RFA avanza hacia el primer lanzamiento orbital privado desde suelo británico con el RFA ONE

La carrera europea por consolidar una industria espacial independiente y competitiva suma un nuevo capítulo con los avances de Rocket Factory Augsburg (RFA), la empresa alemana que se acerca a uno de los hitos más esperados del sector: el lanzamiento inaugural de su cohete RFA ONE. En las últimas semanas, la compañía ha intensificado los trabajos en el puerto espacial de SaxaVord, situado en las Islas Shetland (Escocia), donde ultima los preparativos para la puesta en marcha de su plataforma de lanzamiento y la realización de una prueba crítica de encendido del motor principal del lanzador.
El RFA ONE, un cohete de nueva generación diseñado para el segmento de pequeños satélites, representa la apuesta más ambiciosa de RFA para abrirse paso en el competitivo mercado internacional de lanzamientos comerciales. El vehículo, de 30 metros de altura y capaz de colocar hasta 1.350 kilogramos en órbita terrestre baja, destaca por su diseño modular y el uso de tecnologías de fabricación avanzada, como la impresión 3D de componentes clave y la integración de motores propulsados por keroseno y oxígeno líquido.
Las pruebas en el cosmódromo de SaxaVord suponen un paso decisivo para la compañía, que aspira a posicionarse como el primer proveedor privado europeo en completar un lanzamiento orbital desde suelo británico. Este logro no solo tendría gran valor simbólico en el actual contexto geopolítico y tecnológico, sino que abriría nuevas oportunidades para el sector aeroespacial del Reino Unido, que en los últimos años ha invertido de forma significativa en infraestructuras y marcos regulatorios para atraer a empresas emergentes y consolidadas.
La fase actual de la campaña de validación técnica incluye la verificación de todos los sistemas de la rampa de lanzamiento, desde el abastecimiento de combustible hasta las comunicaciones y la telemetría. El hito más inminente será la prueba de encendido estático (“hot fire”), en la que el motor del primer segmento del RFA ONE será activado a máxima potencia, anclado en la propia plataforma, para comprobar el rendimiento de los sistemas en condiciones reales previas al despegue. El éxito de esta maniobra es requisito imprescindible para autorizar el vuelo inaugural, previsto para los próximos meses si no surgen imprevistos técnicos o meteorológicos.
El contexto internacional aumenta la expectación en torno a este primer vuelo. El sector de los lanzadores privados vive un momento de efervescencia, con empresas como SpaceX liderando la revolución de la reutilización y la reducción de costes, Blue Origin acelerando el desarrollo de nuevos vehículos, y la estadounidense Rocket Lab consolidando operaciones comerciales regulares desde diferentes emplazamientos. Europa, por su parte, busca alternativas tras los retrasos y sobrecostes del programa Ariane 6 y el cese de la colaboración con Rusia en los cohetes Soyuz, lo que hace especialmente relevantes los proyectos de compañías como RFA, la española PLD Space —que recientemente logró el primer vuelo suborbital privado europeo—, y la francesa MaiaSpace.
El puerto espacial de SaxaVord, por su parte, aspira a convertirse en un polo de referencia para lanzamientos orbitales desde el norte de Europa. Su ubicación estratégica permite trayectorias polares y de órbita heliosíncrona, muy demandadas para misiones de observación terrestre, comunicaciones y constelaciones de pequeños satélites. El respaldo institucional británico y la colaboración con firmas internacionales refuerzan el potencial de la instalación, que ya cuenta con acuerdos con otras empresas como ABL Space Systems o Skyrora.
La apuesta de RFA por la eficiencia y la flexibilidad incluye un calendario ambicioso: la empresa prevé alcanzar una cadencia de lanzamientos elevada, con la capacidad de suministrar servicios a medida tanto para clientes institucionales como privados. En este sentido, el éxito de la misión inaugural del RFA ONE marcaría un antes y un después para la industria espacial alemana y europea, al consolidar una alternativa competitiva frente a las grandes potencias del sector.
Mientras tanto, el mundo asiste a una nueva era de exploración espacial, impulsada por la colaboración entre agencias públicas, como la NASA, la ESA o la JAXA, y el dinamismo de las compañías privadas que exploran desde vuelos suborbitales turísticos —como Virgin Galactic— hasta la búsqueda de exoplanetas y la comercialización de infraestructuras en órbita. Europa, con proyectos como los de RFA y PLD Space, busca su lugar en esta apasionante carrera por el acceso al espacio.
La cuenta atrás ha comenzado en SaxaVord, y el sector observa con atención cada paso de Rocket Factory Augsburg, que podría convertirse muy pronto en el protagonista de una nueva página en la historia de la exploración espacial europea. El éxito del RFA ONE supondría un impulso definitivo para la competitividad y la soberanía tecnológica del viejo continente en la nueva economía del espacio.
(Fuente: European Spaceflight)
