Firefly Aerospace ultima el regreso a la rampa de lanzamiento tras el fallo de su cohete Alpha en 2025

La industria espacial privada estadounidense se prepara para presenciar el esperado regreso del lanzador Alpha, desarrollado por Firefly Aerospace, tras el fallo sufrido en abril de 2025. La compañía, que ha experimentado una rápida evolución en el competitivo mercado de los lanzadores ligeros, ha anunciado que prevé retomar las operaciones de lanzamiento el próximo 28 de febrero, marcando así un punto de inflexión clave en su trayectoria.
El cohete Alpha, un vector de dos etapas alimentado por motores de queroseno y oxígeno líquido, está diseñado para colocar hasta 1.170 kilogramos en órbita terrestre baja, lo que lo posiciona como una opción intermedia entre los pequeños lanzadores y los grandes vehículos de carga como el Falcon 9 de SpaceX. Firefly Aerospace, fundada en 2017 y con sede en Texas, ha apostado por una filosofía de diseño ágil y costes ajustados, en línea con las tendencias de la nueva industria aeroespacial.
El incidente de abril de 2025 supuso un duro revés para la compañía. Aunque los detalles técnicos no se han hecho completamente públicos, fuentes cercanas al programa apuntan a una anomalía en la segunda etapa durante la inserción orbital, que impidió completar la misión. La respuesta de Firefly no se hizo esperar: la empresa activó todos los protocolos de seguridad y colaboró estrechamente con la Administración Federal de Aviación (FAA) y otras autoridades estadounidenses para investigar a fondo el fallo, siguiendo los estándares marcados por la NASA y la industria.
De hecho, el sector ha vivido situaciones similares en los últimos años. Ejemplos como el fallo de la primera misión de Vulcan Centaur de United Launch Alliance o los tropiezos iniciales de Arianespace con Ariane 6, demuestran que la transición hacia nuevas generaciones de lanzadores nunca está exenta de riesgos. Firefly ha asegurado haber implementado mejoras sustanciales en los sistemas de guiado, navegación y control del Alpha, así como revisiones exhaustivas en los procesos de fabricación y verificación de calidad.
El retorno a vuelo del Alpha no solo es relevante para Firefly, sino para el conjunto del mercado de lanzadores comerciales. La competencia es feroz: SpaceX, con su Falcon 1 y la gama Falcon 9/Heavy, marcó el camino de la reutilización y la reducción de costes. Más recientemente, empresas como Rocket Lab con su Electron, Astra, PLD Space desde España con Miura 1 y Miura 5, y la europea Orbex, han impulsado la denominada “carrera de los pequeños lanzadores”. Firefly, por su parte, ha cerrado contratos con clientes institucionales y comerciales, entre ellos misiones para la NASA y proyectos de carga útil para constelaciones de satélites.
En perspectiva histórica, el regreso de Alpha recuerda a otros hitos de la industria. En 2015, tras la explosión del Falcon 9 durante la misión CRS-7, SpaceX tardó varios meses en regresar al vuelo, implementando cambios decisivos en el diseño del cohete y los procesos de seguridad. Aquel suceso consolidó la reputación de la empresa de Elon Musk como líder en el sector, y sentó las bases para la creciente confianza de clientes institucionales como la NASA o la ESA.
En el caso de Firefly, el Alpha constituye la primera piedra de una ambiciosa hoja de ruta. La compañía trabaja en el desarrollo de lanzadores más potentes, como el cohete Beta, así como en soluciones para el transporte lunar y servicios de carga útil para misiones de exploración interplanetaria, en línea con los objetivos de la NASA de establecer una presencia permanente en la Luna y preparar el salto humano a Marte.
Mientras tanto, la industria espacial global sigue vibrando con hitos recientes. SpaceX continúa batiendo récords de lanzamientos y ha consolidado el uso comercial de la nave Starship. Blue Origin, tras el parón de su programa New Shepard, ha anunciado nuevos vuelos suborbitales de turismo espacial. Virgin Galactic sigue avanzando en el desarrollo de vuelos comerciales para pasajeros, mientras que la española PLD Space prepara el debut orbital de Miura 5 y Europa redobla esfuerzos para garantizar su acceso autónomo al espacio.
La expectativa ante el regreso del Alpha el 28 de febrero es alta, no solo por lo que significa para Firefly Aerospace, sino porque representa el pulso dinámico y resiliente de la nueva industria espacial. Si la misión resulta exitosa, la empresa texana podrá recuperar la confianza de sus clientes y afianzar su lugar en la vanguardia de los lanzadores ligeros, un segmento clave en la estrategia global de acceso al espacio para la próxima década.
(Fuente: Space Scout)
