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El misterio de los primeros peces pulmonados se desvela gracias a fósiles australianos

El misterio de los primeros peces pulmonados se desvela gracias a fósiles australianos

Un equipo internacional de paleontólogos australianos y chinos ha arrojado luz sobre uno de los capítulos más enigmáticos de la historia evolutiva animal: el origen y la diversificación de los peces pulmonados, algunos de los parientes más cercanos de los vertebrados terrestres. A través de dos investigaciones independientes, los expertos han reexaminado fósiles excepcionales de la Formación Gogo, en el oeste de Australia, y han descrito una nueva especie de pez pulmonado que habitó las aguas de la Tierra hace unos 410 millones de años.

Los peces pulmonados, o dipnoos, ocupan un lugar clave en la evolución, ya que presentan adaptaciones que les permitieron respirar aire y, en última instancia, facilitaron la transición de los animales vertebrados del agua a la tierra firme. Comprender la anatomía y la diversificación temprana de estos antiguos peces resulta esencial para reconstruir cómo se produjo el salto evolutivo hacia los primeros anfibios y, por ende, hacia todos los vertebrados terrestres actuales.

El yacimiento de Gogo, considerado uno de los tesoros paleontológicos más importantes del mundo, ha proporcionado fósiles de una calidad extraordinaria. Estos restos, datados en el Devónico Superior (hace unos 380 millones de años), incluyen peces con detalles anatómicos excepcionalmente bien conservados, como tejidos blandos, órganos internos y estructuras óseas. Gracias a estas condiciones de preservación, los investigadores han podido analizar minuciosamente la evolución de los órganos respiratorios y las extremidades de los peces pulmonados primitivos.

Uno de los hallazgos más destacados es la identificación de una nueva especie de pez pulmonado que vivió hace aproximadamente 410 millones de años, ampliando significativamente el registro fósil de este grupo. Los científicos han reconstruido digitalmente el cráneo y las mandíbulas de este animal, revelando adaptaciones únicas para la respiración aérea, así como una combinación de rasgos primitivos y derivados que lo sitúan en una posición intermedia entre los peces óseos acuáticos y los primeros vertebrados terrestres.

El análisis de la microestructura ósea y de los patrones de crecimiento ha permitido a los investigadores inferir detalles sobre el modo de vida y el entorno de estos peces. Al parecer, estos pulmonados primitivos habitaban lagunas y sistemas fluviales estacionales, donde la capacidad de respirar aire les proporcionaba una ventaja evolutiva decisiva durante periodos de baja oxigenación en el agua.

La relevancia de estos descubrimientos trasciende el ámbito paleontológico, ya que aportan información fundamental para entender la evolución de los pulmones y la morfología de las extremidades en los vertebrados. La transición del agua a la tierra constituye uno de los eventos más trascendentales en la historia de la vida y ha sido objeto de intensas investigaciones en los últimos años, especialmente tras el hallazgo de fósiles transicionales que muestran el desarrollo gradual de las extremidades.

En este contexto, cabe recordar los avances recientes en la exploración espacial, donde la búsqueda de vida en otros planetas y exoplanetas se nutre de los descubrimientos paleontológicos terrestres. El conocimiento sobre cómo los organismos se adaptaron a cambios extremos en su entorno, como la transición del agua a la tierra, resulta especialmente relevante para misiones como las de la NASA o la Agencia Espacial Europea (ESA), que buscan indicios de habitabilidad en Marte o en lunas como Europa y Encélado. La comprensión de la evolución de la respiración y la adaptación a ambientes hostiles podría aportar pistas sobre la posible existencia de vida en otros mundos.

Por su parte, el sector aeroespacial sigue viviendo un momento de gran efervescencia, con avances constantes tanto de agencias públicas como privadas. Empresas como SpaceX, Blue Origin o Virgin Galactic continúan desarrollando tecnologías punteras para la exploración espacial y el turismo suborbital, mientras que proyectos europeos como PLD Space se consolidan en el ámbito de los lanzadores reutilizables. Asimismo, la investigación sobre exoplanetas se ha visto impulsada por el telescopio espacial James Webb y futuras misiones como ARIEL de la ESA, que buscan caracterizar las atmósferas de mundos lejanos en busca de señales de vida.

En definitiva, los nuevos hallazgos sobre los peces pulmonados no solo completan un capítulo esencial de la historia evolutiva de nuestro planeta, sino que también inspiran y orientan la búsqueda de vida fuera de la Tierra. La colaboración internacional y el uso de tecnologías avanzadas, tanto en paleontología como en exploración espacial, demuestran que el estudio del pasado y la conquista del futuro están más conectados que nunca.

(Fuente: SpaceDaily)