Planet redefine la observación terrestre con una nueva generación de satélites de alta resolución

La compañía Planet Labs, referente mundial en la observación de la Tierra, ha anunciado el desarrollo de una nueva generación de satélites de imagen que sustituirán a su histórica flota, en servicio desde los primeros pasos de la empresa. Este salto tecnológico marca un hito tanto para la industria espacial privada como para la gestión global de recursos, el monitoreo ambiental y la respuesta ante desastres naturales.
El nuevo programa, denominado oficialmente “Pelican”, supone la renovación integral de la legendaria familia de satélites Dove, que desde 2013 ha permitido a Planet construir la mayor constelación de observación terrestre del planeta. Estos pequeños CubeSats han sido lanzados por centenares a bordo de cohetes de SpaceX, Rocket Lab y otras compañías, revolucionando la forma en que se obtiene información diaria de la superficie terrestre.
Los satélites Pelican incorporarán sensores ópticos significativamente mejorados, capaces de captar imágenes con mayor resolución espacial y frecuencia de revisita. Mientras las generaciones anteriores ofrecían imágenes de hasta 3-5 metros por píxel, los nuevos sistemas prometen alcanzar el rango de 30 centímetros, compitiendo directamente con los satélites de observación de alta gama de Airbus, Maxar o la propia constelación WorldView. Esto permitirá monitorizar actividades humanas y cambios ambientales con un nivel de detalle sin precedentes, desde movimientos de maquinaria agrícola hasta la evolución de incendios forestales o el seguimiento del tráfico marítimo.
Uno de los retos principales para Planet ha sido combinar esta mayor resolución con la capacidad de capturar imágenes diarias de toda la superficie terrestre, una característica distintiva que ha situado a la empresa como proveedor esencial para gobiernos, ONGs y grandes corporaciones. La arquitectura de Pelican apuesta por una integración de inteligencia artificial a bordo, lo que permitirá seleccionar y procesar imágenes en tiempo real, optimizando el uso del ancho de banda y acelerando la entrega de datos a los clientes.
En el contexto internacional, el anuncio de Planet coincide con una etapa de profunda transformación en el sector de la observación terrestre. SpaceX, por ejemplo, ha lanzado recientemente su propio programa de satélites Starshield orientado a aplicaciones gubernamentales, mientras que Blue Origin ha mostrado interés por el segmento de cargas útiles de observación en sus futuros lanzadores New Glenn. Por su parte, la NASA continúa expandiendo su flota Landsat y Sentinel en colaboración con la ESA, enfocadas en el uso científico y la monitorización ambiental a largo plazo.
España también participa activamente en este sector, con el impulso de la empresa PLD Space, que prepara el primer lanzamiento comercial de su cohete Miura 5 desde el puerto espacial de Huelva. Aunque el enfoque de PLD Space es el acceso al espacio para cargas útiles, la proliferación de lanzadores europeos facilitará la puesta en órbita de futuras constelaciones privadas de observación terrestre desarrolladas en el continente.
Planet, fundada en California en 2010 por exingenieros de la NASA, ha sido pionera en la miniaturización de satélites y el concepto “agile space”, que prioriza la actualización constante de hardware y software orbital. Esta filosofía ha permitido a la empresa adaptarse rápidamente a las demandas de sectores tan diversos como la agricultura de precisión, la gestión forestal, la planificación urbana y la seguridad internacional. De hecho, sus imágenes han sido utilizadas por la ONU, la Unión Europea y organizaciones ecologistas para vigilar la deforestación en la Amazonia, la expansión urbana descontrolada o la evolución de conflictos armados.
El despliegue de la constelación Pelican se realizará de forma gradual a lo largo de los próximos años, coexistiendo inicialmente con los satélites Dove y SkySat, estos últimos especializados en imágenes de muy alta resolución en áreas concretas. La empresa prevé que la transición a la nueva generación estará completada a mediados de esta década, consolidando su liderazgo en la industria y abriendo nuevas oportunidades para la inteligencia geoespacial.
En el escenario global, la competencia se intensifica a medida que gigantes tecnológicos y startups emergentes apuestan por el negocio de los datos satelitales. La integración de inteligencia artificial, el abaratamiento de los lanzamientos —gracias a empresas como SpaceX y, pronto, Blue Origin— y el desarrollo de nuevos sensores hiperespectrales o de radar prometen una “nueva era dorada” para la observación terrestre, con aplicaciones que van desde la lucha contra el cambio climático hasta el desarrollo de ciudades inteligentes.
El anuncio de Planet confirma el dinamismo y la capacidad de innovación de la industria espacial privada, que sigue transformando nuestra manera de entender y gestionar el planeta desde el espacio.
(Fuente: SpaceNews)
