Space39a

Noticias del espacio

Space39a

Noticias del espacio

Noticias

El Pentágono impulsa la logística orbital: la nueva frontera para el dominio espacial

El Pentágono impulsa la logística orbital: la nueva frontera para el dominio espacial

La militarización del espacio ha dejado de ser un escenario futurista para convertirse en una necesidad estratégica inmediata. Así lo ha expuesto recientemente el general Stephen Whiting, comandante del Mando Espacial de Estados Unidos (US Space Command), quien ha subrayado ante las autoridades del Pentágono la urgencia de desarrollar no solo lanzadores avanzados, sino también una robusta infraestructura de sostenimiento y movilidad orbital. Este planteamiento marca un cambio de paradigma: el espacio deja de ser solo un eje de lanzamientos para convertirse en un dominio militar disputado, donde la logística será tan crucial como la propia capacidad de enviar satélites.

Tradicionalmente, la estrategia espacial estadounidense se ha centrado en la mejora de cohetes y vehículos de lanzamiento, con gigantes como SpaceX, Blue Origin y United Launch Alliance compitiendo por contratos gubernamentales. Sin embargo, la proliferación de satélites, tanto militares como comerciales, y el crecimiento de la amenaza de armas antisatélite por parte de potencias rivales como China y Rusia, obligan ahora a replantear la presencia estadounidense más allá del simple despliegue de artefactos.

Whiting ha enfatizado que la resiliencia de las constelaciones de satélites dependerá de la capacidad de reabastecer, reparar y reubicar activos en órbita. Este concepto, conocido como logística espacial u orbital, implica la creación de vehículos capaces de transportar suministros, combustible y repuestos, así como sistemas de mantenimiento y reparación en el espacio. En esencia, se trata de trasladar al entorno orbital la compleja red logística que permite a las fuerzas armadas operar en tierra, mar y aire.

Las implicaciones técnicas son enormes. La movilidad orbital plantea desafíos como el desarrollo de naves logísticas autónomas, tecnologías de repostaje en microgravedad y sistemas de acoplamiento compatibles. Empresas como SpaceX ya han dado pasos significativos en este campo con sus cápsulas Dragon, capaces de acoplarse a la Estación Espacial Internacional (ISS) y transportar carga y tripulación. Blue Origin, por su parte, apuesta por plataformas reutilizables como el Blue Moon, orientadas al suministro lunar pero adaptables a misiones de logística orbital.

A nivel internacional, la Agencia Espacial Europea (ESA) también explora la movilidad orbital a través de iniciativas como el programa LEOX, que estudia vehículos para prestar servicios de reparación y retirada de basura espacial. En España, la empresa PLD Space, tras el éxito de su cohete MIURA 1, ya contempla aplicaciones logísticas para sus futuros lanzadores, allanando el camino para una participación europea en el nuevo mercado de servicios en órbita.

El contexto histórico refuerza la urgencia de este cambio doctrinal. Durante décadas, la supremacía espacial estadounidense se ha basado en la robustez de sus sistemas de lanzamiento y en la densidad de su red de satélites. Sin embargo, la guerra de Ucrania y los recientes incidentes con satélites rusos han demostrado la vulnerabilidad de estos activos. Los ataques cibernéticos y las pruebas de armamento antisatélite dejan claro que el simple despliegue ya no garantiza la operatividad. La capacidad de sostener, reparar o incluso mover satélites dañados será determinante en futuros conflictos.

En opinión de Whiting, el Pentágono debe pensar más allá del lanzamiento y adoptar una visión integral de la logística espacial. Esta transformación requiere una estrecha colaboración con la industria privada, que ya lidera gran parte de la innovación en reutilización y servicios orbitales. SpaceX, con su Starship, planea misiones de transferencia de combustible en órbita, mientras que empresas emergentes como Astroscale y Northrop Grumman desarrollan vehículos de mantenimiento y extensión de vida útil para satélites.

El futuro de la movilidad orbital también tendrá impacto en la exploración científica. La NASA y la ESA prevén utilizar tecnologías logísticas para soportar misiones de larga duración a la Luna y Marte, facilitando el transporte de suministros y el ensamblaje de estaciones en el espacio profundo. El auge del sector privado, impulsado por el turismo espacial de Virgin Galactic y la posible explotación minera de asteroides, augura un ecosistema orbital donde la movilidad y el sostenimiento serán claves tanto para la defensa como para la economía.

La carrera por la supremacía espacial entra así en una nueva fase, donde la logística y la movilidad orbital serán los pilares de una presencia sostenida y segura en el espacio. El desafío, tanto tecnológico como estratégico, es mayúsculo, pero la colaboración entre agencias públicas y empresas privadas promete acelerar la transición hacia un entorno espacial resiliente y multifuncional.

(Fuente: SpaceNews)