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Estados Unidos apuesta por la energía nuclear para impulsar la nueva era espacial

Estados Unidos apuesta por la energía nuclear para impulsar la nueva era espacial

La energía nuclear se perfila como la tecnología clave para la próxima revolución en la exploración espacial estadounidense. Mientras SpaceX y Blue Origin acaparan titulares por sus lanzadores reutilizables, es la discreta pero poderosa innovación en sistemas nucleares la que podría marcar la diferencia entre la supervivencia y el fracaso en misiones a la Luna, Marte y más allá.

Durante décadas, las agencias espaciales han dependido de paneles solares y baterías químicas para alimentar naves y módulos científicos. Sin embargo, estas soluciones presentan serias limitaciones en entornos extremos como la superficie lunar, donde la noche dura dos semanas terrestres y las temperaturas descienden por debajo de los -170 °C. Los ingenieros de la NASA lo tienen claro: para sobrevivir y trabajar en la Luna o llegar a Marte, se necesita una fuente de energía constante, fiable y compacta. La respuesta está en la fisión y los radioisótopos.

Radioisótopos: el calor que mantiene viva la exploración profunda

Desde el lanzamiento de las primeras sondas interplanetarias, los generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG) han sido cruciales para el éxito de misiones emblemáticas como las Voyager o el rover Curiosity en Marte. Estos dispositivos aprovechan el calor generado por la desintegración radiactiva, generalmente de plutonio-238, para producir electricidad en lugares donde la luz solar es escasa o inexistente.

El problema es que la producción de plutonio-238 ha disminuido drásticamente desde la Guerra Fría, creando un cuello de botella tecnológico. Estados Unidos, principal proveedor mundial, apenas puede fabricar unos pocos kilogramos al año, mientras que la demanda de futuras misiones –incluyendo los planes de la NASA para establecer bases lunares permanentes– requiere multiplicar esa cifra varias veces. El renacimiento del programa Artemis y los planes de colaboración con empresas privadas como Astrobotic o Intuitive Machines aumentan la presión sobre este recurso estratégico.

Reactores de fisión: electricidad a gran escala para bases lunares y naves

Más allá de los RTG, la próxima frontera es la implantación de pequeños reactores nucleares de fisión en la superficie lunar y, a largo plazo, en Marte o en órbita terrestre. La NASA, en colaboración con el Departamento de Energía de EE. UU., ha lanzado el programa Fission Surface Power, destinado a diseñar y probar reactores compactos capaces de suministrar decenas de kilovatios de electricidad durante años, con una fiabilidad inalcanzable para otras fuentes energéticas.

Estos sistemas permitirán alimentar hábitats, laboratorios, sistemas de comunicaciones y, lo que es crucial, la obtención de recursos in situ, como la extracción de oxígeno y agua del regolito lunar o la fabricación de combustibles. La agencia acaba de adjudicar contratos a empresas como Lockheed Martin, Westinghouse y IX (una joint venture de Intuitive Machines y X-Energy) para desarrollar prototipos viables, con el objetivo de realizar una primera demostración en la Luna antes de que termine esta década.

El reto de la cadena de suministro nuclear

Sin embargo, la mayor barrera no es tecnológica, sino industrial y regulatoria. La infraestructura nacional para producir combustibles nucleares de alta pureza y diseñar reactores espaciales se ha visto erosionada tras décadas de desinversión. Además, el proceso de licenciamiento y transporte de materiales radiactivos está sujeto a estrictas normativas, pensadas para centrales terrestres y no para la agilidad que exige el sector espacial actual.

Empresas privadas como Ultra Safe Nuclear y BWXT han comenzado a invertir en nuevas líneas de producción, pero advierten que, sin un compromiso político firme y financiación a largo plazo, la brecha entre la demanda y la oferta seguirá creciendo. El gobierno estadounidense estudia medidas para simplificar los trámites y facilitar la colaboración público-privada, conscientes de que la supremacía espacial también depende de la independencia energética.

Europa y Asia: la carrera mundial por la energía nuclear espacial

La apuesta por la energía nuclear no es exclusiva de Estados Unidos. Rusia mantiene su tradición en el desarrollo de pequeños reactores para satélites y sondas, mientras que China ha anunciado ambiciosos planes para equipar futuras misiones lunares con sistemas nucleares nativos. En Europa, la española PLD Space aún no ha abordado la propulsión nuclear, centrando sus esfuerzos en lanzadores reutilizables como Miura 1 y Miura 5, aunque la Agencia Espacial Europea (ESA) ha iniciado estudios sobre RTG y reactores para misiones a los planetas exteriores.

El futuro de la exploración: energía nuclear y exoplanetas

La capacidad de generar energía fiable y compacta en el espacio no solo abrirá la puerta a bases lunares estables, sino que permitirá explorar mundos lejanos, estudiar exoplanetas con instrumentos de alta potencia y, en última instancia, plantear misiones tripuladas más allá de Marte. El desarrollo de la propulsión nuclear para naves interplanetarias, que reduciría drásticamente los tiempos de viaje, está ya en fase de estudio tanto en la NASA como en Blue Origin y otras empresas punteras.

En conclusión, la carrera espacial del siglo XXI dependerá tanto de cohetes y sondas innovadoras como de la capacidad de superar el cuello de botella nuclear. Solo así será posible explorar y habitar otros mundos, consolidando una presencia humana sostenible en el espacio.

(Fuente: SpaceNews)