El sector de la geoinformación chino roza el billón de yuanes y lidera la innovación global

El sector chino de la geoinformación, piedra angular de la cartografía digital y el posicionamiento de precisión, se encuentra a las puertas de superar el billón de yuanes en volumen de negocio, según ha anunciado recientemente el Ministerio de Recursos Naturales del país asiático. Esta industria, que ya habría alcanzado los 900.000 millones de yuanes en 2025, experimentó un crecimiento superior al 30% respecto a las cifras de 2020, consolidando así su papel esencial no solo en el desarrollo económico de China, sino también en la esfera global. El sector emplea actualmente a más de 4 millones de personas, lo que evidencia su peso social y tecnológico.
La geoinformación comprende una amplia gama de actividades, desde la adquisición de datos mediante satélites y drones hasta el procesamiento avanzado de información espacial y su aplicación en múltiples ámbitos como la agricultura inteligente, la planificación urbana, la gestión de catástrofes o la defensa. En el núcleo de este auge se encuentra el sistema de navegación global BeiDou, la alternativa china al GPS estadounidense, que ya cuenta con más de 50 satélites en órbita y una cobertura mundial. BeiDou ha logrado integrar servicios de posicionamiento, navegación y temporización con una precisión que rivaliza con los principales sistemas occidentales, y ha sido adoptado tanto en China como en decenas de países socios de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
La rápida expansión de la industria china contrasta con la situación internacional, donde la geolocalización y los datos espaciales se han convertido en un terreno de alta competencia. Estados Unidos sigue manteniendo su liderazgo a través de proyectos de la NASA y empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, que están impulsando el acceso a datos de observación terrestre gracias a nuevas constelaciones de satélites. SpaceX, por ejemplo, no solo destaca por sus lanzamientos reutilizables y el despliegue de su megaconstelación Starlink, sino que además ha comenzado a ofrecer servicios de observación terrestre en colaboración con empresas de análisis de datos, lo que permite mapear en tiempo real desde la deforestación hasta el tráfico marítimo. Blue Origin, por su parte, ha anunciado sus propios planes para lanzar satélites de observación y ampliar su presencia en el sector de la geoinformación durante los próximos años.
En Europa, la Agencia Espacial Europea (ESA) y empresas emergentes como la española PLD Space están apostando por la innovación en plataformas de lanzamiento y en la gestión inteligente de datos espaciales. PLD Space, con el éxito reciente de su cohete suborbital Miura 1 y los preparativos para el Miura 5, planea ofrecer servicios de acceso flexible al espacio para pequeñas cargas útiles, lo que podría democratizar aún más el acceso a la geoinformación en el continente. Además, la ESA continúa ampliando la red de satélites Sentinel, que forman parte del programa Copernicus y proporcionan datos críticos sobre el medio ambiente y el cambio climático.
La geoinformación no solo es clave para la gestión de recursos y la seguridad nacional, sino también para la exploración científica. El descubrimiento de exoplanetas y la caracterización de cuerpos celestes cercanos dependen en gran medida del análisis de datos de precisión obtenidos por telescopios y sondas espaciales. La NASA, en colaboración con otras agencias internacionales, ha lanzado diversas misiones de observación de la Tierra y el espacio profundo, utilizando tecnologías de geolocalización avanzada para rastrear fenómenos naturales y posibles amenazas de asteroides.
Por su parte, Virgin Galactic y otras compañías del sector del turismo espacial están explorando nuevas formas de integrar la geoinformación en sus operaciones, desde la monitorización del tráfico aéreo suborbital hasta la recolección de imágenes de alta resolución del planeta. Estas aplicaciones abren la puerta a modelos de negocio inéditos y al desarrollo de servicios personalizados para clientes institucionales y particulares.
China, consciente de la importancia estratégica de la geoinformación, está invirtiendo fuertemente en la formación de especialistas y la creación de infraestructuras punteras. El país ha inaugurado recientemente varios institutos de investigación y laboratorios de inteligencia artificial aplicada a la cartografía digital, con el objetivo de liderar la próxima ola de innovación en datos espaciales. Además, la colaboración con empresas tecnológicas de primer nivel ha permitido integrar la geoinformación en servicios cotidianos como la navegación por satélite para vehículos autónomos, la gestión de ciudades inteligentes y la respuesta rápida a desastres naturales.
El avance del sector chino de la geoinformación no solo refuerza la competitividad tecnológica del país, sino que también está remodelando el equilibrio global en el acceso y aprovechamiento de los datos espaciales, marcando el ritmo de la transformación digital a escala planetaria.
(Fuente: SpaceDaily)
