NISAR desvela el Delta del Misisipi bajo las nubes con tecnología radar de última generación

El satélite NISAR, fruto de la colaboración entre la NASA y la agencia espacial india ISRO, ha logrado captar una imagen sin precedentes de la región del delta del río Misisipi, al sureste del estado de Luisiana, utilizando radar de apertura sintética en banda L. La escena, registrada el 29 de noviembre de 2025, abarca desde las ciudades de Nueva Orleans hasta Baton Rouge y pone de manifiesto la capacidad del sistema para atravesar densas capas de nubes y ofrecer detalles de la superficie terrestre que resultan imposibles de obtener con sensores ópticos convencionales.
La misión NISAR (NASA-ISRO Synthetic Aperture Radar) representa un hito en las observaciones de la Tierra, combinando por primera vez dos tipos de radares de apertura sintética: la banda L, desarrollada por la NASA, y la banda S, suministrada por ISRO. Este enfoque dual permite obtener imágenes de la superficie con una resolución y penetración sin precedentes, especialmente en zonas cubiertas por vegetación, agua o nubes persistentes.
El radar de apertura sintética (SAR, por sus siglas en inglés) funciona enviando pulsos de microondas hacia la superficie de la Tierra y recogiendo los ecos reflejados. A diferencia de los sensores ópticos, que dependen de la luz solar y de cielos despejados, el SAR es capaz de obtener imágenes tanto de día como de noche, bajo cualquier condición meteorológica. La banda L, con una longitud de onda de 24 centímetros, penetra incluso en la vegetación densa y permite analizar los cambios sutiles del terreno, algo crucial para la monitorización de ecosistemas, humedales y zonas agrícolas.
La imagen captada por NISAR muestra con claridad la intrincada red de canales, marismas y diques que caracterizan el delta del Misisipi, una región de vital importancia ecológica y económica. Esta zona, constantemente amenazada por huracanes, inundaciones y la erosión costera, es también el corazón de la industria petrolera y portuaria del sureste de Estados Unidos. La capacidad de NISAR para monitorizar cambios en la morfología del delta en tiempo real resulta fundamental para la gestión de desastres y la planificación ambiental.
La colaboración entre NASA e ISRO en este proyecto se remonta a 2014, cuando ambas agencias firmaron el acuerdo para desarrollar el que sería el primer satélite radar de observación terrestre de doble banda. El lanzamiento de NISAR tuvo lugar en 2024 a bordo de un cohete GSLV Mark II desde la base espacial de Satish Dhawan, en la India, y desde entonces la misión ha estado enviando datos científicos de alta calidad a estaciones terrestres de ambos países.
NISAR está llamado a revolucionar el estudio de fenómenos como los terremotos, desplazamientos de placas tectónicas, deslizamientos de tierra, dinámica de glaciares y la evolución de los bosques a escala planetaria. Su capacidad para detectar desplazamientos de apenas unos centímetros en la corteza terrestre lo convierte en una herramienta esencial para la predicción y mitigación de riesgos naturales.
El desarrollo de tecnologías radar para la observación espacial no es nuevo. Desde las primeras misiones Shuttle Imaging Radar de la NASA en los años 80 hasta los modernos satélites Sentinel de la Agencia Espacial Europea (ESA) y RADARSAT de Canadá, el SAR ha demostrado su valor en la cartografía global y la gestión de emergencias. Sin embargo, NISAR lleva esta tecnología un paso más allá al combinar ambas bandas y ofrecer una cobertura repetitiva y global cada 12 días, algo inédito en misiones anteriores.
El éxito de NISAR se enmarca en un contexto de creciente competencia y colaboración internacional en la observación de la Tierra. Mientras empresas privadas como SpaceX y Blue Origin centran sus esfuerzos en la exploración espacial y el turismo suborbital, y compañías europeas como PLD Space avanzan en lanzadores reutilizables, la monitorización de nuestro planeta sigue siendo responsabilidad principal de agencias públicas y grandes consorcios internacionales.
No obstante, la tendencia hacia la miniaturización y abaratamiento de la tecnología radar está permitiendo que startups y empresas emergentes comiencen a desplegar constelaciones propias de satélites SAR, lo que augura una era de datos geoespaciales abundantes y accesibles para gobiernos, científicos y empresas de todo el mundo.
La imagen del delta del Misisipi obtenida por NISAR es solo un anticipo de lo que esta misión podrá aportar en los próximos años. Desde la predicción de inundaciones hasta la gestión de los recursos naturales y la lucha contra el cambio climático, el satélite NASA-ISRO se perfila como una de las herramientas más poderosas para entender y proteger nuestro planeta.
(Fuente: SpaceDaily)
