Científicos chinos logran simular 50 años marcianos de tormentas de polvo con nueva herramienta

En un avance pionero para la climatología planetaria, un grupo de científicos chinos ha conseguido simular el ciclo del polvo marciano durante 50 años marcianos completos gracias a un modelo de circulación general de próxima generación, denominado GoMars. Este hito, logrado por el Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de las Ciencias, supone un paso crucial para comprender la evolución del polvo en la atmósfera de Marte y mejorar las previsiones meteorológicas y climáticas de este planeta, que en las próximas décadas será clave para la exploración espacial internacional.
El polvo en suspensión es uno de los mayores retos a los que se enfrenta la exploración marciana, desde las misiones robóticas de la NASA, como Perseverance o Curiosity, hasta las ambiciones chinas y europeas de enviar misiones tripuladas en el futuro. Las temidas tormentas de polvo pueden cubrir todo el planeta durante semanas e incluso meses, bloqueando la luz solar y afectando gravemente a los sistemas de energía solar y de comunicaciones. Por ello, anticipar con precisión su evolución y comportamiento es esencial para la seguridad de los futuros astronautas y la longevidad de los equipos científicos desplegados en la superficie marciana.
El modelo GoMars, desarrollado íntegramente por especialistas chinos, representa un salto tecnológico respecto a anteriores herramientas de simulación. Hasta ahora, la mayoría de los modelos atmosféricos marcianos habían sido desarrollados en Estados Unidos o Europa, y se basaban en datos obtenidos por misiones de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA). GoMars incorpora una física más detallada de la interacción entre el polvo y la atmósfera, así como los mecanismos de levantamiento y depósito del polvo, que son de naturaleza muy diferente a los de la Tierra debido a la baja gravedad marciana y la composición de su atmósfera.
El estudio, que cubre un periodo de 50 años marcianos (equivalentes a unos 94 años terrestres), ha permitido a los investigadores analizar los patrones cíclicos y las variaciones a largo plazo del ciclo del polvo. Han observado, por ejemplo, cómo el polvo puede permanecer en suspensión durante largos periodos, afectando a la radiación solar que alcanza la superficie y, por tanto, a las temperaturas y los vientos globales. Además, el modelo ha sido capaz de reproducir las denominadas “tormentas de polvo planetarias”, fenómenos que históricamente han sido documentados por las sondas Viking, Mars Global Surveyor y, más recientemente, por el rover Perseverance.
La simulación del polvo marciano no es un mero ejercicio teórico. En la última década, la NASA ha tenido que adaptar las operaciones de sus rovers y sondas en base a las alertas de tormentas de polvo, como la que en 2018 provocó la pérdida de contacto del rover Opportunity tras casi quince años de servicio. Además, la previsión precisa de tormentas será determinante para las misiones tripuladas que la NASA y SpaceX planean para la década de 2030, ya que la exposición prolongada al polvo podría dañar los sistemas de soporte vital, los paneles solares y las infraestructuras habitacionales.
El desarrollo de modelos climáticos avanzados como GoMars también tiene implicaciones para la búsqueda de vida y el estudio de la habitabilidad marciana. El polvo puede transportar compuestos químicos a grandes distancias, afectar la estabilidad de posibles reservorios de agua y modificar la radiación ultravioleta en la superficie. De hecho, el interés por la meteorología marciana ha crecido en paralelo a los avances de la NASA y la ESA en la detección de exoplanetas con atmósferas polvorientas, lo que permite comparar procesos entre diferentes mundos y afinar los modelos de habitabilidad planetaria.
En el contexto internacional, este avance refuerza la posición de China como actor destacado en la exploración del sistema solar. Tras el éxito de la misión Tianwen-1, que logró colocar un rover en la superficie marciana en 2021, el país asiático sigue invirtiendo en capacidades propias para el estudio y la exploración de Marte. Estos modelos no solo beneficiarán a las futuras misiones chinas, sino que, al ser compartidos con la comunidad científica internacional, podrían mejorar la planificación y la seguridad de las misiones conjuntas que se anticipan entre agencias como la NASA, la ESA y, potencialmente, empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, que ya han mostrado su interés en la exploración y la colonización marciana.
El avance del equipo chino se produce en un momento de gran dinamismo en la investigación planetaria global. Mientras la NASA y SpaceX trabajan en el desarrollo de cohetes reutilizables y naves de aterrizaje para Marte, la ESA y empresas emergentes como PLD Space en España, Virgin Galactic y Blue Origin ensayan nuevas tecnologías para la exploración interplanetaria y el turismo espacial. El estudio de atmósferas y climas extremos, ya sea en Marte, en exoplanetas o en la propia Tierra, está llamado a ser uno de los pilares de la nueva era espacial, donde la colaboración entre agencias públicas y empresas privadas será esencial para abordar los retos de la exploración y la supervivencia fuera de nuestro planeta.
En definitiva, el modelo GoMars no solo supone un avance para la ciencia china, sino que representa una valiosa herramienta para toda la comunidad espacial, en un momento en el que la comprensión y la predicción del clima de Marte se convierten en piezas clave del futuro de la exploración humana y robótica del planeta rojo.
(Fuente: SpaceDaily)
