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Rocket Lab

JAXA confía en Rocket Lab para lanzar satélites tras los retrasos de sus propios cohetes

JAXA confía en Rocket Lab para lanzar satélites tras los retrasos de sus propios cohetes

La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) ha tomado una decisión estratégica: confiar a la empresa estadounidense Rocket Lab el lanzamiento de su nueva serie de satélites de demostración tecnológica. Este movimiento llega en un momento en el que los programas de lanzadores japoneses, vitales para la soberanía y autonomía espacial del país asiático, atraviesan importantes demoras técnicas.

Durante los últimos años, los lanzadores japoneses han enfrentado diversos desafíos. El cohete H3, sucesor del fiable H-IIA, sufrió un fallo en su vuelo inaugural en marzo de 2023, cuando tuvo que ser destruido tras detectar un problema en la segunda etapa. Este incidente supuso un duro golpe para la industria aeroespacial nipona, que aspiraba a consolidar el H3 como un competidor directo frente a los lanzadores Falcon 9 de SpaceX o el Ariane 6 europeo. Por su parte, el pequeño cohete Epsilon también experimentó dificultades técnicas, con un lanzamiento fallido en 2022 que obligó a revisar a fondo el programa.

Ante este panorama, JAXA ha decidido recurrir a Rocket Lab, una de las empresas privadas más prometedoras en el sector de lanzamientos orbitales. Rocket Lab, fundada en Nueva Zelanda y con fuerte presencia en Estados Unidos, opera el cohete Electron, un lanzador ligero especializado en misiones de satélites pequeños y demostraciones tecnológicas. Electron ha ganado reputación por su fiabilidad y flexibilidad, con más de 40 lanzamientos exitosos y clientes que incluyen a la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y compañías privadas como Capella Space o Planet Labs.

La colaboración entre JAXA y Rocket Lab se centra en el lanzamiento de un conjunto de satélites de demostración tecnológica. Estos artefactos, parte de la estrategia japonesa para probar tecnologías avanzadas en órbita, tienen como objetivo validar sistemas de propulsión, comunicaciones y materiales de nueva generación. El uso de Electron permitirá a JAXA mantener el calendario de pruebas y experimentos previstos, a pesar de los retrasos acumulados en los lanzadores nacionales.

El acuerdo supone también un reconocimiento del papel emergente de los proveedores comerciales en el sector espacial global. Empresas como Rocket Lab y SpaceX han transformado el acceso al espacio, ofreciendo lanzamientos más frecuentes, asequibles y adaptados a las necesidades de cada misión. Mientras tanto, programas estatales como el de la NASA en Estados Unidos, la ESA en Europa o la propia JAXA en Japón, apuestan cada vez más por la colaboración público-privada para mantener su competitividad.

La decisión de JAXA se produce en un contexto de intensa actividad espacial internacional. SpaceX continúa batiendo récords, con lanzamientos regulares de su Falcon 9 y el desarrollo del gigante Starship, destinado a misiones lunares y marcianas. Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, avanza en pruebas con su lanzador New Glenn y su cápsula tripulada New Shepard, mientras que la NASA se prepara para el regreso de astronautas a la Luna con el programa Artemis.

En Europa, la compañía española PLD Space ha logrado hitos recientes con el lanzamiento inaugural suborbital de su cohete Miura 1, abriendo el camino para el futuro orbital Miura 5. Virgin Galactic, por su parte, ha retomado sus vuelos turísticos suborbitales, aunque sigue enfrentando desafíos técnicos y comerciales en su apuesta por el turismo espacial.

En paralelo, la exploración de exoplanetas y el auge de nuevas agencias espaciales públicas y privadas muestran el dinamismo de la carrera espacial del siglo XXI. El descubrimiento de nuevos mundos habitables, las misiones de retorno de muestras desde asteroides y la proliferación de constelaciones de satélites para comunicaciones y observación terrestre configuran un panorama en constante evolución.

Para Japón, mantener su presencia en primera línea de la investigación y la tecnología espacial es una cuestión estratégica. La colaboración con Rocket Lab demuestra pragmatismo y flexibilidad, asegurando que los proyectos clave no se detengan pese a los contratiempos internos. Al mismo tiempo, sirve como recordatorio de la importancia de la cooperación internacional y de la creciente relevancia de las empresas privadas en el acceso al espacio.

El primer lanzamiento de los satélites japoneses desde el cohete Electron está previsto para finales de este año, desde el complejo de Rocket Lab en Nueva Zelanda. Si la misión resulta un éxito, podría abrir la puerta a futuras colaboraciones y reforzar la posición de Japón como potencia espacial en la nueva era de la exploración y la tecnología orbital.

(Fuente: SpaceNews)