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Vast lidera la carrera por la primera estación espacial comercial con Haven-1

Vast lidera la carrera por la primera estación espacial comercial con Haven-1

El fin del ciclo operativo de la Estación Espacial Internacional (EEI), previsto para 2030, está desencadenando una auténtica competición global por dominar la próxima etapa de la exploración y explotación espacial: la creación de estaciones espaciales comerciales. En este contexto, la empresa estadounidense Vast ha dado un paso adelante con el anuncio de Haven-1, una estación espacial privada que podría marcar un antes y un después en el acceso al espacio.

Haven-1: el debut de las estaciones privadas

Haven-1, concebida como una miniestación espacial, tiene previsto su lanzamiento para mayo de 2026. Según Andrew Feustel, exastronauta de la NASA y actual asesor de Vast, la estación está diseñada pensando en la comodidad de sus ocupantes. Con una vida útil estimada de tres años, Haven-1 representa un experimento pionero en la transición de infraestructuras espaciales financiadas y gestionadas por organismos públicos, como la NASA, a plataformas gestionadas íntegramente por empresas privadas.

La estación tendrá la capacidad de alojar hasta cuatro tripulantes durante misiones de hasta 30 días. El interior del módulo se ha diseñado para ofrecer un mayor espacio habitable por persona que la actual EEI, y contará con ventanas panorámicas para la observación de la Tierra, así como sistemas avanzados de soporte vital y conectividad. La misión inaugural, denominada Vast-1, ya cuenta con la colaboración anunciada de SpaceX, que proporcionará el lanzador Falcon 9 y la cápsula Crew Dragon para transportar a los primeros visitantes de Haven-1.

El papel de SpaceX y el auge de la colaboración público-privada

El protagonismo de SpaceX en este proyecto no es casualidad. La compañía de Elon Musk se ha consolidado como el socio favorito para el transporte orbital, gracias a su fiabilidad y a la reducción de costes lograda con los lanzadores reutilizables. La Crew Dragon, que ya ha realizado misiones tripuladas tanto para la NASA como para clientes privados, será el vehículo encargado de llevar a los astronautas y turistas espaciales a Haven-1. Este modelo de colaboración público-privada, que comenzó a gestarse con la irrupción de SpaceX en el programa de la EEI, está sentando las bases de una nueva economía espacial, en la que las agencias nacionales actúan como clientes o socios, más que como únicos promotores.

Blue Origin, Virgin Galactic y la competencia internacional

Vast no es la única compañía que aspira a capitalizar el futuro vacío que dejará la EEI. Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, sigue desarrollando su proyecto de estación orbital privada, Orbital Reef, en colaboración con Boeing y Sierra Space. Orbital Reef pretende ofrecer una plataforma multipropósito para la investigación, el turismo y la fabricación en microgravedad, con una arquitectura modular que permita ampliar sus capacidades conforme aumente la demanda.

Por su parte, Virgin Galactic, aunque centrada hasta ahora en vuelos suborbitales turísticos mediante su nave SpaceShipTwo, ha manifestado intención de participar en la explotación comercial de la órbita baja terrestre (LEO), ya sea mediante alianzas o nuevas tecnologías de acceso.

A nivel internacional, China avanza en la ampliación de su estación Tiangong, mientras que la Agencia Espacial Europea (ESA) estudia posibles colaboraciones con empresas emergentes del continente para asegurar su presencia en la era post-EEI. Rusia, aunque mantiene su compromiso con la EEI hasta el final de su vida útil, explora la construcción de su propia estación espacial nacional.

Exoplanetas, nuevos horizontes y el futuro de la exploración

Mientras el foco mediático se centra en la órbita baja, la investigación sobre exoplanetas continúa a buen ritmo. La NASA y la ESA mantienen sus esfuerzos conjuntos en telescopios espaciales como el James Webb y la futura misión Ariel, con el objetivo de caracterizar atmósferas y buscar posibles signos de vida en mundos más allá del Sistema Solar. El auge de las estaciones privadas podría, en el futuro, facilitar la creación de plataformas espaciales dedicadas exclusivamente a la investigación astronómica avanzada, liberando a las agencias públicas de parte de la carga logística.

España y PLD Space: el papel europeo en la nueva era espacial

En este marco de transformación, Europa busca consolidar su autonomía estratégica. La empresa española PLD Space, pionera en lanzadores reutilizables de pequeño tamaño, ha realizado avances significativos con su cohete Miura 1 y ya prepara el Miura 5 con el objetivo de posicionarse en el segmento de lanzamientos orbitales para satélites pequeños. Si bien por ahora PLD Space no está directamente involucrada en proyectos de estaciones espaciales, su éxito podría allanar el camino para futuras colaboraciones o el desarrollo de infraestructuras espaciales europeas.

Hacia una nueva era de presencia humana en el espacio

El horizonte que se abre tras el retiro de la EEI es tan incierto como prometedor. La transición hacia estaciones espaciales privadas, impulsada por gigantes como SpaceX, Blue Origin o Vast, no solo promete democratizar el acceso al espacio, sino también acelerar el ritmo de la innovación y diversificación de actividades en órbita. Mientras tanto, Europa y otros actores emergentes buscan encontrar su lugar en este nuevo ecosistema, en el que la cooperación y la competencia se entrelazan como nunca antes.

(Fuente: SpaceDaily)