La economía espacial global alcanza los 626.000 millones y entra en una nueva era de expansión

La industria espacial mundial se encuentra en un momento de transformación histórica, alcanzando ya la cifra récord de 626.000 millones de dólares, según recoge el duodécimo informe anual sobre la economía espacial elaborado por Novaspace, presentado hoy en París. Los datos presentados en el informe no sólo reflejan el auge de las actividades espaciales tradicionales, sino que ponen de manifiesto el papel cada vez más relevante de nuevos actores privados y la consolidación de sectores emergentes como el turismo suborbital, la exploración de exoplanetas y la reutilización de lanzadores.
El informe de Novaspace señala que el sector espacial está entrando en una fase de crecimiento acelerado, impulsado tanto por la inversión pública como por el dinamismo de empresas privadas de todo el mundo. Estados Unidos, Europa y Asia lideran la carrera en inversión y desarrollo tecnológico, aunque cada vez surgen más iniciativas en América Latina y África, lo que demuestra el carácter global de esta industria.
El auge de los lanzadores reutilizables y el papel de SpaceX
Uno de los motores del crecimiento actual es, sin duda, la revolución de los lanzadores reutilizables, una tendencia en la que SpaceX ha jugado un papel fundamental. La empresa de Elon Musk ha conseguido, en apenas dos décadas, transformar la industria gracias a la reutilización sistemática de etapas y a la reducción drástica de los costes de acceso al espacio. Los lanzamientos frecuentes del Falcon 9 y el desarrollo del colosal Starship han permitido a SpaceX dominar tanto el mercado de satélites comerciales como los contratos institucionales, incluyendo los acuerdos con la NASA para suministrar carga y tripulación a la Estación Espacial Internacional (ISS) y para futuras misiones a la Luna bajo el programa Artemis.
Esta estrategia ha obligado a otros actores, como Blue Origin, a acelerar sus programas. La compañía fundada por Jeff Bezos avanza en el desarrollo del New Glenn, su lanzador orbital pesado y reutilizable, que promete competir directamente con Starship y Falcon Heavy en el segmento de cargas pesadas y misiones interplanetarias. Además, Blue Origin sigue apostando por el turismo espacial con su cohete suborbital New Shepard, que ya ha realizado varios vuelos tripulados con turistas espaciales y científicos a bordo.
La respuesta europea: el impulso de PLD Space y la nueva generación de lanzadores
Mientras tanto, Europa se esfuerza por mantener el ritmo marcado por la competencia transatlántica. La empresa española PLD Space se ha convertido en un referente de la nueva industria espacial europea, con el exitoso vuelo inaugural de su cohete Miura 1 desde Huelva y el avance en el desarrollo de Miura 5, el primer lanzador reutilizable europeo orientado al mercado comercial. La apuesta de PLD Space está siendo apoyada por instituciones como la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), que ven en la capacidad de acceso autónomo al espacio una cuestión estratégica para el futuro del continente.
Por su parte, Arianespace ultima el debut del Ariane 6, su lanzador de nueva generación, diseñado no sólo para mantener la competitividad europea, sino también para facilitar un acceso más flexible y asequible al espacio tanto para cargas institucionales como comerciales. Este esfuerzo por renovar la infraestructura de lanzadores europeos es clave para asegurar la autonomía y la presencia de Europa en la economía espacial global.
La NASA y la exploración de exoplanetas: nuevos horizontes científicos
En el ámbito científico, la NASA continúa liderando la investigación de exoplanetas y la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar. Programas como el telescopio espacial James Webb han revolucionado el estudio de atmósferas planetarias, identificando moléculas como agua, metano y dióxido de carbono en mundos situados a decenas de años luz de la Tierra. La agencia estadounidense tiene en marcha nuevas misiones, como el telescopio Nancy Grace Roman y sondas específicas para la exploración directa de exoplanetas, que podrían aportar información crucial sobre la habitabilidad de otros sistemas estelares.
El turismo espacial y la diversificación de la economía
Otro de los sectores en auge es el turismo espacial. Virgin Galactic ha retomado sus vuelos suborbitales, llevando a bordo tanto turistas como investigadores, y abriendo la puerta a un mercado aún incipiente pero con gran potencial de crecimiento. La experiencia de pocos minutos en ingravidez y la visión de la Tierra desde el borde del espacio se ha convertido en un producto de alto valor simbólico y mediático, atrayendo tanto a particulares acaudalados como a instituciones educativas.
El informe de Novaspace subraya la creciente diversificación de la economía espacial, que ya no depende únicamente de los satélites de telecomunicaciones y observación terrestre, sino que abarca nuevos nichos como la minería espacial, la fabricación en microgravedad, la gestión de residuos orbitales y los servicios de mantenimiento y reparación en órbita.
Perspectivas de futuro
La proyección de Novaspace es optimista: la economía espacial podría superar el billón de dólares a finales de esta década si se mantienen las actuales tasas de inversión y desarrollo tecnológico. La colaboración público-privada, la aparición de nuevos mercados y la expansión de la actividad más allá de la órbita terrestre serán claves para consolidar esta tendencia.
En definitiva, el sector espacial global vive uno de los momentos más dinámicos de su historia, con nuevos retos y oportunidades a la vista y una competencia cada vez más abierta entre actores públicos y privados. El futuro de la economía espacial se presenta brillante y lleno de posibilidades para las próximas generaciones.
(Fuente: SpaceNews)
