Océanos de roca fundida podrían proteger supertierras con campos magnéticos colosales

Las investigaciones más recientes apuntan a la existencia de vastos océanos de roca fundida en lo profundo de exoplanetas conocidos como supertierras, capaces de generar campos magnéticos de una intensidad asombrosa. Estos escudos magnéticos podrían ser la clave para proteger la vida en estos mundos lejanos de la letal radiación cósmica y de partículas energéticas, un descubrimiento que abre nuevas perspectivas en la búsqueda de planetas habitables más allá del Sistema Solar.
En la Tierra, el campo magnético que nos resguarda de la radiación solar y cósmica tiene su origen en el movimiento del hierro líquido en el núcleo exterior del planeta, un fenómeno conocido como dinamo planetaria. Sin embargo, en el caso de las supertierras —planetas rocosos que superan en tamaño y masa a la Tierra, pero que son significativamente más pequeños que los gigantes gaseosos—, la generación de campos magnéticos podría seguir caminos diferentes y mucho más poderosos.
Investigadores de la Universidad de Rochester han desarrollado modelos que sugieren que, en estos exoplanetas masivos, las condiciones extremas de presión y temperatura en el manto podrían mantener vastas capas de roca fundida en estado líquido durante miles de millones de años. Esta roca fundida, compuesta principalmente de silicatos, sería capaz de moverse y conducir electricidad, creando así un potente efecto dinamo aún en ausencia de un núcleo de hierro líquido como el terrestre.
La dinámica de estos océanos de magma subterráneos podría no solo generar un campo magnético global, sino que, debido al tamaño y la masa de las supertierras, este escudo sería mucho más fuerte y duradero que el de la Tierra. Esta protección adicional sería fundamental para preservar la atmósfera planetaria y evitar que el viento solar y la radiación cósmica la erosionen, requisitos esenciales para el desarrollo y mantenimiento de la vida tal y como la conocemos.
El hallazgo es especialmente relevante en el contexto de la exploración de exoplanetas. Gracias a misiones como Kepler, TESS y el próximo telescopio espacial James Webb de la NASA, la detección de supertierras en zonas habitables se ha multiplicado en los últimos años. Sin embargo, hasta ahora, la mayoría de los estudios se habían centrado en la composición atmosférica y en la presencia de agua líquida, dejando en segundo plano la importancia de los campos magnéticos como condición indispensable para la habitabilidad.
Las implicaciones de estos estudios también han llamado la atención de la industria aeroespacial privada, que observa con interés las oportunidades tecnológicas y científicas que podría suponer la exploración de estos mundos. Empresas como SpaceX, liderada por Elon Musk, mantienen su objetivo de hacer posible la colonización de otros planetas, teniendo en cuenta la necesidad de escudos magnéticos naturales o artificiales para proteger futuras bases humanas. Por su parte, la NASA y la ESA continúan desarrollando instrumentos capaces de detectar indirectamente la presencia de campos magnéticos en exoplanetas, con la esperanza de identificar aquellos más prometedores para la vida.
Mientras tanto, la carrera por el espacio continúa avanzando a un ritmo frenético tanto en el sector público como en el privado. SpaceX ha logrado recientemente nuevos hitos en el desarrollo de su nave Starship, que promete llevar cargas y tripulación a Marte en los próximos años. Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, también ha intensificado sus pruebas de vuelos suborbitales y orbitales, y no descarta futuras misiones de exploración planetaria. En Europa, la española PLD Space ha marcado un antes y un después con el lanzamiento de su cohete MIURA 1, abriendo la puerta a una nueva generación de lanzadores reutilizables en el continente.
En el frente del turismo espacial, Virgin Galactic mantiene su apuesta por los vuelos suborbitales para civiles, mientras que la NASA, en colaboración con socios internacionales, sigue planificando misiones robóticas y tripuladas para investigar planetas y lunas del Sistema Solar que puedan ofrecer pistas sobre la habitabilidad fuera de la Tierra.
El descubrimiento de que las supertierras pueden albergar océanos de roca fundida capaces de alimentar campos magnéticos estables y potentes no solo amplía el abanico de planetas potencialmente habitables, sino que también subraya la necesidad de comprender en profundidad los procesos internos de estos mundos. El reto ahora es desarrollar tecnologías que permitan detectar y estudiar estos campos magnéticos a decenas o centenares de años luz de distancia, una tarea que requerirá la colaboración de agencias espaciales, empresas privadas y la comunidad científica internacional.
La búsqueda de vida más allá de nuestro planeta nos obliga a mirar bajo la superficie de los exoplanetas y a considerar factores que hasta ahora habían pasado desapercibidos. Los océanos de magma y los campos magnéticos colosales de las supertierras podrían ser la clave que nos acerque, por fin, a responder a la pregunta fundamental: ¿estamos solos en el universo?
(Fuente: SpaceDaily)
