La ESA investigará la desintegración de una etapa superior de Falcon 9 sobre Polonia

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha anunciado la apertura de una licitación para estudiar en detalle la reentrada y fragmentación en la atmósfera terrestre de una etapa superior del cohete Falcon 9 de SpaceX, que tuvo lugar sobre Polonia en febrero de 2023. El incidente, que se produjo el 19 de febrero de ese año, generó una gran expectación tanto entre la comunidad científica como en la opinión pública, al detectarse al menos cuatro fragmentos del vehículo espacial tras atravesar la atmósfera de forma incontrolada.
El Falcon 9, el caballo de batalla de SpaceX, ha revolucionado el sector de lanzamientos espaciales desde su debut en 2010, gracias a su capacidad de reutilización y prestaciones técnicas. Sin embargo, la gestión de etapas superiores, que suelen quedar en órbita baja o realizar reentradas no controladas, sigue siendo un desafío para la industria aeroespacial y plantea preguntas sobre la seguridad y la gestión de residuos espaciales.
La ESA, preocupada por el aumento de objetos artificiales que orbitan la Tierra y sus posibles riesgos, ha iniciado este estudio con el objetivo de analizar con precisión la secuencia de eventos que llevó a la ruptura de la etapa superior del Falcon 9. El contrato busca reunir datos sobre la dinámica de reentrada, la desintegración estructural y la eventual caída de fragmentos al suelo, así como las posibles implicaciones para la seguridad de las personas y las infraestructuras en tierra.
El suceso se produjo en la madrugada, cuando múltiples testigos en el sur de Polonia informaron de la visión de una serie de bolas de fuego cruzando el cielo. Posteriormente, el análisis de trayectorias y restos permitió confirmar que se trataba de componentes de una etapa superior de Falcon 9, liberados tras el cumplimiento de una misión orbital y que no pudieron realizar una maniobra de desorbitado controlado. Investigadores polacos y europeos han recuperado al menos cuatro fragmentos, que serán objeto de estudio detallado por parte de la ESA.
El contexto de este incidente se enmarca en el creciente tráfico espacial y en la proliferación de lanzamientos, tanto de agencias públicas como de compañías privadas. SpaceX, con su ambicioso programa de lanzamientos para la constelación Starlink y otros clientes, ha elevado notablemente el número de cohetes en órbita. Aunque la mayoría de etapas superiores están diseñadas para desintegrarse completamente durante la reentrada, existen riesgos de que algunos fragmentos resistan el paso por la atmósfera y alcancen la superficie terrestre.
La ESA ya ha advertido en varias ocasiones sobre la necesidad de mejorar la gestión del tráfico espacial y la reducción de residuos orbitales. El estudio sobre la desintegración del Falcon 9 servirá para obtener datos críticos que permitan desarrollar mejores modelos predictivos y, en el futuro, exigir a las compañías espaciales protocolos más estrictos para la eliminación segura de las etapas superiores.
En los últimos años, el tema de la basura espacial ha adquirido una importancia capital, no solo por el riesgo que supone para las misiones tripuladas y los satélites activos, sino también por el peligro potencial para la población civil. Aunque la probabilidad de que fragmentos de un cohete alcancen zonas habitadas es baja, el aumento del número de lanzamientos incrementa el riesgo acumulado.
No solo SpaceX se enfrenta a estos retos. Otras empresas privadas, como Blue Origin o Virgin Galactic, y agencias nacionales como la NASA o la propia ESA, están explorando soluciones como la propulsión residual para maniobras de desorbitado controlado, el uso de materiales que se desintegren más fácilmente y el desarrollo de tecnologías para la retirada activa de residuos espaciales. En España, la compañía PLD Space, pionera en el sector de pequeños lanzadores reutilizables, también ha mostrado interés en adoptar prácticas responsables en la gestión de sus vehículos.
La licitación de la ESA representa un paso más en la consolidación de la cooperación internacional para abordar el problema creciente de los residuos espaciales. Los resultados de este estudio no solo servirán para mejorar la comprensión de los procesos de reentrada y fragmentación, sino que también ayudarán a definir nuevas normativas que garanticen la seguridad y sostenibilidad de las actividades espaciales en el futuro.
En definitiva, la investigación sobre la desintegración de la etapa superior del Falcon 9 sobre Polonia subraya la necesidad urgente de innovar en la gestión de residuos espaciales y de fortalecer la colaboración entre agencias espaciales, empresas privadas y gobiernos para proteger tanto el entorno orbital como la superficie terrestre.
(Fuente: European Spaceflight)
