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Descubierta una galaxia espiral similar a la Vía Láctea en el amanecer del cosmos

Descubierta una galaxia espiral similar a la Vía Láctea en el amanecer del cosmos

En un descubrimiento que desafía las teorías actuales sobre la evolución galáctica, un equipo internacional de astrónomos ha identificado una galaxia espiral masiva y sorprendentemente madura en el universo temprano. Bautizada como Alaknanda, en honor a un río del Himalaya que comparte nombre con la Vía Láctea en hindi, esta formación se remonta a cuando el universo apenas tenía 1.500 millones de años, es decir, poco más del 10% de su edad actual.

El hallazgo ha sido posible gracias al telescopio espacial James Webb de la NASA, el observatorio más avanzado jamás lanzado para el estudio del cosmos profundo. La detección de Alaknanda, con una morfología en espiral bien definida, plantea preguntas fundamentales sobre cómo y cuándo se formaron las primeras galaxias como la nuestra.

Un telescopio que reescribe la Historia cósmica

El James Webb, puesto en órbita en diciembre de 2021, ha revolucionado nuestra visión del universo primitivo. Equipado con una sensibilidad sin precedentes en el infrarrojo, el Webb puede observar galaxias extremadamente distantes, cuya luz ha viajado durante miles de millones de años hasta llegar a nosotros. Esto permite a los astrónomos asomarse a las épocas más remotas tras el Big Bang y estudiar la formación de las primeras estructuras galácticas.

El caso de Alaknanda es especialmente relevante: hasta ahora, se pensaba que las galaxias espirales, como la Vía Láctea, tardaban varios miles de millones de años en adquirir su forma característica, con discos planos, brazos en espiral y bulbos centrales repletos de estrellas. La mayoría de las galaxias observadas en el universo temprano por telescopios anteriores, como el Hubble, mostraban formas caóticas e irregulares, fruto de frecuentes colisiones y fusiones.

Sin embargo, las imágenes obtenidas por el James Webb revelan que Alaknanda ya presentaba una estructura de disco bien desarrollada y brazos espirales definidos cuando el universo era aún muy joven. Según los responsables de la investigación, esta madurez inesperada sugiere que los procesos de formación galáctica pueden ser mucho más rápidos y eficientes de lo que se pensaba.

Similitudes asombrosas con la Vía Láctea

El análisis espectroscópico realizado con los instrumentos del Webb indica que Alaknanda posee una masa estelar comparable a la de la Vía Láctea actual. Además, su disco contiene grandes cantidades de gas y polvo, ingredientes esenciales para la formación de nuevas estrellas. También se han identificado cúmulos estelares jóvenes y regiones de intensa formación estelar, lo que refuerza la idea de que esta galaxia ya era un sistema evolucionado y organizado en una era en la que predominaban las galaxias irregulares.

La galaxia ha sido bautizada en homenaje a la tradición cultural india, donde el río Alaknanda y el Mandakini (nombre hindi de la Vía Láctea) fluyen en paralelo. Esta elección simbólica subraya el paralelismo morfológico entre Alaknanda y nuestra propia galaxia, así como la importancia de los descubrimientos astronómicos en el entendimiento global de nuestras raíces cósmicas.

Impacto en la cosmología y la astrofísica

El descubrimiento de Alaknanda obliga a revisar los modelos teóricos sobre la evolución de las galaxias. Hasta ahora, se asumía que las colisiones y fusiones violentas dominaban el universo temprano, impidiendo la formación de discos ordenados. No obstante, la existencia de una espiral tan desarrollada en una época tan remota sugiere que algunos entornos permitieron la creación de galaxias estables mucho antes de lo previsto.

Esta observación abre nuevas líneas de investigación para comprender los mecanismos que aceleran la formación de discos galácticos y la estabilización de estructuras espirales. Además, plantea interrogantes sobre la frecuencia con la que aparecen galaxias como Alaknanda en el universo primitivo y sobre el posible papel de factores como la materia oscura o la dinámica de los halos galácticos.

Un año de avances históricos en la exploración espacial

Este hallazgo se suma a un año de grandes avances en el ámbito espacial. Mientras la NASA y la ESA continúan desvelando los misterios del cosmos con el Webb, empresas privadas como SpaceX y Blue Origin siguen impulsando el acceso al espacio con lanzamientos y desarrollos tecnológicos sin precedentes. En España, PLD Space ha celebrado este año el exitoso vuelo inaugural de su cohete MIURA 1, consolidando a nuestro país como actor emergente en el sector aeroespacial europeo. Virgin Galactic, por su parte, ha realizado varias misiones suborbitales tripuladas, acercando el turismo espacial a una nueva generación de viajeros.

El descubrimiento de Alaknanda, junto con las misiones en curso para explorar exoplanetas y buscar vida más allá del sistema solar, subraya el ritmo vertiginoso de los progresos científicos. Cada nueva observación nos acerca un poco más a comprender nuestro lugar en el universo y el origen de las galaxias como la Vía Láctea.

Con el James Webb liderando la exploración del cosmos profundo y el auge de la colaboración entre agencias públicas y empresas privadas, la astronomía vive una nueva edad dorada que promete reescribir la historia de nuestra galaxia y del universo mismo.

(Fuente: SpaceDaily)