Space39a

Noticias del espacio

Space39a

Noticias del espacio

Noticias

Orbex queda rezagada en la carrera europea de lanzadores tras el retraso británico en la financiación

Orbex queda rezagada en la carrera europea de lanzadores tras el retraso británico en la financiación

La escena aeroespacial europea atraviesa un momento crucial en su apuesta por la autonomía en lanzadores comerciales. En este contexto, la compañía escocesa Orbex ha quedado en clara desventaja respecto a sus rivales continentales, después de que el gobierno británico haya optado por aplazar la decisión sobre la asignación de fondos en el marco del European Launcher Challenge impulsado por la Agencia Espacial Europea (ESA).

El European Launcher Challenge es una iniciativa estratégica de la ESA destinada a estimular el desarrollo de microlanzadores comerciales europeos, con el objetivo de reducir la dependencia de servicios de lanzamiento externos, como los proporcionados por SpaceX en Estados Unidos o la emergente Blue Origin. Esta competencia ha reunido a cinco empresas seleccionadas de distintos países europeos: PLD Space (España), HyImpulse y Rocket Factory Augsburg (Alemania), MaiaSpace (Francia) y Orbex (Reino Unido).

Las cuatro primeras compañías recibieron a finales de mayo sustanciosas partidas económicas por parte de la ESA y los gobiernos nacionales implicados, asegurando una base financiera sólida para proseguir con el desarrollo de sus lanzadores. Sin embargo, Orbex ha recibido una cantidad significativamente menor, ya que el Reino Unido, tras el Brexit, no ha concretado aún su aportación nacional y ha aplazado la decisión sobre el reparto de fondos. Esto sitúa a la empresa con sede en Forres en una situación de clara desventaja competitiva.

Orbex desarrolla el lanzador Prime, un cohete de dos etapas propulsado con biopropano renovable y oxígeno líquido, con el objetivo de convertirse en uno de los vectores más ecológicos del sector. La compañía tenía previsto realizar su primer lanzamiento orbital desde el nuevo puerto espacial de Sutherland, en Escocia, a finales de 2024. Sin embargo, la incertidumbre financiera podría retrasar estos planes y comprometer la posición del Reino Unido como polo emergente en la industria espacial europea.

Por su parte, España ha apostado fuerte por la consolidación de su sector espacial a través de PLD Space, que recibió recientemente el respaldo financiero de la ESA y del gobierno español. Tras el éxito del lanzamiento del Miura 1 en 2023, la empresa ilicitana se encuentra inmersa en la construcción del Miura 5, un lanzador orbital de nueva generación destinado a poner en órbita satélites pequeños. El apoyo recibido permitirá a PLD Space acelerar los trabajos y posicionar a España a la vanguardia de los lanzadores ligeros europeos.

En Alemania, tanto HyImpulse como Rocket Factory Augsburg avanzan en sus respectivos proyectos, con importantes inversiones públicas y privadas que garantizan el desarrollo de tecnologías clave, como motores de propulsión híbrida y sistemas modulares de lanzamiento. MaiaSpace, filial del gigante ArianeGroup, representa la apuesta francesa por la diversificación de lanzadores, en un momento en que el Ariane 6 aún no ha realizado su vuelo inaugural y Europa busca alternativas más flexibles y económicas.

Este esfuerzo europeo por recuperar la autonomía en lanzamientos se produce en un contexto internacional marcado por la supremacía de SpaceX, que ha revolucionado el sector con su familia Falcon y el desarrollo de Starship, así como por el auge de nuevas empresas privadas como Virgin Galactic, que explora el turismo suborbital, y los avances de Blue Origin en sistemas reutilizables. Mientras tanto, la NASA continúa colaborando con el sector privado mediante programas como el Commercial Lunar Payload Services (CLPS) y los contratos para la estación lunar Gateway, impulsando la presencia de Estados Unidos en la órbita baja y en la futura exploración lunar y marciana.

En el ámbito científico, la búsqueda de exoplanetas y la observación de la Tierra también dependen cada vez más de lanzadores comerciales fiables, que garanticen el acceso regular al espacio y permitan el despliegue de constelaciones de satélites de observación, comunicaciones y navegación. El retraso en la financiación de Orbex no solo afecta a la empresa, sino que puede comprometer la estrategia británica de convertirse en un actor relevante en el nuevo ecosistema espacial, donde la colaboración público-privada es indispensable.

La decisión final del Reino Unido sobre su participación económica en el European Launcher Challenge se espera en los próximos meses. Mientras tanto, la brecha de financiación podría obligar a Orbex a buscar inversores privados o a ralentizar sus planes de desarrollo, en contraste con el avance sostenido de sus rivales europeos. La carrera por liderar el acceso autónomo al espacio en Europa entra así en una nueva fase, marcada por la competencia tecnológica, la innovación y la necesidad de una financiación estable y sostenida.

(Fuente: SpaceNews)