El satélite SpainSat NG II sufre el impacto de una partícula espacial en su viaje orbital

El SpainSat NG II, el más reciente satélite de comunicaciones español, ha sufrido el impacto de una partícula espacial mientras se dirigía a su órbita operativa, según ha confirmado el Grupo Indra, uno de los principales contratistas involucrados en el proyecto. El incidente, que pone de manifiesto los riesgos inherentes a la navegación espacial, se produjo en una fase temprana de la misión y ha llevado a los ingenieros a evaluar el alcance de los posibles daños en los sistemas del satélite.
El SpainSat NG II, junto a su gemelo SpainSat NG I, forma parte de la nueva generación de satélites de comunicaciones seguras para usos gubernamentales y de defensa, impulsados por la empresa Hisdesat. El contrato de construcción fue adjudicado en 2019 a un consorcio liderado por Airbus Defence and Space, con la colaboración de Thales Alenia Space, dos de los gigantes europeos en el sector aeroespacial. Estos satélites han sido diseñados para ofrecer servicios avanzados de comunicaciones seguras tanto a las Fuerzas Armadas españolas como a organismos públicos, garantizando la soberanía tecnológica en un sector estratégico.
El SpainSat NG II fue lanzado recientemente a bordo de un cohete Ariane 5, desde el puerto espacial de Kourou en la Guayana Francesa. Tras la separación del lanzador, el satélite inició una compleja maniobra de transferencia orbital para alcanzar su posición definitiva en órbita geoestacionaria, a unos 36.000 kilómetros de la Tierra. Fue durante este trayecto cuando, según ha detallado Indra, una “partícula espacial” —un término que abarca desde micrometeoritos naturales hasta fragmentos de basura espacial de origen humano— impactó contra el satélite.
El fenómeno de los impactos de partículas espaciales no es nuevo, pero sí se ha intensificado en los últimos años debido al creciente número de satélites y restos orbitales. Según la Agencia Espacial Europea (ESA), actualmente existen más de 130 millones de fragmentos de menos de un centímetro en órbita, además de otros miles de piezas mayores que representan un riesgo potencial para cualquier misión espacial. Aunque los satélites de nueva generación, como el SpainSat NG II, están dotados de escudos y sistemas redundantes para resistir este tipo de impactos, no existe una protección absoluta frente a objetos de alta velocidad que viajan a decenas de miles de kilómetros por hora.
Por el momento, los ingenieros de Indra y del consorcio constructor están analizando los datos de telemetría para determinar si el impacto ha afectado sistemas críticos como los paneles solares, las antenas de comunicaciones o la propulsión. En función del diagnóstico, se decidirán los pasos a seguir para garantizar la operatividad del satélite y minimizar cualquier efecto adverso en la prestación de servicios.
Este incidente pone de relieve la importancia de la vigilancia y el seguimiento de objetos en órbita, una disciplina en la que España y Europa invierten crecientemente. La reciente creación de la Agencia Espacial Española y su integración en la red europea de seguimiento y mitigación de basura espacial son pasos clave para reducir los riesgos en futuras misiones. Además, empresas como PLD Space —que recientemente ha realizado con éxito el primer lanzamiento suborbital privado español con el cohete Miura 1— están desarrollando tecnologías para la gestión responsable del espacio, con soluciones que van desde la desorbitación controlada hasta la reutilización de vehículos.
En el contexto internacional, el incidente del SpainSat NG II recuerda otros episodios similares sufridos por satélites de la NASA, SpaceX o incluso la Estación Espacial Internacional, todos ellos cada vez más expuestos a los peligros del entorno orbital. SpaceX, por ejemplo, ha tenido que maniobrar en numerosas ocasiones sus satélites Starlink para evitar posibles colisiones, mientras que la NASA y la ESA colaboran en proyectos como ClearSpace-1, cuyo objetivo es limpiar la órbita baja de restos peligrosos.
Por su parte, empresas como Blue Origin y Virgin Galactic, centradas en el turismo espacial y el acceso comercial al espacio, también han mostrado interés en la problemática de la basura espacial, conscientes de que la sostenibilidad del entorno orbital es fundamental para el futuro de la industria.
Mientras avanza la investigación sobre los daños sufridos por el SpainSat NG II, el sector aeroespacial español y europeo sigue apostando por la innovación y la cooperación internacional para garantizar la seguridad y la fiabilidad de las misiones. El incidente servirá, sin duda, como referencia para reforzar los estándares de protección y los protocolos de respuesta ante eventos de este tipo, en un momento crucial para la autonomía espacial de España y Europa.
El futuro de las comunicaciones espaciales, la exploración de exoplanetas y la expansión de la actividad comercial en órbita dependerán, en gran medida, de la capacidad de la industria para afrontar estos desafíos técnicos y medioambientales. (Fuente: European Spaceflight)
