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El fundador de NordSpace impulsa la soberanía espacial canadiense con inversión en Wyvern

El fundador de NordSpace impulsa la soberanía espacial canadiense con inversión en Wyvern

El panorama espacial internacional vive una etapa de intensa efervescencia, en la que las iniciativas privadas y públicas se multiplican para reforzar la autonomía tecnológica de cada país. En este contexto, Canadá acaba de dar un paso estratégico: el fundador y único inversor de NordSpace, la emergente empresa canadiense de lanzadores espaciales, ha decidido apostar por Wyvern, una operadora de observación terrestre, a través de una nueva rama de inversión orientada a potenciar las capacidades espaciales soberanas del país norteamericano.

Esta decisión no solo refuerza el papel de las startups canadienses en la carrera espacial global, sino que también subraya la relevancia de la financiación privada para acelerar el desarrollo de tecnologías y servicios de vanguardia en el sector aeroespacial.

NordSpace, fundada en los últimos años por un visionario emprendedor canadiense cuyo nombre aún no ha trascendido a la esfera pública, se ha propuesto democratizar el acceso al espacio desde suelo canadiense. Inspirándose en modelos de éxito como el de SpaceX en Estados Unidos o la española PLD Space —cuyo cohete Miura 1 realizó con éxito su primer vuelo suborbital en 2023—, NordSpace pretende ofrecer servicios de lanzamiento asequibles para satélites pequeños y medianos, un segmento al alza en el mercado global.

Por su parte, Wyvern se ha consolidado en poco tiempo como una de las startups más prometedoras de la escena canadiense de observación de la Tierra. Su propuesta se centra en desplegar constelaciones de satélites equipados con cámaras hiperespectrales, capaces de captar imágenes en cientos de bandas del espectro electromagnético. Esta tecnología, hasta hace poco reservada para grandes misiones institucionales de la NASA o la ESA, permite obtener información extremadamente detallada sobre la salud de los cultivos, la calidad del agua o la detección temprana de incendios forestales. La apuesta por Wyvern refuerza el potencial de la economía del dato espacial, un campo donde empresas como la estadounidense Planet Labs o la europea Airbus Defence and Space ya han marcado el camino.

El nuevo brazo de inversión creado por el fundador de NordSpace tiene como objetivo principal fomentar la independencia tecnológica de Canadá en el ámbito espacial. Hasta la fecha, el país ha dependido en gran medida de lanzadores y plataformas foráneas, especialmente estadounidenses y europeas. Sin embargo, la tendencia internacional apunta hacia la soberanía en el acceso al espacio, como demuestran los recientes avances de empresas como Blue Origin —propiedad de Jeff Bezos, que acaba de superar las 30 misiones con su cohete suborbital New Shepard— o Virgin Galactic, que ha retomado sus vuelos turísticos tras resolver los problemas técnicos detectados en 2022.

El interés por reforzar la soberanía espacial no es exclusivo de Canadá. España, por ejemplo, ha impulsado con fuerza la industria nacional de lanzadores con PLD Space y ha participado activamente en proyectos europeos como Ariane 6, cuya entrada en servicio está prevista para 2024 tras varios retrasos. Por su parte, la NASA continúa liderando la exploración interplanetaria con misiones como Perseverance en Marte y la futura Artemis, que aspira a llevar astronautas de nuevo a la Luna en esta década. Además, la agencia estadounidense mantiene su apuesta por la búsqueda de exoplanetas —planetas fuera del sistema solar— a través de telescopios como el James Webb, que recientemente ha identificado atmósferas potencialmente habitables en planetas similares a la Tierra.

El impulso inversor de NordSpace en Wyvern se produce en un momento de auge para las inversiones espaciales privadas a nivel global. Según datos recientes, la financiación de startups espaciales alcanzó cifras récord en 2023, impulsada por el éxito de megaempresas como SpaceX, que ha consolidado su monopolio de facto en el transporte orbital con su familia de cohetes Falcon y los avances en el desarrollo del colosal Starship. SpaceX, además, ha revolucionado la conectividad global con su constelación de satélites Starlink, que ya supera los 5.000 satélites en órbita y suministra internet de alta velocidad incluso en zonas remotas.

En el caso de Canadá, el respaldo a Wyvern y a otras empresas emergentes podría traducirse en una mayor presencia del país en la denominada “carrera por los datos”. El acceso a imágenes satelitales de alta resolución no solo es vital para el sector agrícola o la gestión de emergencias, sino que también se ha convertido en un elemento estratégico para la defensa y la seguridad nacional.

El ejemplo de NordSpace y Wyvern ilustra la transformación de la industria espacial, donde la colaboración entre empresas de lanzadores y operadoras de satélites se perfila como clave para ganar competitividad. La sinergia entre ambas compañías podría facilitar, en el futuro, el lanzamiento rápido y eficiente de las próximas generaciones de satélites canadienses, reforzando la autonomía y el liderazgo tecnológico del país.

Este movimiento estratégico sitúa a Canadá en el radar de la nueva era espacial, donde la soberanía, la innovación y la colaboración público-privada serán determinantes para definir el futuro del acceso y la explotación del espacio.

(Fuente: SpaceNews)