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Landspace firma contratos clave para impulsar las megaconstelaciones chinas

Landspace firma contratos clave para impulsar las megaconstelaciones chinas

La joven empresa espacial Landspace ha dado un paso crucial en la industria aeroespacial china tras firmar contratos oficiales para lanzar satélites de las dos principales megaconstelaciones del país asiático. Este acuerdo no solo afianza la posición de la compañía en el competitivo sector de los lanzamientos orbitales comerciales, sino que también supone un avance significativo para China en la carrera internacional por desplegar grandes redes de satélites, un terreno dominado hasta ahora por empresas estadounidenses como SpaceX y proyectos emergentes europeos.

China está desarrollando dos grandes constelaciones de satélites de órbita baja (LEO): Guowang y Hongyan. Ambas tienen como objetivo proveer servicios globales de conectividad de banda ancha, siguiendo la estela del Starlink de SpaceX —que ya opera con miles de satélites en órbita— y de la futura constelación Kuiper de Amazon, aún en fase inicial. Se prevé que el despliegue completo de las constelaciones chinas requerirá el lanzamiento de varios miles de satélites, lo que representa un desafío logístico y tecnológico considerable, especialmente en cuanto a capacidad de lanzamiento y frecuencia de misiones.

Hasta ahora, la industria espacial china había dependido principalmente de cohetes estatales, como los Larga Marcha, para la puesta en órbita de satélites. Sin embargo, la proliferación de satélites y la urgencia por completar las megaconstelaciones han generado una saturación en la capacidad de lanzamiento nacional. Ante este cuello de botella, el gobierno ha abierto nuevas oportunidades para empresas privadas como Landspace, que han demostrado avances técnicos notables en los últimos años.

Landspace, fundada en 2015, se ha destacado por el desarrollo del Zhuque-2, el primer cohete del mundo propulsado por metano y oxígeno líquido que ha logrado alcanzar órbita con éxito. El Zhuque-2 puede poner en órbita baja cargas de hasta 6 toneladas, situándolo como un competidor directo, aunque aún lejos de la capacidad del Falcon 9 de SpaceX, el rey indiscutible del sector comercial. No obstante, el éxito de Landspace supone un hito para la industria espacial privada china, tradicionalmente dominada por actores estatales.

El acuerdo firmado por Landspace abarca el lanzamiento de lotes de satélites para ambas megaconstelaciones, con misiones planeadas para los próximos años. Este contrato no solo aliviará la presión sobre los lanzadores estatales, sino que también impulsará la autonomía tecnológica china en el acceso al espacio. La entrada de Landspace en este sector estratégico responde a la tendencia global de diversificación de proveedores, vista ya en Estados Unidos con la irrupción de SpaceX, Blue Origin y Rocket Lab, o en Europa con empresas como PLD Space y Arianespace.

El contexto internacional es especialmente relevante. SpaceX ha revolucionado el mercado de lanzamientos con su Falcon 9 reutilizable, abaratando costes y aumentando la frecuencia de misiones, lo que ha permitido desplegar la megaconstelación Starlink a una velocidad sin precedentes. Por su parte, la NASA continúa apoyando el desarrollo de nuevas tecnologías y vehículos de lanzamiento, mientras que empresas como Blue Origin trabajan en cohetes reutilizables de nueva generación. En España, PLD Space ha realizado con éxito el primer lanzamiento suborbital de un cohete privado europeo, el Miura 1, y prepara su salto al mercado orbital con el Miura 5.

En este escenario, la apuesta de China por empresas privadas como Landspace no es casual. Permite acelerar el despliegue de sus propias megaconstelaciones y, al mismo tiempo, fomenta una industria espacial más competitiva y diversificada. Las megaconstelaciones no solo son clave para la conectividad global, sino que también representan un mercado multimillonario en servicios de telecomunicaciones, observación terrestre y aplicaciones de defensa.

A nivel global, la proliferación de megaconstelaciones plantea desafíos técnicos y regulatorios, como la gestión del tráfico espacial, el riesgo de colisiones y el aumento de la basura orbital. Sin embargo, el avance de nuevas tecnologías de propulsión, miniaturización de satélites y sistemas de mitigación de residuos espaciales están permitiendo que estos proyectos sigan adelante.

El futuro del sector espacial pasa, indudablemente, por la colaboración y la competencia entre agencias públicas y empresas privadas. China, con la entrada de Landspace en el mercado de lanzamientos comerciales para grandes constelaciones, da un paso más para posicionarse en la vanguardia de la carrera espacial del siglo XXI. El reto ahora será mantener el ritmo de innovación y garantizar la sostenibilidad de las actividades en órbita.

(Fuente: SpaceNews)