La inversión no vinculada a capital riesgo en startups espaciales alcanza máximos desde 2021

El sector espacial privado vive un nuevo auge de inversión: según el último análisis de la consultora BryceTech, la financiación dirigida a startups espaciales fuera del ámbito tradicional de capital riesgo ha alcanzado en 2023 su nivel más alto desde el boom de 2021, cuando la fiebre por las SPAC (empresas de adquisición con propósito especial) revolucionó el acceso a los mercados financieros para las compañías emergentes del sector.
La coyuntura post-SPAC y el resurgir de la inversión
En 2021, el sector espacial experimentó una auténtica explosión de salidas a bolsa mediante el mecanismo de las SPAC. Empresas como Rocket Lab, Astra, Planet Labs o la mismísima Virgin Galactic utilizaron este formato para captar capital rápidamente en los mercados públicos, saltándose muchas de las etapas tradicionales de crecimiento. Sin embargo, tras ese pico, el entusiasmo se enfrió y la inversión privada en el sector sufrió una desaceleración que se prolongó durante 2022, agravada además por la inestabilidad macroeconómica global.
No obstante, el análisis de BryceTech revela que en 2023 se ha producido un notable repunte de la financiación procedente de fuentes externas al venture capital, como fondos soberanos, inversores institucionales, grandes corporaciones y, en menor medida, organismos públicos. Esta tendencia señala una renovada confianza de los mercados en la viabilidad y las perspectivas de crecimiento de las nuevas empresas del ámbito espacial, que han logrado demostrar avances tecnológicos y modelos de negocio más sólidos que durante la burbuja de las SPAC.
SpaceX y Blue Origin, locomotoras del sector
En este renacimiento inversor juegan un papel clave los gigantes privados liderados por multimillonarios visionarios. SpaceX, la empresa de Elon Musk, sigue consolidando su posición como la referencia absoluta en el sector gracias a los éxitos de su programa Starlink, la inminente comercialización del sistema Starship y su colaboración estratégica con la NASA para el regreso tripulado a la Luna. La firma ha continuado atrayendo rondas de financiación récord, con valoraciones superiores a los 180.000 millones de dólares, y es vista como una apuesta segura por los grandes fondos de inversión.
Por su parte, Blue Origin, el proyecto espacial de Jeff Bezos, ha intensificado en el último año su actividad en el desarrollo de la lanzadera New Glenn y en la construcción de infraestructuras orbitales, además de establecer alianzas con la NASA y otras agencias para misiones científicas y comerciales. Este empuje ha atraído a nuevos inversores institucionales, especialmente en el ámbito estadounidense, que ven en la diversificación del sector una oportunidad de obtener retornos a medio y largo plazo.
El auge de las empresas europeas y españolas
Europa también está siendo protagonista de este nuevo ciclo inversor. Destaca especialmente el caso de la española PLD Space, que en 2023 logró realizar con éxito el primer lanzamiento de su cohete suborbital MIURA 1 desde la base de El Arenosillo (Huelva). Este hito ha supuesto un espaldarazo para la industria espacial nacional y ha atraído la atención de importantes fondos europeos, así como de instituciones públicas como la Agencia Espacial Española y la ESA (Agencia Espacial Europea).
La entrada de nuevos actores y el crecimiento de las startups en el continente están permitiendo que Europa reduzca su dependencia de proveedores estadounidenses y rusos, al tiempo que impulsa el desarrollo de tecnologías propias en campos como la micropropulsión, la gestión de datos satelitales o la fabricación aditiva de componentes espaciales.
Virgin Galactic y el turismo espacial
En el segmento del turismo espacial, Virgin Galactic ha vuelto a captar la atención de inversores tras lograr una serie de vuelos suborbitales tripulados en 2023. La compañía de Richard Branson ha conseguido estabilizar su modelo de negocio y ampliar su cartera de clientes, lo que ha favorecido el retorno de capital de grandes patrimonios interesados en posicionarse en un sector que promete multiplicar su valor en los próximos años.
La colaboración público-privada y la exploración de exoplanetas
No puede pasar desapercibida la colaboración cada vez más estrecha entre empresas privadas y agencias públicas como la NASA o la ESA. El programa Artemis de la NASA, que prevé el regreso del ser humano a la Luna y la posterior llegada a Marte, ha contado con la aportación decisiva de compañías privadas tanto en el desarrollo de vehículos como en la construcción de hábitats lunares.
Asimismo, el descubrimiento de exoplanetas potencialmente habitables por misiones como TESS y el telescopio James Webb está abriendo nuevos nichos de mercado en el análisis de datos, la observación remota y la instrumentación científica, áreas que también están recibiendo un flujo creciente de inversión.
Perspectivas para el futuro
El análisis de BryceTech indica que la tendencia al alza de la inversión no vinculada a capital riesgo podría consolidarse si el sector sigue demostrando avances tecnológicos y capacidad de generar ingresos sostenibles. El desarrollo de nuevas constelaciones de satélites, la proliferación de lanzadores reutilizables y el auge del turismo espacial auguran un futuro prometedor para las startups que sean capaces de adaptarse a las exigencias de un mercado cada vez más competitivo y globalizado.
La carrera espacial del siglo XXI, marcada por la colaboración entre gigantes tecnológicos, empresas emergentes y agencias públicas, está lejos de haber alcanzado su techo. El dinamismo inversor del último año es una clara señal de que el sector espacial seguirá siendo uno de los motores de la innovación y el crecimiento económico en la próxima década.
(Fuente: SpaceNews)
