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Raytheon equipa el X-62A VISTA con radar PhantomStrike para ensayos de autonomía aérea

Raytheon equipa el X-62A VISTA con radar PhantomStrike para ensayos de autonomía aérea

Raytheon ha dado un nuevo paso en el desarrollo de tecnologías de defensa y aeronáutica tras recibir un contrato por parte de la Fuerza Aérea de Estados Unidos para instalar su radar PhantomStrike en el X-62A VISTA, un avión experimental basado en el F-16D Block 30. Esta aeronave, que ha sido actualizada con aviónica de la versión Block 40 y adaptada como banco de pruebas para inteligencia artificial y aprendizaje automático, se perfila como una pieza clave para el futuro de la aviación de combate autónoma.

El X-62A VISTA (Variable In-flight Simulation Test Aircraft) es una plataforma singular dentro del arsenal estadounidense. Su función principal es servir de entorno para ensayar algoritmos avanzados de autonomía, sistemas de control y software de nueva generación. Gracias a su configuración modular, el VISTA permite replicar el comportamiento de diferentes tipos de aeronaves, lo que lo convierte en un laboratorio de vuelo insustituible para validar tecnologías emergentes, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial aplicada a la aviación militar.

El radar PhantomStrike desarrollado por Raytheon representa un avance significativo en materia de sensores compactos y de alto rendimiento. Se trata de un radar de barrido electrónico activo (AESA, por sus siglas en inglés) que, a pesar de su tamaño reducido y bajo peso, ofrece capacidades de detección, seguimiento y discriminación de objetivos propias de sistemas mucho más voluminosos. El PhantomStrike ha sido diseñado para integrarse en plataformas tanto tripuladas como no tripuladas, ampliando los horizontes operativos de los drones y aviones ligeros de combate.

La integración del PhantomStrike en el X-62A VISTA permitirá a la Fuerza Aérea evaluar con detalle cómo los sistemas autónomos pueden gestionar la información de radar en tiempo real, tomar decisiones tácticas y actuar de manera independiente ante escenarios complejos. El objetivo final es allanar el camino para aviones de combate cada vez más autónomos, capaces de operar sin intervención humana directa en misiones de reconocimiento, escolta o enfrentamiento aéreo.

La historia del X-62A se remonta a la década de 1990, cuando el Instituto de Investigación de la Fuerza Aérea (AFRL, por sus siglas en inglés) y la empresa Calspan comenzaron a modificar un F-16D para dotarlo de capacidades de simulación de vuelo variables. Esta aeronave, conocida originalmente como NF-16D VISTA, ha sido utilizada durante décadas para simular diferentes comportamientos dinámicos y como plataforma de pruebas para nuevas tecnologías de control y aviónica. En los últimos años, el X-62A ha cobrado especial relevancia como banco de pruebas para proyectos de autonomía avanzada dentro del programa Skyborg, cuyo fin es desarrollar “wingmen” autónomos que acompañen a los cazas tripulados en misiones de combate.

La colaboración entre Raytheon y la Fuerza Aérea en este proyecto subraya la creciente importancia de los sistemas inteligentes y la guerra centrada en la información. El uso de radares AESA compactos, combinados con plataformas de pruebas versátiles como el VISTA, está acelerando el desarrollo de algoritmos capaces de procesar grandes volúmenes de datos de sensores, identificar amenazas en cuestión de segundos y tomar decisiones críticas de forma autónoma. Este tipo de avances serán determinantes para el éxito de futuras generaciones de aviones de combate, tanto en Estados Unidos como en otros países que apuestan por la superioridad tecnológica en el ámbito aeroespacial.

La iniciativa también pone de relieve el dinamismo del sector aeroespacial y de defensa estadounidense, donde empresas privadas como Raytheon desempeñan un papel fundamental en la innovación y el desarrollo de capacidades estratégicas. Mientras tanto, en el ámbito internacional, compañías como SpaceX y Blue Origin continúan impulsando la exploración espacial con lanzamientos comerciales y proyectos de reutilización de cohetes, y la NASA avanza en sus misiones a la Luna y Marte con el programa Artemis y la colaboración con actores privados. En Europa, la española PLD Space ha logrado hitos relevantes con el lanzamiento de su cohete Miura 1, posicionándose como referente en lanzadores suborbitales reutilizables. Por su parte, Virgin Galactic retoma sus vuelos suborbitales tripulados, abriendo el turismo espacial a una nueva clientela.

En paralelo, la búsqueda de exoplanetas habitables sigue captando la atención de la comunidad científica internacional, con telescopios espaciales como el James Webb y el futuro Roman Space Telescope, que prometen revolucionar nuestro conocimiento del cosmos en los próximos años.

La integración del radar PhantomStrike en el X-62A VISTA marca un nuevo capítulo en la evolución de la autonomía aérea, sentando las bases para una aviación militar donde la inteligencia artificial y los sensores avanzados serán protagonistas indiscutibles. El desarrollo de estos sistemas no solo redefinirá el combate aéreo, sino que también abrirá la puerta a aplicaciones civiles y espaciales que, hasta hace poco, parecían pertenecer al terreno de la ciencia ficción.

(Fuente: SpaceDaily)