El Falcon Heavy de SpaceX completa con éxito un simulacro de lanzamiento crucial en Cabo Cañaveral

El Falcon Heavy, el lanzador más potente en servicio a nivel mundial, ha superado esta semana un ensayo fundamental en las instalaciones de SpaceX en Cabo Cañaveral, consolidando así los preparativos para su próxima misión orbital. El procedimiento, conocido como “wet dress rehearsal”, es un paso previo indispensable antes de cualquier lanzamiento de gran envergadura, especialmente para cohetes de la magnitud del Falcon Heavy, que combina tres núcleos de la familia Falcon 9 para generar más de cinco millones de libras de empuje al despegue.
El ensayo comenzó en la noche del martes, cuando los equipos de SpaceX iniciaron el meticuloso proceso de carga de propelente criogénico —oxígeno líquido y queroseno altamente refinado— en los tanques del vehículo. Durante la simulación, los responsables de la misión siguieron una serie de protocolos cronometrados que imitan exactamente los procedimientos de una cuenta atrás real, con el objetivo de verificar la preparación tanto del cohete como del personal técnico ante cualquier eventualidad.
El punto culminante de la simulación llegó el jueves a las 02:42 horas peninsulares (20:42 EST del miércoles), cuando el equipo simuló el momento del lanzamiento, deteniendo el proceso pocos segundos antes del encendido de los motores Merlin. Esta decisión de no proceder con el encendido se toma para preservar la integridad del lanzador y para no comprometer ni el calendario ni los costes de la misión real.
Además del propio simulacro de lanzamiento, los ingenieros de SpaceX aprovecharon la ocasión para ensayar procedimientos de reciclaje de la cuenta atrás. Este tipo de pruebas es esencial para garantizar que el equipo de control puede responder con eficacia ante imprevistos, como problemas meteorológicos o incidencias técnicas, permitiendo detener, mantener y reiniciar la cuenta atrás sin comprometer la seguridad del cohete ni de la carga útil.
El Falcon Heavy ha protagonizado hitos históricos desde su debut en 2018, cuando realizó su vuelo inaugural enviando en órbita un Tesla Roadster, propiedad de Elon Musk, con un maniquí apodado “Starman” al volante. Desde entonces, el lanzador ha sido empleado en misiones tanto comerciales como gubernamentales, incluyendo el despliegue de satélites de comunicaciones y cargas clasificadas del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
Este simulacro se produce en un momento de intensa actividad para SpaceX, que compagina los lanzamientos rutinarios de la constelación Starlink con el desarrollo de su ambicioso proyecto Starship en Boca Chica, Texas. El éxito del Falcon Heavy sigue siendo crucial para misiones que requieren capacidades de elevación que ni siquiera el Falcon 9, vehículo de referencia de la compañía, puede igualar.
En el panorama internacional, la competencia no se detiene. Blue Origin, la compañía fundada por Jeff Bezos, se prepara para el debut de su cohete New Glenn, mientras que la NASA continúa su programa Artemis con el objetivo de regresar a la Luna. Por su parte, la empresa española PLD Space alcanzó recientemente un hito relevante con el lanzamiento del Miura 1, el primer cohete privado de su clase desarrollado íntegramente en España, marcando así un avance significativo para la industria aeroespacial europea.
Virgin Galactic, en el segmento del turismo espacial suborbital, ha reanudado sus vuelos comerciales tras superar varios retrasos técnicos, llevando a bordo a los primeros clientes privados al borde del espacio. La atención también se centra en el descubrimiento y estudio de exoplanetas, impulsado por misiones como el telescopio espacial James Webb de la NASA y la ESA, que están ampliando los límites de nuestro conocimiento sobre mundos potencialmente habitables más allá del sistema solar.
En este contexto de innovación y rivalidad, las prácticas y ensayos como el completado esta semana por SpaceX con el Falcon Heavy resultan fundamentales para mantener la fiabilidad y la seguridad en lanzamientos cada vez más complejos. Cada simulacro exitoso acerca un paso más a la humanidad a hitos tan ambiciosos como el establecimiento de bases lunares permanentes o la exploración tripulada de Marte.
Así, mientras la competencia entre entidades públicas y privadas se intensifica y el horizonte de la exploración espacial se expande, el Falcon Heavy demuestra una vez más por qué sigue siendo un pilar esencial de la nueva era espacial.
(Fuente: Spaceflight Now)
