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La Comisión Europea amplía la red europea de vigilancia espacial con la incorporación de cuatro nuevos países

La Comisión Europea amplía la red europea de vigilancia espacial con la incorporación de cuatro nuevos países

La Comisión Europea ha dado un paso decisivo para fortalecer la seguridad y la autonomía estratégica de Europa en el espacio al aprobar la adhesión de Bélgica, Bulgaria, Lituania y Luxemburgo al programa europeo de Vigilancia y Seguimiento Espacial (Space Surveillance and Tracking, SST). Con esta decisión, el consorcio responsable de proteger los intereses espaciales europeos pasa a estar compuesto por 19 estados miembros, ampliando notablemente el alcance y la capacidad de la red continental de sensores y expertos dedicados a la monitorización del entorno orbital.

El programa SST, pieza clave del Programa Espacial de la Unión Europea, nació con el objetivo de hacer frente a los crecientes riesgos asociados a la congestión y la proliferación de desechos en la órbita terrestre. Desde hace décadas, la presencia de satélites operativos, restos de lanzamientos y fragmentos procedentes de colisiones o explosiones ha transformado el espacio en un entorno cada vez más peligroso. A ello se suma el constante aumento de satélites comerciales, impulsado por empresas como SpaceX y su constelación Starlink, que han multiplicado exponencialmente el número de objetos a seguir y han elevado la probabilidad de colisiones.

La red SST europea utiliza una combinación de radares terrestres, telescopios ópticos y centros de análisis distribuidos por el continente, capaces de detectar, catalogar y rastrear miles de objetos, desde grandes etapas de lanzadores hasta pequeños fragmentos de apenas unos centímetros. Este sistema permite a los operadores de satélites, tanto públicos como privados, recibir alertas de posibles colisiones, maniobrar sus vehículos para evitar accidentes y analizar los riesgos de reentrada de restos a la atmósfera.

Hasta la fecha, el consorcio estaba formado por quince países, entre los que destacan potencias espaciales tradicionales como Francia, Alemania, Italia y España, junto a otros socios técnicos y estratégicos. La reciente ampliación responde tanto a la voluntad política de reforzar la cooperación europea como a la necesidad operativa de aumentar la densidad y la diversidad geográfica de sensores, clave para una vigilancia continua y precisa de la órbita baja, media y geoestacionaria.

Bélgica y Luxemburgo aportarán su experiencia en gestión de satélites comerciales y en el desarrollo de tecnologías espaciales avanzadas, mientras que Bulgaria y Lituania, aunque con menor tradición, han mostrado en los últimos años un creciente interés en el sector espacial, participando en proyectos de observación de la Tierra y en iniciativas educativas y tecnológicas de la Agencia Espacial Europea (ESA). Con su entrada, la UE refuerza su presencia en el flanco oriental y en el Báltico, zonas de importancia estratégica tanto para las comunicaciones como para la defensa.

La vigilancia y el seguimiento de objetos espaciales no solo tienen relevancia para la seguridad de los satélites europeos. También son fundamentales en la cooperación internacional, especialmente cuando se producen incidentes como la reciente fuga de escombros tras la destrucción de satélites durante pruebas antisatélite, o el seguimiento de reentradas descontroladas de etapas de cohetes de empresas como la china Long March o la estadounidense SpaceX. La capacidad europea de detección y análisis ha permitido, en más de una ocasión, anticipar maniobras y compartir información crítica con aliados y con la propia NASA, que mantiene su propio sistema de seguimiento (Space Surveillance Network) y colabora activamente con la UE en la gestión de riesgos globales.

De cara al futuro, la ampliación del consorcio SST se enmarca en la estrategia europea de reforzar la soberanía tecnológica y reducir la dependencia de sistemas extranjeros, en un contexto de competencia creciente con potencias como Estados Unidos, China y, en menor medida, actores comerciales como Blue Origin o Virgin Galactic, que también contribuyen al aumento del tráfico espacial. Además, la Comisión Europea pretende integrar los servicios de vigilancia y seguimiento con otras iniciativas, como la gestión del tráfico espacial (Space Traffic Management, STM) y el desarrollo de plataformas de observación y comunicación de nueva generación.

El programa SST europeo ha demostrado ser una herramienta esencial no solo para la protección de infraestructuras críticas, sino también para el desarrollo de una industria espacial competitiva y resiliente. Empresas emergentes como PLD Space en España, junto a las grandes agencias y corporaciones europeas, se benefician de estos servicios para planificar lanzamientos, operar constelaciones y garantizar la seguridad de sus misiones, incluidas aquellas dedicadas a la búsqueda y estudio de exoplanetas.

La reciente ampliación del consorcio SST refuerza el papel de Europa como actor global en la gestión responsable y sostenible del espacio, en un momento en el que la colaboración internacional y la apuesta por la innovación tecnológica se revelan imprescindibles para afrontar los desafíos del futuro orbital.

(Fuente: European Spaceflight)