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Japón apuesta por satélites comerciales para reforzar su defensa nacional

Japón apuesta por satélites comerciales para reforzar su defensa nacional

En un movimiento que evidencia la transformación global en el uso de tecnología espacial para la seguridad, el gobierno japonés ha seleccionado a la empresa Synspective para suministrar imágenes satelitales a su nueva constelación militar. Esta decisión se enmarca en la tendencia creciente de incorporar plataformas comerciales de observación terrestre en las misiones de defensa, un modelo que ya se observa en Estados Unidos y Europa, y que está redefiniendo la vigilancia estratégica en el siglo XXI.

Synspective, fundada en 2018 y con sede en Tokio, es una compañía especializada en satélites de radar de apertura sintética (SAR). Esta tecnología permite obtener imágenes detalladas de la superficie terrestre independientemente de las condiciones meteorológicas y lumínicas, lo que resulta esencial para operaciones militares y de inteligencia. El contrato, anunciado oficialmente esta semana, convierte a Synspective en un proveedor clave dentro del ambicioso plan japonés para desplegar una constelación de satélites de observación destinados a usos de defensa y seguridad nacional.

La elección de Synspective no es casual. Durante los últimos años, la empresa ha desarrollado y desplegado una flotilla de pequeños satélites SAR, como la serie StriX, capaces de obtener imágenes con una resolución de hasta un metro. Esto permite no solo vigilar movimientos terrestres, sino también detectar cambios sutiles en infraestructuras, actividad portuaria o desplazamientos de vehículos militares. El acceso inmediato y la capacidad de revisitar zonas de interés con frecuencia potencian el valor estratégico de este tipo de datos para los mandos militares japoneses.

La incorporación de recursos comerciales a la defensa no es exclusiva de Japón. En Estados Unidos, la National Reconnaissance Office (NRO) y la National Geospatial-Intelligence Agency (NGA) llevan años contratando servicios de compañías como Planet, Maxar Technologies o BlackSky para complementar sus satélites gubernamentales. En Europa, la Agencia Espacial Europea y varias fuerzas armadas nacionales también han comenzado a confiar en datos suministrados por actores privados. La tendencia responde no solo a consideraciones de coste y flexibilidad, sino también a la rapidez con la que el sector privado innova y pone en órbita nuevas capacidades.

El caso japonés reviste especial interés por el contexto geopolítico de Asia-Pacífico. El incremento de tensiones regionales, en particular con Corea del Norte y China, ha llevado a Tokio a reforzar su infraestructura de vigilancia y alerta temprana. Los satélites SAR, al ser inmunes a la nubosidad o la oscuridad, ofrecen una ventaja decisiva frente a los sistemas ópticos tradicionales, permitiendo monitorizar lanzamientos de misiles, movimientos navales o construcciones militares en tiempo real.

A nivel histórico, Japón ha mantenido tradicionalmente un programa espacial de carácter civil, orientado a la investigación y la observación medioambiental bajo la tutela de la JAXA (Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón). Sin embargo, en los últimos años ha ido evolucionando hacia un modelo dual, donde las aplicaciones comerciales y de defensa se solapan cada vez más. El caso de Synspective es emblemático de este cambio de paradigma, en el que pequeñas empresas emergentes, con capacidad de lanzar satélites de forma rápida y económica, se convierten en actores estratégicos al servicio de la seguridad nacional.

Este fenómeno tiene repercusiones más allá del archipiélago japonés. El uso de constelaciones comerciales para fines de defensa podría acelerar la proliferación de capacidades similares en otros países, y plantea importantes cuestiones sobre la gestión de datos sensibles, la soberanía tecnológica y la colaboración internacional en materia de seguridad espacial.

Mientras tanto, en el ámbito internacional, la competencia por el liderazgo en observación terrestre sigue en aumento. Empresas como SpaceX continúan revolucionando el lanzamiento de satélites con su programa Starlink, que además de ofrecer conectividad global, puede ser aprovechado para aplicaciones de defensa. Blue Origin, por su parte, avanza en el desarrollo de vehículos reutilizables que abaratarán el acceso al espacio, mientras que la NASA y la ESA exploran nuevas misiones de observación planetaria y terrestre, tanto con satélites ópticos como de radar.

En España, la firma PLD Space representa la vanguardia europea en el desarrollo de lanzadores reutilizables, con el cohete Miura 1 ya en fase avanzada de pruebas, lo que anticipa una revolución en el acceso a órbitas bajas y la democratización de la tecnología satelital.

En definitiva, la integración de plataformas comerciales en la defensa nacional marca el inicio de una nueva era en la vigilancia desde el espacio, donde la agilidad, la innovación y la colaboración público-privada serán claves para afrontar los retos de la seguridad global en las próximas décadas.

(Fuente: SpaceNews)