La sonda Tianwen-2 de China avanza sin contratiempos hacia un asteroide cercano

El ambicioso programa espacial chino ha dado un nuevo paso adelante con la reciente confirmación de que la sonda Tianwen-2 está operando con normalidad en su travesía hacia un asteroide próximo a la Tierra, donde tiene previsto realizar una misión de recogida de muestras a finales de este año. Se trata de una de las pocas actualizaciones oficiales sobre el estado de este complejo proyecto, que promete situar a China en la vanguardia de la exploración y explotación de cuerpos menores del sistema solar.
Lanzada el pasado mes de mayo, la Tianwen-2 es la segunda misión interplanetaria de la Agencia Espacial Nacional de China (CNSA, por sus siglas en inglés), tras el éxito de la Tianwen-1, que logró situar un rover en la superficie de Marte en 2021. En esta ocasión, el objetivo principal es el asteroide 469219 Kamoʻoalewa, un pequeño cuerpo rocoso de unos 40 metros de diámetro que orbita alrededor del Sol en una trayectoria muy cercana a la de la Tierra, conocido como cuasi-satélite terrestre.
La selección de Kamoʻoalewa no es casual: debido a su proximidad y a sus características, ofrece una oportunidad única para estudiar materiales primigenios que han permanecido relativamente inalterados desde la formación del sistema solar. Los científicos esperan que la recogida y el posterior análisis en laboratorio de muestras de este asteroide permitan arrojar luz sobre los procesos de acreción planetaria y sobre el papel que estos cuerpos pudieron desempeñar en el aporte de agua y compuestos orgánicos a la Tierra primitiva.
Desde su lanzamiento, la Tianwen-2 ha ejecutado con éxito una serie de maniobras de corrección de trayectoria y comprobaciones técnicas, según la CNSA. El control de misión ha confirmado que todos los sistemas de a bordo, incluyendo los propulsores de iones, sensores de navegación y equipos de comunicación, funcionan según lo previsto. Se prevé que la nave llegue a las proximidades del asteroide a finales de este año, cuando iniciará una fase de aproximación controlada y cartografiado detallado antes de intentar el aterrizaje y la recogida de muestras.
A nivel técnico, la Tianwen-2 incorpora innovaciones notables. Está equipada con un brazo robótico capaz de operar en microgravedad para recolectar material superficial, así como con cápsulas de retorno especialmente diseñadas para resistir la reentrada atmosférica a altas velocidades. Además, la misión contempla un experimento singular: tras completar su encuentro con el asteroide, la nave intentará impactar contra un pequeño satélite secundario para estudiar la dinámica de las colisiones en el espacio y la posible desviación de objetos potencialmente peligrosos.
Este tipo de misiones son extremadamente complejas y sólo han sido logradas anteriormente por Japón, con sus sondas Hayabusa y Hayabusa2, y por la NASA, con la reciente OSIRIS-REx, que trajo muestras del asteroide Bennu en 2023. La entrada de China en este selecto club evidencia el rápido avance de su programa espacial, que en la última década ha pasado de operar satélites en órbita baja a liderar proyectos de exploración lunar, marciana y ahora de asteroides.
El interés global por los asteroides no es casual. Además de su importancia científica, estos cuerpos suponen recursos potenciales de minerales y agua para futuras misiones espaciales y, a largo plazo, para el desarrollo de la industria espacial y la defensa planetaria frente a posibles impactos. En este sentido, empresas privadas como SpaceX y Blue Origin han mostrado interés en el desarrollo de tecnologías para la explotación de asteroides, mientras que la NASA y la ESA han puesto en marcha programas de defensa planetaria como la misión DART y el futuro satélite Hera.
Mientras tanto, en Europa, la empresa española PLD Space avanza en sus propios desarrollos de lanzadores reutilizables, y Virgin Galactic explora el turismo suborbital, evidenciando la pujanza tanto del sector público como privado en la carrera espacial. Por otro lado, el descubrimiento de exoplanetas habitables gracias a telescopios como el James Webb de la NASA y el CHEOPS de la ESA amplía el horizonte de futuras misiones de exploración.
La Tianwen-2, en su silenciosa travesía hacia un pequeño asteroide, representa tanto la culminación de décadas de progreso tecnológico como el punto de partida de una nueva era en la exploración espacial china. Si la misión culmina con éxito, no solo proporcionará valiosos datos científicos, sino que también demostrará la capacidad de China para competir con las principales agencias espaciales internacionales en una de las fronteras más desafiantes de la astronáutica moderna.
En definitiva, la exploración de asteroides se afianza como uno de los grandes retos y oportunidades de la humanidad en el siglo XXI, y la Tianwen-2 se perfila como uno de los protagonistas llamados a marcar el camino en este fascinante viaje de descubrimiento.
(Fuente: SpaceNews)
