuerza de empuje y demostrando la capacidad del sistema de propulsión para soportar las exigencias del lanzamiento real.

El Long March 12B (Chang Zheng 12B) representa la respuesta china a la tendencia internacional de reutilización de lanzadores, inaugurada en 2015 por SpaceX con el aterrizaje controlado de la primera etapa del Falcon 9. Este cohete, aún en fase de desarrollo, está concebido para llevar cargas medianas a órbita baja terrestre y, según la información publicada por CASC, podrá recuperar y reutilizar sus etapas principales mediante aterrizajes propulsados, una hazaña tecnológica que hasta ahora solo han logrado SpaceX y, en pruebas suborbitales, Blue Origin.

El desarrollo de lanzadores reutilizables es clave para reducir los costes de acceso al espacio y aumentar la cadencia de lanzamientos, dos parámetros estratégicos para el liderazgo en la futura economía espacial. Si bien China ha demostrado una gran capacidad en lanzamientos convencionales, con la familia Long March como columna vertebral de su programa espacial —incluyendo la construcción de la estación espacial Tiangong y numerosas misiones lunares y planetarias—, la reutilización de cohetes había permanecido hasta ahora como asignatura pendiente.

El Long March 12B incorpora importantes innovaciones tecnológicas, entre ellas un sistema de control vectorial avanzado para maniobrar durante la reentrada y el aterrizaje, así como trenes de aterrizaje retráctiles similares a los usados por SpaceX. El motor probado emplea combustible de queroseno y oxígeno líquido, una elección habitual por su alta eficiencia y fiabilidad en vuelos orbitales. Según fuentes oficiales, la prueba de encendido se desarrolló según lo previsto y proporcionó datos cruciales para ajustar el diseño de cara a las próximas fases del programa.

La siguiente etapa será un vuelo de demostración suborbital, en el que la primera etapa intentará regresar y aterrizar verticalmente. Si tiene éxito, China podría realizar su primer lanzamiento orbital reutilizable en 2025, sumándose así al exclusivo club de países y empresas capaces de operar vehículos espaciales reutilizables.

En paralelo, el sector espacial privado chino también está desarrollando lanzadores reutilizables. Empresas como iSpace y LandSpace han anunciado avances significativos, lo que indica una estrategia nacional coordinada para abrazar la reutilización y competir globalmente con firmas como SpaceX en los próximos años.

Este avance chino se produce en un contexto de intensa competencia internacional. SpaceX, que recientemente ha realizado el cuarto vuelo de prueba de su gigantesco Starship —el mayor cohete reutilizable jamás construido—, ya ha demostrado la viabilidad comercial y operativa de la reutilización, logrando realizar decenas de lanzamientos con primeras etapas recuperadas y reutilizadas. Blue Origin, por su parte, avanza con su New Glenn, cuyo debut está previsto para 2025 y que también incorporará la reutilización de la primera etapa. En Europa, PLD Space ha iniciado pruebas con MIURA 1 y trabaja en el desarrollo de MIURA 5, su primer lanzador orbital reutilizable, mientras que la Agencia Espacial Europea (ESA) estudia conceptos como Themis y Prometheus para no quedarse atrás.

La apuesta china por lanzadores reutilizables no solo busca reducir costes, sino también incrementar la autonomía y fiabilidad de su programa espacial, permitiendo un mayor ritmo de lanzamientos para misiones científicas, comerciales y militares. Además, la tecnología probada en el Long March 12B podría aplicarse en el futuro a cohetes de mayor capacidad, facilitando misiones tripuladas y de exploración interplanetaria.

Con el éxito de la prueba de encendido estático del Long March 12B, China consolida su posición como uno de los actores principales en la nueva carrera espacial, marcada por la innovación, la reutilización y la colaboración entre el sector público y privado. El mundo observa con atención el próximo vuelo de prueba, que podría transformar el panorama global de lanzadores en los próximos años.

(Fuente: SpaceNews)