Redwire suministrará el sistema de acoplamiento europeo para la cápsula Nyx de The Exploration Company

En un nuevo impulso a la cooperación industrial europea en el sector espacial, la empresa estadounidense Redwire ha sido seleccionada para suministrar dos mecanismos internacionales de acoplamiento y atraque (International Berthing and Docking Mechanisms, IBDM) para la nave de carga Nyx, desarrollada por la startup franco-alemana The Exploration Company. Este acuerdo confirma la relevancia de la tecnología europea en la nueva generación de vehículos espaciales y subraya la creciente autonomía del continente en el acceso y operación en la órbita baja terrestre.
El IBDM, desarrollado originalmente por QinetiQ Space bajo contrato de la Agencia Espacial Europea (ESA) en 2014, es un sistema estándar diseñado para facilitar tanto el acoplamiento automático como el atraque guiado de vehículos espaciales con estaciones y módulos orbitales. Su funcionalidad es crucial para garantizar operaciones seguras y eficientes en misiones de carga y tripulación, permitiendo la transferencia de suministros, experimentos científicos e incluso astronautas entre diferentes módulos espaciales.
La nave Nyx, el principal proyecto de The Exploration Company, está concebida como un vehículo de carga reutilizable capaz de transportar mercancías a la Estación Espacial Internacional (ISS) y, en el futuro, a otras infraestructuras orbitales, como la futura estación comercial Starlab. Inspirada en los grandes avances de empresas como SpaceX y su cápsula Dragon, Nyx busca posicionarse como la alternativa europea en el sector del transporte espacial, apoyando la estrategia de la ESA de reducir la dependencia de medios de otras potencias.
Redwire, que adquirió la división espacial de QinetiQ en 2022, se encargará de fabricar y entregar dos unidades del IBDM a The Exploration Company. Este sistema incorpora tecnologías avanzadas, como mecanismos de anclaje activos, sensores de proximidad y sistemas de control de vibraciones, que permiten un acoplamiento suave y seguro incluso en condiciones adversas. Además, el IBDM es totalmente compatible con los estándares internacionales de acoplamiento, lo que facilita la interoperabilidad con naves de diferentes países y agencias, incluyendo NASA, Roscosmos, JAXA o empresas privadas como Blue Origin y Virgin Galactic.
El desarrollo del IBDM supuso un auténtico hito tecnológico para Europa, al dotar a sus naves de una interfaz propia y versátil que compite con los sistemas americanos y rusos. Hasta la fecha, los vehículos europeos, como el ATV (Automated Transfer Vehicle) de la ESA, dependían de adaptadores específicos o de sistemas de acoplamiento suministrados por otras agencias. La entrada en operación del IBDM abre la puerta a una nueva generación de naves autónomas, capaces de llevar a cabo misiones logísticas, científicas e incluso de exploración lunar y marciana.
The Exploration Company prevé realizar el primer vuelo de demostración de la Nyx en 2026, con el objetivo de validar sus capacidades de acoplamiento, reentrada y recuperación. Si la misión tiene éxito, Europa contará por primera vez con una nave de carga reutilizable de desarrollo propio, sumándose a la selecta lista de países y empresas que operan este tipo de vehículos, entre los que destacan SpaceX (Dragon), Northrop Grumman (Cygnus) y la japonesa JAXA (HTV-X).
El avance de Nyx y el uso del IBDM europeo llegan en un momento clave para el sector espacial, marcado por la proliferación de estaciones espaciales comerciales y la carrera por el relevo de la ISS, cuyo fin de operaciones está previsto para finales de la próxima década. En paralelo, la ESA y empresas como PLD Space o ArianeGroup trabajan en nuevos lanzadores reutilizables y sistemas de aterrizaje, reforzando la competitividad europea frente a gigantes estadounidenses como SpaceX, que continúa acaparando el mercado con su Starship y Falcon 9.
Por su parte, la participación de compañías como Redwire y The Exploration Company en el desarrollo de infraestructura orbital refuerza la tendencia a la colaboración público-privada, vital para sostener la innovación y la autonomía europea en el espacio. Con la mirada puesta en el futuro, el éxito de la cápsula Nyx y del sistema IBDM podría abrir la puerta a misiones más ambiciosas, como el transporte de muestras de Marte o el suministro de bases lunares, consolidando a Europa como un actor indispensable en la exploración y explotación del espacio.
Este acuerdo no solo representa un avance tecnológico, sino también una apuesta decidida por la independencia europea en el acceso y la logística espacial, clave para el desarrollo científico, económico y estratégico del continente en las próximas décadas.
(Fuente: European Spaceflight)
