Space39a

Noticias del espacio

Space39a

Noticias del espacio

Noticias

La demanda de sistemas espaciales soberanos impulsa una nueva era en la observación terrestre

La demanda de sistemas espaciales soberanos impulsa una nueva era en la observación terrestre

Durante el reciente Foro Económico Mundial celebrado en Suiza, una de las principales inquietudes discutidas entre los asistentes fue el creciente papel de las potencias intermedias. Estas naciones, que no alcanzan la influencia de los grandes bloques geopolíticos, están adquiriendo cada vez más relevancia en el escenario internacional gracias a su capacidad tecnológica y económica. Este fenómeno también se ha trasladado al ámbito espacial, como quedó patente en el SmallSat Symposium de Mountain View (California), donde expertos y representantes de empresas de observación terrestre analizaron cómo estas potencias están cambiando las reglas del juego en el sector espacial.

Tradicionalmente, los países de tamaño medio dependían de los servicios y sistemas desarrollados por las grandes potencias o por empresas internacionales para acceder a datos de observación de la Tierra. Sin embargo, la tendencia está virando hacia la adquisición y, sobre todo, el desarrollo de capacidades soberanas propias en toda la cadena de valor de la observación terrestre: desde la construcción y operación de satélites, hasta el procesamiento, almacenamiento y explotación de los datos generados.

La digitalización, la miniaturización de la tecnología satelital y la reducción de costes han permitido que países como España, Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur o Brasil puedan plantearse la puesta en órbita de sus propios satélites y el control completo de los datos obtenidos. Este cambio responde tanto a necesidades estratégicas —seguridad, defensa, autonomía tecnológica— como a una demanda creciente de aplicaciones civiles, agrícolas, medioambientales y urbanísticas.

Empresas como PLD Space en España están jugando un papel fundamental en este viraje. Esta startup ilicitana ha avanzado en el desarrollo de lanzadores reutilizables diseñados para poner pequeños satélites en órbita baja terrestre (LEO). La capacidad de lanzar satélites nacionales desde territorio español, sin depender de lanzadores extranjeros, representa un hito estratégico para la soberanía tecnológica europea y, en particular, para España. El éxito del cohete MIURA 1 y el próximo MIURA 5, programado para su primer vuelo en 2025, consolidan a PLD Space como un actor clave en la democratización del acceso al espacio.

En el ámbito internacional, SpaceX continúa liderando la revolución de los lanzamientos comerciales. La empresa de Elon Musk ha perfeccionado la reutilización de cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy, abaratando cada vez más el acceso a la órbita baja. Además, con misiones como Transporter, SpaceX ofrece la posibilidad de compartir lanzamientos, permitiendo que numerosos satélites pequeños de diferentes países y empresas viajen juntos al espacio, algo que está siendo aprovechado por muchas potencias intermedias para desplegar sus primeras constelaciones.

Por su parte, Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, sigue apostando por su cohete New Glenn, que promete aún mayor capacidad de carga y reutilización, aunque su primer lanzamiento se ha pospuesto a 2024. Tanto SpaceX como Blue Origin están facilitando a naciones y empresas medianas el acceso a la infraestructura orbital, aunque la tendencia es que cada vez más países busquen lanzar desde su propio territorio para asegurar plena autonomía y control.

El auge de la demanda de sistemas soberanos está alterando también la dinámica de los proveedores de datos de observación. Empresas como Planet Labs o Maxar Technologies, que operan grandes constelaciones de satélites de observación, están adaptando su oferta para proporcionar soluciones personalizadas, incluyendo opciones de segmentación nacional o almacenamiento soberano de datos. El objetivo es garantizar que la información crítica recabada por los satélites no salga de las fronteras del país cliente, en respuesta a preocupaciones sobre la privacidad, la seguridad y la explotación comercial de los datos.

En paralelo, agencias espaciales públicas como la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) o la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) están reforzando sus colaboraciones con países emergentes para fomentar el desarrollo de capacidades locales. Iniciativas como el programa Copernicus de la ESA permiten a los estados miembros acceder a datos de observación de alta calidad, aunque existe un interés creciente por parte de algunos países en complementar estas fuentes con satélites propios, asegurando así la independencia tecnológica y la soberanía sobre la información generada.

Mientras tanto, la exploración de exoplanetas y el desarrollo de nuevas misiones científicas, como el telescopio espacial James Webb de la NASA, siguen captando la atención de la comunidad internacional. Sin embargo, el foco de las potencias intermedias está ahora en fortalecer su presencia en la órbita baja y en la explotación directa de datos satelitales para la toma de decisiones nacionales.

En definitiva, el auge de la demanda de sistemas espaciales soberanos por parte de potencias intermedias está marcando el inicio de una nueva era en la observación terrestre. El acceso autónomo al espacio y el control sobre los datos se han convertido en factores críticos tanto para la seguridad como para el desarrollo económico y científico de estos países. La carrera por la soberanía espacial apenas ha comenzado, y todo apunta a que será uno de los grandes motores de innovación y colaboración —pero también de competencia— en la próxima década.

(Fuente: SpaceNews)