Galactic Energy consolida su liderazgo en lanzamientos marinos con el Ceres-1 y refuerza la constelación Tianqi

La empresa china Galactic Energy ha dado un paso significativo hacia la consolidación de su posición en el competitivo sector del lanzamiento espacial privado, tras llevar a cabo con éxito su sexta misión marítima con el cohete Ceres-1. El despegue, que tuvo lugar a las 4:10 de la madrugada, hora local, desde una plataforma móvil situada en el mar Amarillo frente a la provincia de Shandong, marcó un nuevo hito en la utilización de plataformas offshore para el acceso al espacio, una estrategia que ha ganado terreno en los últimos años tanto en China como en otras potencias espaciales.
Este lanzamiento ha permitido la incorporación de cuatro nuevos satélites a la constelación Tianqi, una red comercial de satélites dedicada al internet de las cosas (IoT). Con esta misión, la constelación Tianqi amplía su capacidad para ofrecer servicios de conectividad global, especialmente en regiones remotas donde las infraestructuras terrestres resultan insuficientes o inviable su despliegue.
La importancia del lanzamiento marítimo
El uso de plataformas marítimas para lanzamientos espaciales no es una novedad, pero sí una tendencia en auge que responde a la necesidad de reducir riesgos sobre áreas pobladas y aprovechar determinadas ventajas técnicas. Una de ellas es la posibilidad de ajustar la latitud de lanzamiento, lo que permite optimizar la inserción orbital y mejora la eficiencia del combustible. Además, los lanzamientos desde el mar minimizan la exposición a posibles accidentes sobre tierra firme y facilitan el acceso a órbitas polares y de inclinación elevada.
Galactic Energy ha apostado por esta modalidad desde hace años, siguiendo la estela de otros programas internacionales, como el mítico Sea Launch, impulsado en su día por un consorcio internacional que incluía a Boeing y la rusa Energiya. En el caso chino, el desarrollo de plataformas de lanzamiento marítimo responde también a la estrategia nacional de diversificar las capacidades de acceso al espacio y robustecer el sector espacial comercial.
Características técnicas del Ceres-1
El Ceres-1 es un lanzador ligero de combustible sólido, diseñado para pequeñas cargas útiles y misiones comerciales de órbita baja. Con una altura aproximada de 19 metros y un peso al despegue que ronda las 33 toneladas, este cohete es capaz de colocar hasta 400 kilogramos en órbita terrestre baja, lo que le sitúa en el segmento de lanzadores pequeños, un mercado que ha experimentado un crecimiento explosivo a raíz de la proliferación de satélites de comunicaciones y observación de pequeño tamaño.
El vehículo se compone de tres etapas de combustible sólido y una cuarta etapa superior de propulsión líquida, lo que le permite una mayor precisión en la inserción orbital. Esta arquitectura híbrida maximiza el rendimiento y la fiabilidad, elementos clave para conquistar contratos comerciales tanto a nivel nacional como internacional.
La constelación Tianqi y el auge del IoT satelital
Los cuatro satélites añadidos en esta misión forman parte de la constelación Tianqi, gestionada por Guodian Gaoke, una compañía privada china especializada en soluciones de internet de las cosas vía satélite. El objetivo de Tianqi es proporcionar conectividad global entre dispositivos remotos, facilitando aplicaciones que van desde la monitorización ambiental y la gestión agrícola hasta la localización de activos en la cadena logística.
El despliegue de Tianqi se enmarca en una tendencia internacional hacia la proliferación de constelaciones de satélites pequeños, que aspiran a complementar o incluso sustituir a los tradicionales sistemas de comunicaciones, especialmente en áreas geográficas donde la cobertura terrestre o la fibra óptica no son viables. Empresas como SpaceX, con su red Starlink, y Amazon, con el proyecto Kuiper, han sido pioneras en este sector, pero la competencia china se está consolidando con propuestas propias e innovadoras.
El contexto internacional: competencia y cooperación
El éxito de Galactic Energy no puede entenderse sin enmarcarlo en el contexto global de la nueva carrera espacial, donde actores privados y estatales compiten y colaboran en igualdad de condiciones. Mientras SpaceX continúa batiendo récords de reutilización y frecuencia de lanzamientos con sus Falcon 9 y Starship, y Blue Origin avanza en el desarrollo de su propulsor New Glenn, compañías como la española PLD Space ultiman los detalles para sus primeras misiones orbitales con Miura 5, y Virgin Galactic sigue apostando por el turismo espacial suborbital.
En el terreno de las agencias espaciales públicas, la NASA mantiene su apuesta por la exploración lunar y marciana, al tiempo que Europa y Japón refuerzan sus programas de satélites de observación y astronomía. En paralelo, la búsqueda de exoplanetas continúa siendo un foco de innovación tecnológica y científica, con misiones como TESS o CHEOPS revelando nuevos mundos más allá del sistema solar.
Una nueva era para el acceso al espacio
El lanzamiento exitoso del Ceres-1 desde el mar Amarillo no solo refuerza la posición de Galactic Energy como actor clave en el sector espacial comercial, sino que también ilustra la madurez alcanzada por la industria aeroespacial china a la hora de competir en el ámbito internacional. La apuesta por lanzamientos marítimos y el desarrollo de constelaciones satelitales de nueva generación auguran una nueva era para el acceso al espacio, marcada por la innovación, la competencia y la diversificación de soluciones tecnológicas.
(Fuente: SpaceDaily)
