México lanza su primer microsatélite construido localmente a bordo de un cohete de SpaceX

Esta semana marcará un hito para la industria aeroespacial mexicana con el lanzamiento del MXAO-1, el primer microsatélite ensamblado íntegramente en la alcaldía Álvaro Obregón de Ciudad de México. El satélite será puesto en órbita como parte de la misión Transporter-15 de SpaceX, cuyo despegue está programado para el miércoles desde la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en California, Estados Unidos. La ventana de lanzamiento está prevista entre las 19:18 y las 20:15, hora peninsular española.
El MXAO-1 es un satélite de observación terrestre que ha sido desarrollado gracias a una colaboración pionera entre la administración local, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y diversas empresas tecnológicas mexicanas. El objetivo principal del proyecto es recopilar datos medioambientales y urbanos, contribuyendo así a la gestión y monitorización de fenómenos como la contaminación, la deforestación y el crecimiento urbano en la capital mexicana.
El satélite, de categoría microsatélite, pesa apenas unos cuantos kilogramos y está equipado con una cámara multiespectral de alta resolución, capaz de captar imágenes de la superficie terrestre en varios rangos del espectro electromagnético. Esto permitirá a los científicos y las autoridades locales analizar cambios en el uso del suelo, cartografiar áreas verdes y detectar posibles riesgos ambientales o de infraestructura.
México, aunque ha participado en el desarrollo de satélites en el pasado —como los satélites de telecomunicaciones Morelos y el QuetzSat-1— nunca había ensamblado un satélite de observación terrestre en sus propias instalaciones municipales. De hecho, el MXAO-1 simboliza el auge de una nueva generación de ingenieros y científicos mexicanos que apuestan por la innovación y la autonomía tecnológica.
La misión Transporter-15 de SpaceX, por su parte, es la decimoquinta entrega de los lanzamientos «rideshare» o compartidos, una modalidad que permite a múltiples clientes colocar satélites pequeños en órbita a bordo de un solo cohete Falcon 9. Este modelo ha transformado el acceso al espacio, abaratando considerablemente los costes y democratizando la puesta en órbita para instituciones, empresas y organismos de países emergentes. En esta ocasión, además del MXAO-1, se lanzarán decenas de satélites de diferentes tamaños y funciones, pertenecientes a compañías y agencias de todo el mundo.
SpaceX, fundada por Elon Musk, ha sido una de las compañías más disruptivas en la industria espacial desde la década pasada, liderando la reutilización de cohetes y el desarrollo de grandes constelaciones de satélites como Starlink. Este año, la empresa ha intensificado su actividad de lanzamientos, superando ya las 80 misiones en 2025, y consolidando el Falcon 9 como el lanzador más fiable y rentable del mercado.
La creciente competencia en el sector espacial privado no se limita a SpaceX. En Estados Unidos, Blue Origin, impulsada por Jeff Bezos, continúa desarrollando el cohete New Glenn para lanzamientos orbitales y suborbitales, mientras que Virgin Galactic ha retomado este año sus vuelos turísticos al espacio suborbital, consolidando el turismo espacial como un nicho en expansión. Por su parte, la NASA mantiene su apuesta por la exploración de exoplanetas, con nuevas misiones previstas para el telescopio James Webb y el lanzamiento de la misión Dragonfly a Titán, la mayor luna de Saturno, previsto para finales de década.
En Europa, destaca el avance de PLD Space, la empresa española que este año ha realizado con éxito el segundo lanzamiento de su cohete Miura 1 desde Huelva y prepara el debut orbital del Miura 5 para 2026. PLD Space aspira a situar a España en el selecto club de naciones capaces de ofrecer servicios comerciales de lanzamiento orbital, junto a potencias como Francia, Rusia, China y Estados Unidos.
El auge de los microsatélites, tanto en el sector público como privado, refleja una tendencia global hacia la miniaturización y especialización de las cargas útiles. Estos satélites, de bajo coste y rápido desarrollo, permiten abordar múltiples retos, desde monitorear el cambio climático hasta mejorar las comunicaciones en regiones remotas o responder a desastres naturales.
El lanzamiento del MXAO-1 supone un ejemplo paradigmático de cómo la cooperación entre administraciones, universidades y empresas puede traducirse en avances tangibles para la sociedad. Además, representa un impulso para la economía del conocimiento en México y un estímulo para nuevas generaciones de ingenieros y científicos de toda Iberoamérica.
La puesta en órbita del primer microsatélite construido en la alcaldía Álvaro Obregón no solo es un logro tecnológico, sino una inspiración para otros municipios y países en vías de desarrollo que buscan aprovechar las oportunidades del nuevo ecosistema espacial global.
(Fuente: SpaceDaily)
