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Descubren el origen de las auroras más intensas de 2025 gracias al telescopio solar GREGOR

Descubren el origen de las auroras más intensas de 2025 gracias al telescopio solar GREGOR

En noviembre de 2025, el telescopio solar GREGOR, ubicado en Tenerife, se convirtió en protagonista de uno de los hitos científicos más relevantes del año en el estudio de la actividad solar. Un equipo internacional de astrofísicos logró captar, con una precisión sin precedentes, la evolución de la región activa NOAA 14274, un grupo de manchas solares que desencadenó dos potentes fulguraciones de clase X y varias eyecciones de masa coronal extremadamente rápidas. Estos fenómenos, además de su interés científico, tuvieron consecuencias visibles en la Tierra: provocaron auroras boreales de una intensidad inusual que fascinaron a observadores de todo el hemisferio norte.

El telescopio GREGOR, gestionado por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) junto a varias instituciones alemanas, es actualmente el mayor telescopio solar de Europa, con un espejo principal de 1,5 metros de diámetro. Desde su puesta en funcionamiento en 2012, ha sido clave para desentrañar los complejos procesos magnéticos de la superficie solar, pero pocas veces había tenido la oportunidad de observar una región tan activa y productiva en fulguraciones como la NOAA 14274.

La campaña de observación se organizó tras los primeros indicios de que esta región sería especialmente violenta. Gracias a la colaboración con satélites de la NASA y la ESA, como el Solar Dynamics Observatory (SDO) y el Solar and Heliospheric Observatory (SOHO), los astrónomos pudieron anticipar la evolución de las manchas solares y coordinar las observaciones terrestres y espaciales. El resultado fue una secuencia de imágenes y datos espectrales de altísima resolución que permitieron seguir, minuto a minuto, cómo se acumulaba y liberaba la energía magnética en la región activa.

Las fulguraciones solares de clase X son las más potentes dentro de la escala empleada por la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos). Suelen estar asociadas a reorganizaciones violentas del campo magnético en la fotosfera solar, lo que libera enormes cantidades de energía en forma de radiación y partículas cargadas. En el caso de la NOAA 14274, las dos fulguraciones principales estuvieron acompañadas de eyecciones de masa coronal (CME) que alcanzaron velocidades superiores a los 2.000 kilómetros por segundo.

Estas eyecciones, al dirigirse hacia la Tierra, interactuaron con el campo magnético terrestre, provocando tormentas geomagnéticas que se tradujeron en auroras espectaculares, visibles incluso en latitudes tan bajas como el norte de España y el sur de Inglaterra. Las redes sociales se llenaron de imágenes de cielos teñidos de verde, púrpura y rojo, mientras los científicos analizaban el vínculo directo entre las observaciones de GREGOR y los efectos atmosféricos en nuestro planeta.

El estudio detallado de la NOAA 14274 ha permitido avanzar en la comprensión de los mecanismos que desencadenan las fulguraciones más intensas. Según los investigadores, el telescopio GREGOR logró resolver estructuras magnéticas de apenas 50 kilómetros de ancho en la superficie solar, lo que permitió identificar los puntos exactos donde se producía la reconexión magnética que precede a las explosiones. Este nivel de detalle es esencial no solo para la investigación básica, sino también para mejorar los modelos de predicción del clima espacial, una preocupación creciente a medida que la actividad solar se intensifica en el actual ciclo solar 25.

El trabajo realizado en Tenerife se suma a los esfuerzos internacionales por monitorizar la actividad solar, en los que participan tanto agencias públicas como privadas. La NASA, por ejemplo, ha anunciado recientemente nuevas misiones dedicadas a estudiar la corona solar, mientras que SpaceX y otras empresas del sector aeroespacial han comenzado a desarrollar tecnologías para proteger sus satélites frente a los efectos de las tormentas solares.

En Europa, empresas emergentes como PLD Space y el auge del sector New Space están prestando cada vez más atención a la influencia del clima espacial en los lanzamientos y operaciones de satélites. El análisis detallado de eventos como los observados en la NOAA 14274 resulta fundamental para diseñar sistemas más resistentes y garantizar la seguridad de las infraestructuras críticas en órbita.

El éxito de la campaña de observación con GREGOR no solo representa un triunfo para la ciencia solar, sino que también subraya la importancia de contar con telescopios terrestres de alta resolución en Europa. Frente a la competencia de nuevas iniciativas como el futuro telescopio solar Daniel K. Inouye en Hawái o la expansión de observatorios solares privados, GREGOR y el IAC refuerzan su papel como referentes en la investigación del Sol.

En definitiva, el seguimiento detallado de la región activa NOAA 14274 ha permitido comprender mejor la relación entre la actividad solar y los fenómenos atmosféricos que afectan a nuestro planeta. Los datos obtenidos en Tenerife serán fundamentales para futuras investigaciones y para proteger tanto a los satélites como a las redes eléctricas terrestres frente a las cada vez más imprevisibles tormentas solares.

(Fuente: SpaceDaily)