El fallo del lanzador H3 japonés apunta a un desprendimiento anómalo de la cofia y una separación prematura del satélite

La comunidad aeroespacial japonesa se encuentra en pleno proceso de análisis tras el fracaso en diciembre del lanzamiento de su cohete H3, una de las apuestas más ambiciosas de Mitsubishi Heavy Industries (MHI) y la agencia espacial nipona JAXA para competir en el mercado internacional de lanzamientos medianos. El incidente, que se produjo durante la misión de prueba, ha sido atribuido a una anomalía poco habitual relacionada con la cofia (o carenado) que protege la carga útil durante el ascenso y que, según los investigadores, podría haber provocado la separación prematura del satélite a bordo.
La misión, que despegó desde el Centro Espacial de Tanegashima, tenía como objetivo principal comprobar la fiabilidad del H3 tras los retrasos sufridos en su desarrollo y el anterior fallo de marzo de 2023. Sin embargo, en los primeros minutos del vuelo, los sistemas de telemetría detectaron un comportamiento anómalo en la separación de la cofia, el escudo aerodinámico diseñado para proteger el satélite de las fuerzas extremas durante el lanzamiento y el paso por la atmósfera densa.
La cofia, que habitualmente se separa sólo cuando el cohete ha superado la mayor parte de la atmósfera y alcanza una altitud segura, parece haberse desprendido antes de lo previsto. Esta liberación inesperada desencadenó la separación no planificada del satélite, que quedó expuesto a condiciones para las que no estaba preparado en ese momento del vuelo, lo que comprometió la misión.
Técnicamente, la cofia es un componente crítico en cualquier lanzador espacial. Fabricada en materiales compuestos avanzados para minimizar peso y maximizar resistencia, su separación se produce mediante un mecanismo pirotécnico o de resortes, activado por señal electrónica desde el ordenador de a bordo. Un fallo en la secuencia de comandos, en los sensores de presión o en los mecanismos de retención puede provocar que la cofia se libere prematuramente. Los datos preliminares apuntan a un problema en el sistema de control que, por razones aún bajo investigación, habría interpretado erróneamente las condiciones de vuelo, activando el mecanismo antes de alcanzar la altitud y velocidad adecuadas.
El incidente del H3 ha supuesto un duro revés para el programa espacial japonés, que aspira a consolidarse como alternativa a los cohetes Falcon 9 de SpaceX, los Vega europeos y los lanzadores estadounidenses Atlas V o Vulcan. El H3, con capacidad para poner en órbita baja cargas de hasta seis toneladas, representa la evolución de la familia H-IIA, que ha gozado de un notable historial de fiabilidad en los últimos veinte años. Sin embargo, la presión por reducir costes y aumentar la frecuencia de lanzamientos ha llevado a una profunda revisión de los procesos de diseño y fabricación.
Comparativamente, el sector de lanzadores está viviendo un momento de intensa competencia e innovación. SpaceX, con su sistema de reutilización y la impresionante cadencia de lanzamientos del Falcon 9, ha revolucionado el sector y abaratado los costes de acceso al espacio. Blue Origin, por su parte, avanza en el desarrollo del New Glenn, mientras que la NASA sigue confiando en su SLS para misiones tripuladas más allá de la órbita baja. En Europa, ArianeGroup ultima el Ariane 6 para hacer frente a la nueva era comercial, y en España, PLD Space ha marcado un hito con el lanzamiento suborbital exitoso de su cohete MIURA 1, mostrando que la industria espacial privada se extiende también a nuestro país.
Mientras tanto, la NASA y otras agencias espaciales mantienen su atención en la exploración de exoplanetas y el desarrollo de nuevas tecnologías de propulsión y satélites científicos. Virgin Galactic continúa con sus vuelos suborbitales turísticos, abriendo una nueva etapa en la democratización del acceso al espacio.
El fallo del H3 no sólo tiene consecuencias técnicas, sino también estratégicas. Japón depende de su sector espacial para garantizar la independencia en el acceso al espacio y para asegurar la competitividad en un mercado cada vez más globalizado. La investigación en curso determinará si se trata de un error puntual o de un problema de diseño que requiera una revisión a fondo del sistema de cofia y de los protocolos de secuenciación de vuelo. Mitsubishi Heavy Industries y JAXA ya han anunciado una auditoría completa de los sistemas afectados y la introducción de mejoras en los ensayos de integración y validación.
En resumen, el reciente incidente del H3 pone de manifiesto los desafíos técnicos que aún enfrentan los nuevos lanzadores en un contexto internacional marcado por la rapidez y la eficiencia. La experiencia japonesa servirá, sin duda, para reforzar los estándares de seguridad y fiabilidad, mientras el sector avanza hacia una nueva generación de cohetes más económicos y versátiles.
(Fuente: SpaceNews)
