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La carrera por el 6G acelera: inteligencia artificial y conectividad ubicua desde el espacio

La carrera por el 6G acelera: inteligencia artificial y conectividad ubicua desde el espacio

La carrera tecnológica hacia la implantación de las redes móviles de sexta generación, conocidas como 6G, se está intensificando a nivel global, con previsiones de despliegue comercial en torno al año 2030. La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) ya ha esbozado los principales retos y aplicaciones de esta nueva generación, que promete revolucionar la conectividad al integrar la inteligencia artificial en las mismas infraestructuras de comunicación y garantizar una cobertura verdaderamente ubicua, incluyendo zonas remotas o de difícil acceso.

Uno de los principales desafíos técnicos del 6G será la gestión de enormes volúmenes de datos en tiempo real y la capacidad de proporcionar servicios avanzados, como la realidad aumentada inmersiva, el internet táctil o la conectividad de dispositivos autónomos en todo el planeta. En este sentido, la convergencia entre la inteligencia artificial, la computación en el borde y la conectividad satelital se perfila como una de las claves de esta nueva era tecnológica.

Un reciente artículo publicado en la revista Engineering, titulado “Space-Ground Fluid AI for 6G Edge Intelligence”, explora precisamente cómo la combinación de redes terrestres y satelitales, junto con tecnologías de inteligencia artificial “fluida” o distribuida, permitirá optimizar el procesamiento de datos y garantizar la baja latencia necesaria para aplicaciones críticas. Este enfoque plantea una colaboración sin precedentes entre estaciones terrestres, satélites de órbita baja (LEO) y dispositivos inteligentes, todos ellos gestionados dinámicamente por algoritmos de IA capaces de adaptarse en tiempo real a las condiciones de la red y las demandas de los usuarios.

El papel de la industria aeroespacial en la futura red 6G será fundamental. Empresas como SpaceX, con su ambicioso proyecto Starlink, ya han demostrado la viabilidad de ofrecer acceso a internet de alta velocidad a través de constelaciones de satélites LEO. Actualmente, Starlink cuenta con más de 5.000 satélites operativos y está presente en más de 70 países, facilitando la conectividad en regiones rurales, marítimas o incluso en vuelos comerciales. SpaceX no solo lidera el despliegue masivo de infraestructura espacial, sino que también trabaja en sistemas de comunicación avanzados y tecnologías de antenas inteligentes que serán esenciales para la integración de las redes 6G.

Por su parte, Blue Origin, la compañía aeroespacial fundada por Jeff Bezos, ha anunciado su entrada en el sector de las telecomunicaciones espaciales con el desarrollo de la constelación Kuiper. Este proyecto prevé el lanzamiento de miles de satélites LEO para competir directamente con Starlink y proporcionar servicios de conectividad a escala global. La estrategia de Blue Origin incluye el desarrollo de tecnologías de interconexión láser entre satélites y estaciones terrestres, así como la implementación de sistemas de IA para la gestión eficiente del tráfico de datos y la asignación dinámica de recursos.

En Europa, la española PLD Space también está posicionándose como un actor relevante en el ámbito de la tecnología espacial, aunque su foco principal sigue siendo el desarrollo de vehículos lanzadores reutilizables, como el Miura 1 y Miura 5. Sin embargo, la capacidad de lanzar satélites de forma eficiente y a bajo coste será clave para el despliegue de nuevas constelaciones 6G, y empresas como PLD Space podrían tener un papel estratégico en la próxima década.

La NASA, aunque tradicionalmente centrada en la exploración científica y espacial, también está colaborando con empresas privadas y agencias internacionales para el desarrollo de tecnologías de comunicación avanzadas. Proyectos como la red de comunicaciones láser entre la Tierra y la Luna, o el uso experimental de IA para la gestión autónoma de sondas interplanetarias, anticipan futuras aplicaciones en la red 6G, especialmente en lo relativo a la coordinación global de grandes infraestructuras espaciales y terrestres.

Virgin Galactic, mientras tanto, está explorando la intersección entre el turismo espacial y las telecomunicaciones de nueva generación, evaluando la posibilidad de desplegar pequeños satélites durante sus vuelos suborbitales para cubrir necesidades puntuales de conectividad o monitorización en tiempo real.

A nivel astronómico, la búsqueda y estudio de exoplanetas también se beneficiará en gran medida del avance de las redes 6G y la inteligencia artificial distribuida. La capacidad de procesar ingentes cantidades de datos generados por telescopios y sondas espaciales, así como de coordinar misiones de observación en tiempo real desde múltiples ubicaciones, será esencial para la detección de mundos habitables y la exploración del cosmos.

En definitiva, la llegada del 6G supondrá una integración sin precedentes entre la Tierra y el espacio, fusionando redes terrestres y satelitales bajo el paraguas de la inteligencia artificial. Los próximos años serán clave para definir los estándares, desarrollar la infraestructura y garantizar la interoperabilidad entre actores públicos y privados, en una carrera donde la innovación y la colaboración internacional marcarán la diferencia.

(Fuente: SpaceDaily)