Space Forge logra la creación de plasma en órbita para la fabricación de semiconductores

La empresa británica Space Forge ha anunciado un avance significativo en la manufactura espacial al lograr, por primera vez, la generación y el mantenimiento de plasma a bordo de su satélite ForgeStar-1. Este hito, alcanzado el 31 de diciembre de 2023, supone un paso crucial en el desarrollo de tecnologías destinadas a la fabricación de materiales avanzados —especialmente semiconductores— en condiciones de microgravedad en la órbita terrestre baja (LEO).
El plasma, considerado el cuarto estado de la materia, resulta esencial para numerosos procesos industriales avanzados, incluyendo la producción de semiconductores de alta pureza y materiales compuestos con aplicaciones en electrónica, óptica y sistemas aeroespaciales. En la Tierra, la fabricación de estos materiales se ve limitada por la gravedad y la presencia de impurezas, factores que afectan la calidad y el rendimiento de los dispositivos resultantes. Sin embargo, en el entorno de microgravedad del espacio, es posible obtener cristales y estructuras mucho más perfectos, lo que abre la puerta a una nueva generación de componentes con propiedades mejoradas.
Space Forge, fundada en 2018 y con sede en Cardiff (Reino Unido), se ha posicionado como una de las startups más prometedoras en el emergente sector de la manufactura orbital. Su objetivo es establecer fábricas espaciales automatizadas capaces de producir materiales de alto valor añadido, retornando posteriormente estos productos a la Tierra mediante cápsulas reutilizables. El éxito en la generación de plasma a bordo del ForgeStar-1 representa la validación de los sistemas desarrollados por la compañía para crear y controlar ambientes de alta energía fuera del planeta.
El hito de Space Forge se inscribe en una tendencia global hacia la utilización del espacio como entorno productivo. Grandes agencias y empresas privadas, como NASA, SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic, han mostrado un creciente interés en la manufactura en microgravedad. La NASA, por ejemplo, lleva años promoviendo experimentos de cristalización de proteínas y semiconductores en la Estación Espacial Internacional (ISS), mientras que compañías como SpaceX han facilitado el acceso regular a la órbita mediante lanzamientos comerciales, abaratando los costes y haciendo viables los proyectos industriales.
La competencia en el sector se intensifica con la entrada de nuevas empresas y el desarrollo de vehículos reutilizables, como el Starship de SpaceX y el New Glenn de Blue Origin. Estos lanzadores prometen transportar cargas útiles más voluminosas y económicas, lo que facilita el despliegue de plataformas de fabricación orbital. En Europa, la española PLD Space también está avanzando en la carrera por el acceso al espacio con cohetes reutilizables como el Miura 1, que buscan democratizar el lanzamiento de satélites y experimentos científicos.
El logro de Space Forge no sólo supone un avance técnico, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro de la industria de semiconductores y otros materiales avanzados. La posibilidad de fabricar en órbita componentes con una pureza y rendimiento inalcanzables en tierra podría revolucionar sectores como la computación, la energía renovable y las telecomunicaciones. Además, ofrece una respuesta a la creciente demanda global de chips y dispositivos electrónicos, cuya cadena de suministro se ha visto tensionada en los últimos años.
Aunque aún quedan retos por superar, como la recuperación eficiente de los materiales fabricados en órbita y la reducción de costes operativos, el éxito de ForgeStar-1 refuerza la viabilidad de la manufactura espacial a escala comercial. Space Forge ya ha anunciado planes para lanzar nuevas misiones y mejorar sus tecnologías de retorno, con el objetivo de establecer una red de fábricas orbitales capaces de operar de forma regular y autónoma.
Este avance también encaja en el marco de la exploración espacial más allá de la órbita baja. A medida que se planifican misiones tripuladas a la Luna y Marte, la capacidad de producir materiales avanzados en el espacio podría ser fundamental para la construcción de infraestructuras, hábitats y sistemas de soporte vital fuera de la Tierra. Además, la colaboración entre agencias públicas y empresas privadas está acelerando el desarrollo de tecnologías clave, desde la propulsión hasta la fabricación aditiva y la minería espacial.
En conclusión, el éxito de Space Forge en la generación de plasma en órbita representa un paso adelante en la revolución de la manufactura espacial, abriendo nuevas posibilidades para la industria tecnológica y consolidando el papel del espacio como el próximo gran entorno productivo para la humanidad.
(Fuente: SpaceNews)
