Ship 39 inicia su fase de pruebas en Masseys de cara al vuelo 12 de Starship

La carrera de SpaceX hacia la reutilización orbital y el transporte interplanetario ha dado un nuevo paso con el despliegue del Ship 39, la última nave de la serie Starship, que ha salido de las instalaciones de Mega Bay 2 en Starbase, Boca Chica, Texas, para comenzar su fase intensiva de pruebas en el complejo de Masseys. Este movimiento marca el inicio de una etapa clave en la preparación del vuelo 12 del vehículo más ambicioso de la compañía de Elon Musk, que sigue redefiniendo los estándares de la industria aeroespacial privada.
Tras pasar varios meses completamente ensamblada en Mega Bay 2, la Ship 39 ha iniciado su traslado hacia las zonas de testeo, donde afrontará una batería de ensayos estructurales, criogénicos y de presión, esenciales para certificar su integridad antes de integrarse con un propulsor Super Heavy y afrontar la siguiente misión orbital. Esta estrategia de pruebas en Masseys permite a SpaceX mantener un flujo constante de vehículos en desarrollo, al tiempo que se optimiza la cadena de fabricación y validación, un enfoque que ha sido clave en su rápido progreso técnico.
La importancia de la Ship 39 radica en su papel dentro del programa Starship, una iniciativa que busca revolucionar el transporte espacial con un sistema completamente reutilizable, capaz de poner en órbita más de 100 toneladas de carga y, eventualmente, transportar seres humanos a la Luna, Marte y otros destinos del sistema solar. El vuelo 12 será especialmente relevante porque pondrá a prueba las últimas mejoras introducidas en la nave, tanto a nivel de materiales como de sistemas de control y protección térmica, tras las lecciones aprendidas en los vuelos anteriores.
A nivel técnico, la Ship 39 incorpora novedades en la disposición de los motores Raptor, el sistema de gestión de propelentes y la estructura de las aletas aerodinámicas, componentes que han sido objeto de rediseños continuos para aumentar la eficiencia y la fiabilidad. Además, se espera que las pruebas en Masseys incluyan simulaciones de encendidos estáticos, llenados de combustible a temperaturas criogénicas y test de presurización extrema, todo ello monitorizado con instrumentación de última generación para detectar cualquier anomalía antes de la integración final.
SpaceX no es la única empresa que está acelerando sus actividades en el sector. Blue Origin, la compañía fundada por Jeff Bezos, ha anunciado avances en el desarrollo de su propio sistema reutilizable, el New Glenn, que competirá directamente con Starship en el segmento de lanzadores pesados. Mientras tanto, la NASA sigue colaborando estrechamente con ambos actores privados, especialmente en el marco del programa Artemis, que busca establecer una presencia sostenible en la superficie lunar. De hecho, la variante lunar de Starship ha sido seleccionada como módulo de aterrizaje para las próximas misiones tripuladas del programa estadounidense.
En Europa, la empresa española PLD Space continúa trabajando en el Miura 5, un cohete reutilizable de media carga, tras el éxito del lanzamiento suborbital del Miura 1 en 2023. Este desarrollo posiciona a España como un actor emergente en el ecosistema espacial europeo, complementando los esfuerzos de la ESA y otras agencias nacionales en la diversificación del acceso al espacio.
Por otro lado, la exploración de exoplanetas sigue generando titulares. La misión CHEOPS de la ESA y el telescopio TESS de la NASA han permitido la identificación de varios mundos potencialmente habitables, mientras que el James Webb sigue proporcionando datos sin precedentes sobre atmósferas exoplanetarias, lo que podría allanar el camino para futuras misiones de carácter astrobiológico.
El contexto internacional es también muy dinámico. China avanza en su programa de exploración lunar y marciana, con planes para misiones tripuladas y el establecimiento de estaciones de investigación en la superficie de la Luna. Rusia, por su parte, continúa con la explotación de la Estación Espacial Internacional, aunque su cooperación internacional se ha visto afectada por el contexto geopolítico.
En este escenario, el despliegue y las pruebas de la Ship 39 representan no solo un paso más en la hoja de ruta de SpaceX, sino también un hito que podría redefinir la forma en que la humanidad accede y utiliza el espacio. El éxito de estos ensayos será fundamental para validar las mejoras introducidas y mantener el ambicioso calendario de lanzamientos que la compañía tiene previsto para los próximos meses, incluyendo misiones de carga, despliegue de satélites Starlink y, en un horizonte cercano, vuelos tripulados.
El sector espacial vive una auténtica revolución, impulsada tanto por la iniciativa privada como por la colaboración público-privada, con una competencia cada vez más intensa y una innovación tecnológica sin precedentes. El progreso de vehículos como la Ship 39 y el avance de empresas como SpaceX, Blue Origin y PLD Space están marcando el inicio de una nueva era en la exploración y explotación del espacio, abriendo posibilidades que hace apenas una década parecían ciencia ficción.
(Fuente: NASASpaceflight)
