EEUU da un giro: finaliza el acceso gratuito a los servicios de seguridad espacial

En un movimiento que podría transformar el acceso a la información crítica sobre el tráfico espacial, la Casa Blanca ha anunciado un cambio significativo en la política de gestión del espacio. La orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense el 18 de diciembre de 2025, bajo el título “Asegurar la superioridad espacial estadounidense”, elimina la obligatoriedad de ofrecer gratuitamente los datos básicos de conocimiento situacional espacial y los servicios de gestión del tráfico espacial. A partir de ahora, las agencias gubernamentales podrán cobrar tarifas directas por proporcionar estos servicios esenciales a operadores públicos y privados de satélites en todo el mundo.
Tradicionalmente, el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha sido el principal proveedor de información sobre objetos en la órbita terrestre. El conocido catálogo de objetos espaciales, gestionado por la Fuerza Espacial de EEUU, permite a empresas, agencias y astrónomos acceder a datos vitales sobre la ubicación y trayectorias de satélites, basura espacial y otros objetos, ayudando a evitar colisiones y gestionando un entorno orbital cada vez más congestionado. Hasta ahora, el acceso a estos datos básicos era gratuito, en línea con la política establecida desde hace décadas por el gobierno estadounidense.
Sin embargo, el espectacular crecimiento del sector espacial comercial y el aumento del tráfico en las órbitas bajas han puesto de relieve la necesidad de actualizar las infraestructuras y servicios de gestión del espacio. Empresas como SpaceX, con su constelación Starlink de miles de satélites, y otras iniciativas como Kuiper de Amazon o la futura red de comunicaciones de Blue Origin, han multiplicado la complejidad del entorno orbital. A ello se suman los lanzamientos cada vez más frecuentes de compañías como Virgin Galactic, Rocket Lab o la española PLD Space, así como el papel protagonista de agencias públicas como la NASA o la Agencia Espacial Europea (ESA) en la exploración y el seguimiento de exoplanetas y misiones interplanetarias.
La nueva política abre la puerta a la creación de un mercado de servicios de conocimiento situacional espacial (SSA, por sus siglas en inglés), donde empresas privadas podrán competir para ofrecer datos, análisis y alertas de colisiones. Esto podría suponer una oportunidad para startups tecnológicas y compañías emergentes especializadas en vigilancia y gestión del tráfico espacial, muchas de ellas ya activas en Estados Unidos y Europa. No obstante, la medida también genera inquietudes entre pequeños operadores y países en vías de desarrollo, que tradicionalmente han dependido del acceso sin coste a estos datos para proteger sus activos en órbita.
Técnicamente, el conocimiento situacional espacial se basa en la observación continua de objetos en el espacio mediante radares, telescopios ópticos y sensores infrarrojos situados tanto en tierra como en órbita. La información recopilada permite calcular órbitas, predecir trayectorias y anticipar posibles colisiones, una tarea que se ha vuelto cada vez más compleja con el incremento exponencial de satélites y fragmentos de basura espacial. Según la ESA, actualmente se rastrean más de 34.000 objetos de más de 10 centímetros, pero se estima que existen más de un millón de piezas menores de 1 centímetro que también suponen un riesgo potencial.
En este contexto, la iniciativa estadounidense podría incentivar a otros países y bloques regionales, como la Unión Europea, a reforzar sus propios sistemas de vigilancia y gestión del tráfico espacial. La ESA ya ha anunciado inversiones sustanciales en su red de vigilancia y ha propuesto la creación de un estándar europeo para la gestión de datos espaciales. España, a través de la empresa PLD Space y el impulso de su nueva Agencia Espacial Española, también está desarrollando capacidades propias en el seguimiento de objetos orbitales, con la vista puesta en asegurar la autonomía tecnológica y la competitividad del sector nacional.
Por su parte, gigantes como SpaceX y Blue Origin podrían beneficiarse de servicios personalizados y de mayor calidad, accediendo a análisis avanzados y alertas en tiempo real para proteger sus constelaciones y misiones. Sin embargo, la comunidad internacional teme que la introducción de tarifas pueda exacerbar la brecha tecnológica y limitar la seguridad espacial global, especialmente para operadores con menos recursos. Algunas voces abogan por establecer un marco de cooperación internacional que garantice el acceso básico a datos críticos, al tiempo que se fomente la innovación y el desarrollo de servicios de valor añadido.
En definitiva, el fin del acceso gratuito a los servicios de seguridad espacial marca un punto de inflexión en la gestión del entorno orbital. La medida, aunque justificada por la necesidad de modernizar infraestructuras y responder al auge del sector privado, plantea interrogantes sobre la equidad en el acceso a la información y la seguridad de todos los actores espaciales. El debate sobre el equilibrio entre competitividad, sostenibilidad y cooperación internacional está más abierto que nunca, en un momento clave para el futuro de la exploración y explotación del espacio.
(Fuente: SpaceNews)
