Descubierta una enigmática barra de hierro ionizado en el corazón de la Nebulosa del Anillo

Un equipo internacional de astrónomos ha desvelado una sorprendente estructura hasta ahora oculta en el interior de la célebre Nebulosa del Anillo (M57), situada en la constelación de Lira a unos 2.300 años luz de la Tierra. El hallazgo, publicado recientemente en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, ha sido posible gracias a las observaciones con un espectrógrafo multiobjeto de última generación instalado en el Telescopio William Herschel, en el observatorio del Roque de los Muchachos (La Palma, Islas Canarias).
La Nebulosa del Anillo es uno de los objetos astronómicos más fotografiados y estudiados del cielo nocturno. Se trata de una nebulosa planetaria, es decir, los restos gaseosos expulsados por una estrella similar al Sol en las fases finales de su vida. Hasta ahora, su estructura básica parecía perfectamente conocida: un anillo de gas brillante en expansión, rodeando un núcleo central caliente y extremadamente compacto, conocido como enana blanca.
Sin embargo, el nuevo instrumento, capaz de analizar simultáneamente la luz de cientos de puntos diferentes del campo de visión, ha revelado una inesperada y densa nube de hierro ionizado (Fe II) con forma de barra que atraviesa el corazón de la nebulosa. Según los responsables del estudio, la cantidad de hierro contenida en esta estructura sería comparable a la masa total del planeta Marte, lo que la convierte en un fenómeno excepcional dentro del contexto de las nebulosas planetarias.
«Esta barra de hierro ionizado se extiende a lo largo de la región interna de la nebulosa, en una orientación que no coincide con el eje principal del anillo visible», explica el Dr. Michael Barlow, uno de los autores principales. «Su origen plantea interrogantes sobre los procesos dinámicos que tienen lugar en las últimas etapas de la evolución estelar».
El descubrimiento es relevante no solo por la singularidad de la estructura, sino también por el papel que el hierro desempeña en la física y la química del universo. El hierro es el elemento más pesado producido en grandes cantidades por las estrellas de masa intermedia, y su presencia en forma ionizada indica la existencia de intensos campos de radiación ultravioleta procedentes de la estrella central.
El artículo científico sugiere varias hipótesis para el origen de esta barra de hierro. Una posibilidad es que se trate del residuo de una eyección asimétrica de material durante las fases finales de la vida de la estrella progenitora, posiblemente modulada por la presencia de un sistema binario cercano o por intensos campos magnéticos. Alternativamente, la barra podría haberse formado debido a complejas interacciones entre las ondas de choque generadas por el viento estelar y el material previamente expulsado.
El hallazgo se suma a una serie de descubrimientos recientes que están redefiniendo nuestra comprensión de la muerte de las estrellas de tipo solar, gracias al desarrollo de instrumentación astronómica puntera en telescopios terrestres y espaciales. Desde el punto de vista de la exploración exoplanetaria, estos procesos son de gran interés: las nebulosas planetarias enriquecen el medio interestelar con elementos pesados esenciales para la formación de nuevos sistemas planetarios.
Mientras tanto, otras agencias y empresas espaciales continúan acaparando titulares. SpaceX ha anunciado la próxima prueba de su cohete Starship, llamado a revolucionar el transporte espacial y la exploración interplanetaria. Por su parte, la NASA sigue avanzando en los preparativos de la misión Artemis, que prevé devolver astronautas a la superficie lunar en los próximos años. En el sector privado europeo, la compañía española PLD Space ultima el lanzamiento de su cohete MIURA 1, que convertirá a España en el décimo país capaz de poner satélites en órbita.
Además, el estudio de exoplanetas continúa avanzando gracias a telescopios como el James Webb y misiones como TESS, que han permitido detectar atmósferas ricas en metales y moléculas complejas en mundos lejanos, incrementando el interés por las condiciones propicias para la vida más allá del Sistema Solar.
El descubrimiento de la barra de hierro ionizado en la Nebulosa del Anillo pone de manifiesto que incluso los objetos celestes más estudiados todavía pueden deparar sorpresas. La próxima generación de telescopios y sondas —tanto públicos como privados— promete desvelar aún más secretos sobre la evolución de las estrellas y la química del cosmos, alimentando la fascinación de la humanidad por el universo.
(Fuente: SpaceDaily)
