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Luz verde medioambiental para SpaceX: Starship podrá despegar desde SLC-37 en Florida

Luz verde medioambiental para SpaceX: Starship podrá despegar desde SLC-37 en Florida

SpaceX ha recibido la esperada aprobación medioambiental que le permitirá operar su sistema Starship en la histórica plataforma SLC-37, situada en la base de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, Florida. Tras meses de análisis y la elaboración de una Declaración de Impacto Ambiental (EIS, por sus siglas en inglés), la Administración Federal de Aviación (FAA) ha emitido un dictamen favorable, allanando el camino para que la compañía de Elon Musk amplíe sus lanzamientos más allá de las instalaciones de Boca Chica, Texas.

El proceso de evaluación ambiental es un paso imprescindible en Estados Unidos antes de poder modificar o reutilizar infraestructuras espaciales para vehículos de nueva generación. En este caso, SpaceX propuso utilizar la plataforma SLC-37, que hasta hace poco servía para los lanzamientos del cohete Delta IV Heavy de United Launch Alliance (ULA), para acomodar los lanzamientos orbitales del gigantesco Starship y su propulsor Super Heavy.

La Declaración de Impacto Ambiental, publicada tras una consulta pública de varios meses, concluye que las operaciones de Starship en SLC-37 no supondrán riesgos ambientales inasumibles para la fauna, la flora o las comunidades de la zona. La plataforma, erigida en los años sesenta y testigo de lanzamientos históricos como los de la misión lunar Surveyor o los satélites militares del programa NRO, será ahora adaptada para soportar los más de 7.500 toneladas de empuje del sistema de lanzamiento reutilizable más potente jamás construido.

Starship, clave para la NASA y la exploración lunar

El permiso ambiental llega en un momento crucial para SpaceX, dado su papel central en el futuro de la exploración lunar. La NASA ha seleccionado una variante de Starship como módulo de alunizaje para el programa Artemis, que pretende devolver astronautas estadounidenses a la superficie lunar a partir de 2026. Si bien los dos primeros lanzamientos orbitales de Starship se realizaron desde Boca Chica, la compañía necesita diversificar sus puntos de lanzamiento para cumplir los exigentes calendarios de la NASA, los contratos comerciales y sus propias ambiciones de colonización de Marte.

La nueva autorización permitirá a SpaceX construir una torre de lanzamiento y las instalaciones auxiliares necesarias en SLC-37. Esto incluye depósitos de combustible criogénico, sistemas de protección acústica y contra incendios, zonas de integración para las naves y los propulsores, así como una infraestructura logística capaz de gestionar vuelos frecuentes y la recuperación de componentes reutilizables. La empresa prevé realizar en el futuro decenas de lanzamientos anuales desde Cabo Cañaveral, lo que podría transformar radicalmente el panorama espacial de Florida y proporcionar una alternativa estratégica en caso de contratiempos regulatorios o meteorológicos en Texas.

Impacto en la industria y la competencia internacional

La decisión de la FAA marca otro hito en la apertura de la costa este de Estados Unidos a las operaciones de lanzadores de nueva generación. Hasta ahora, Starship había concentrado toda su actividad en Starbase, Boca Chica, un complejo construido desde cero por SpaceX en una zona remota del sur de Texas. Sin embargo, la presión regulatoria, las demandas judiciales de grupos medioambientales y el elevado tráfico previsto han obligado a la empresa a buscar nuevas ubicaciones.

El traslado parcial a SLC-37, un enclave con décadas de experiencia en lanzamientos de carga pesada, minimizará los riesgos asociados a la dependencia de una única plataforma y acelerará el desarrollo de Starship como sistema operativo. Además, la coexistencia con otras compañías —Blue Origin ultima el debut de su cohete New Glenn en la vecina SLC-36, y ULA opera el flamante Vulcan Centaur desde SLC-41— convertirá a Cabo Cañaveral en un bullicioso centro de lanzamientos para la próxima década.

La aprobación para SpaceX también envía un mensaje claro a la industria: los organismos reguladores estadounidenses están dispuestos a acompañar la evolución tecnológica del sector, siempre que se cumplan rigurosos estándares medioambientales. Esto será clave dado el auge de nuevas iniciativas comerciales y la creciente competencia internacional, como los lanzadores desarrollados en Europa (Ariane 6, Vega-C) o China, y los proyectos nacionales como Miura 5 de la española PLD Space, que avanza en su calendario desde Huelva.

Próximos pasos y desafíos técnicos

Con el visto bueno medioambiental, SpaceX debe ahora obtener la licencia de lanzamiento correspondiente y adaptar la plataforma para soportar el peso, la vibración y el calor generados por los motores Raptor en el despegue. La envergadura del proyecto es notable: Starship mide 120 metros de altura y está diseñado para transportar más de 100 toneladas de carga a órbita baja, una capacidad que multiplica por tres la del Saturno V y supera ampliamente a cualquier cohete operativo.

El reto técnico no es menor. Las operaciones con metano líquido, la recuperación de etapas y el montaje vertical de naves y propulsores suponen desafíos logísticos y de seguridad inéditos en el Cabo. No obstante, SpaceX ha demostrado en el pasado su capacidad para transformar infraestructuras históricas, como hizo en la plataforma LC-39A para Falcon Heavy y Crew Dragon.

En definitiva, la luz verde medioambiental para Starship en SLC-37 representa un punto de inflexión para SpaceX y para la industria espacial global. El futuro inmediato verá una mayor frecuencia de lanzamientos, una competencia intensificada y pasos decisivos hacia el regreso del ser humano a la Luna y, eventualmente, a Marte.

(Fuente: NASASpaceflight)