Space39a

Noticias del espacio

Space39a

Noticias del espacio

Noticias

Un robot español aprende a moverse como un humano gracias a la observación y la cooperación entre sus brazos

Un robot español aprende a moverse como un humano gracias a la observación y la cooperación entre sus brazos

En un avance significativo para la robótica asistencial, investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) han desarrollado una innovadora técnica que permite a los robots aprender a mover sus brazos de forma autónoma, imitando las acciones humanas y coordinando ambos miembros para realizar tareas cotidianas en el hogar. Esta nueva metodología combina el aprendizaje por observación con un sistema de comunicación interna entre los brazos del robot, abriendo la puerta a una generación de máquinas domésticas más inteligentes, seguras y adaptables.

El equipo de la UC3M ha logrado que su robot, dotado de dos brazos articulados, observe detenidamente cómo las personas manipulan objetos y resuelven tareas habituales, como colocar platos en una estantería, doblar ropa o preparar una taza de café. Tras analizar estos movimientos, el robot adapta las acciones observadas a su propia morfología y capacidades, ajustando la trayectoria y la fuerza de cada brazo para trabajar de manera cooperativa y sin interferencias.

Lo más destacado de este sistema es la incorporación de un mecanismo de comunicación bidireccional entre los brazos, inspirado en la coordinación natural del cuerpo humano. Cada brazo del robot informa al otro de su posición, velocidad e intención, lo que evita colisiones accidentales y permite ejecutar movimientos complejos en espacios reducidos. Este nivel de colaboración interna supone un salto respecto a los robots convencionales, que suelen operar sus extremidades de forma independiente, incrementando el riesgo de errores o accidentes en entornos domésticos.

La base tecnológica de esta innovación se encuentra en el aprendizaje por imitación, una técnica ampliamente utilizada en robótica, pero que hasta ahora se aplicaba principalmente a extremidades individuales. El sistema desarrollado por la UC3M utiliza algoritmos avanzados de visión artificial y procesamiento de datos para extraer los patrones de movimiento humano a partir de grabaciones en vídeo. Posteriormente, estos patrones se traducen en comandos que el robot puede ejecutar, ajustando las trayectorias de ambos brazos en tiempo real y sincronizando sus acciones mediante un protocolo de comunicación interna.

Desde el punto de vista histórico, el aprendizaje por observación ha sido un objetivo largamente perseguido por la comunidad robótica. Los primeros robots industriales, como los fabricados por KUKA o ABB en los años 80, eran capaces de repetir movimientos preprogramados, pero carecían de adaptabilidad. El salto a la imitación directa de gestos humanos representa una evolución clave, especialmente en el ámbito de la asistencia a personas mayores o con movilidad reducida, donde la flexibilidad y la seguridad son esenciales.

En la actualidad, gigantes del sector como Boston Dynamics y SoftBank Robotics han avanzado en la creación de robots con mayor autonomía, pero la coordinación eficiente de múltiples extremidades sigue siendo un reto. El trabajo de la UC3M contribuye a superar esta barrera, acercando la robótica doméstica a un futuro en el que los robots no solo imiten a los humanos, sino que colaboren activamente con ellos en tareas diarias.

Las aplicaciones potenciales de esta tecnología son numerosas. Además de la asistencia en el hogar, donde el robot podría ayudar en la cocina, el cuidado personal o la limpieza, también se vislumbran usos en hospitales, residencias o incluso en la industria ligera, donde la manipulación segura de objetos delicados es crucial. Asimismo, la capacidad de aprender por observación facilitará la personalización de los robots a las necesidades específicas de cada usuario, reduciendo el tiempo y el coste de programación.

Este avance español coincide con un momento de gran dinamismo en el sector aeroespacial y robótico internacional. Mientras SpaceX y Blue Origin siguen compitiendo en el desarrollo de cohetes reutilizables, y la NASA ultima sus misiones tripuladas a la Luna, el campo de la robótica terrestre y espacial experimenta una rápida evolución. Proyectos como el brazo robotizado de la Estación Espacial Internacional o los sistemas de manipulación de muestras en misiones a Marte se beneficiarán, sin duda, de los progresos en la coordinación multibrazo y el aprendizaje autónomo.

En el contexto europeo, empresas como PLD Space están impulsando la innovación tecnológica con el desarrollo de lanzadores reutilizables, mientras que la exploración de exoplanetas y la investigación en inteligencia artificial aplicada al espacio continúan avanzando a buen ritmo. La integración de robots asistenciales inteligentes en misiones espaciales, bases lunares o hábitats marcianos será un elemento clave en las próximas décadas.

Sin duda, la tecnología presentada por la UC3M representa un paso más hacia la convivencia cotidiana entre humanos y robots, no solo en el hogar, sino también en entornos extremos como el espacio. La capacidad de aprender observando y de coordinar sus movimientos de manera segura y eficiente marca el inicio de una nueva era en la robótica asistencial.

(Fuente: SpaceDaily)