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Europa reafirma su apuesta por los lanzadores comerciales con una inversión récord de más de 900 millones de euros

Europa reafirma su apuesta por los lanzadores comerciales con una inversión récord de más de 900 millones de euros

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha dado un paso decisivo para impulsar la industria europea de lanzadores espaciales con el respaldo económico más ambicioso de su historia reciente. En el marco de la cumbre ministerial celebrada esta semana en Bremen (CM25), los países miembros de la ESA han comprometido una inversión superior a los 900 millones de euros con el objetivo de consolidar el European Launcher Challenge, una iniciativa pionera destinada a fortalecer la capacidad de lanzamiento independiente de Europa.

El European Launcher Challenge, anunciado a principios de este año, pretende estimular la competencia entre empresas emergentes y consolidadas del sector aeroespacial europeo para desarrollar nuevos sistemas de lanzamiento orbital. Mediante este programa, la ESA busca romper la dependencia del continente respecto a lanzadores extranjeros y promover la aparición de vehículos más económicos, flexibles y sostenibles.

Cinco finalistas por contrato marco en 2026

Durante la reunión ministerial, los Estados miembros ratificaron la hoja de ruta del programa, que contempla la selección de cinco compañías finalistas para 2026. En ese año, la agencia firmará contratos marco con cada una de ellas, comprometiéndose a adquirir servicios de lanzamiento siempre y cuando logren demostrar la fiabilidad y viabilidad de sus sistemas.

Las empresas preseleccionadas, cuya identidad aún no ha sido revelada oficialmente, tendrán que superar una serie de rigurosas pruebas técnicas y operativas. La ESA evaluará tanto la capacidad de los cohetes para colocar satélites en órbita como la eficiencia de sus cadenas logísticas y la robustez de sus modelos de negocio. Tras superar esta fase de demostración, cada compañía podrá acceder a contratos de lanzamiento institucional financiados con los fondos comprometidos.

Un contexto internacional marcado por la competencia

Esta apuesta europea se produce en un momento de clara efervescencia en el sector espacial internacional. En Estados Unidos, SpaceX ha revolucionado el mercado gracias a la reutilización de sus cohetes Falcon 9 y al desarrollo del ambicioso Starship, mientras que Blue Origin avanza en la certificación de su New Glenn tras el éxito de su vehículo suborbital New Shepard. La NASA, por su parte, sigue confiando en socios privados para el transporte de carga y tripulación a la Estación Espacial Internacional, en línea con la estrategia iniciada con los programas Commercial Crew y Commercial Resupply.

En el ámbito europeo, la reciente retirada del Ariane 5 y los retrasos en la entrada en servicio del Ariane 6 y el Vega C han generado una brecha temporal en la capacidad de lanzamiento propia de la ESA. Este vacío ha sido aprovechado por compañías como Rocket Lab en Nueva Zelanda y por iniciativas privadas en el continente, entre las que destaca la española PLD Space. Esta empresa, con sede en Elche, ha logrado hitos como el exitoso lanzamiento suborbital del Miura 1 y trabaja ya en el desarrollo del Miura 5, un lanzador orbital ligero que aspira a convertirse en una de las bazas europeas en el nuevo ecosistema de acceso al espacio.

Un impulso a la autonomía estratégica europea

La financiación aprobada en Bremen marca un punto de inflexión en la política espacial europea. Más allá de garantizar el acceso autónomo al espacio para misiones científicas, comerciales e institucionales, el European Launcher Challenge persigue fomentar la creación de un tejido industrial competitivo y resiliente. La diversificación de proveedores y tecnologías permitirá reducir riesgos, mejorar costes y acelerar la innovación en áreas clave como la reutilización de etapas, los combustibles ecológicos o la integración de cargas útiles.

El programa también contempla la colaboración con otros actores públicos y privados, así como con agencias de exploración interplanetaria y empresas del sector de los exoplanetas, que requieren lanzadores flexibles para desplegar constelaciones de satélites o misiones de observación avanzada. Además, se espera que esta iniciativa tenga un impacto positivo en la formación de talento, generando nuevas oportunidades profesionales para ingenieros y técnicos en toda Europa.

Próximos pasos y perspectivas

El calendario del European Launcher Challenge prevé que, tras la firma de los contratos marco en 2026, las empresas seleccionadas dispongan de un plazo limitado para realizar sus demostraciones de vuelo. El éxito de esta fase será clave para consolidar la posición de Europa en el competitivo mercado global de lanzamientos, donde empresas como Virgin Galactic exploran también segmentos como el turismo espacial y la microgravedad comercial.

En definitiva, la decisión de los Estados miembros de la ESA supone una apuesta decidida por la soberanía tecnológica y la competitividad industrial, en un contexto de rápida evolución donde la colaboración público-privada será esencial para afrontar los retos del espacio en las próximas décadas.

(Fuente: European Spaceflight)