SpaceX amplía su constelación Starlink con 27 nuevos satélites desde California

En la noche del martes 11 de junio, SpaceX volverá a protagonizar una de sus ya habituales misiones de despliegue de satélites Starlink, consolidando su posición de liderazgo en el sector de las comunicaciones globales por Internet. La misión, denominada Starlink 15-10, tiene como objetivo colocar 27 nuevos satélites en órbita terrestre baja, reforzando así la ya extensa red satelital que la compañía de Elon Musk ha ido tejiendo alrededor del planeta. El lanzamiento está programado para las 21:28 hora local del Pacífico (06:28 del miércoles en la península ibérica) desde la plataforma 4E de la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en California.
La constelación Starlink, que comenzó su despliegue en 2019, es un ambicioso proyecto con el objetivo de ofrecer cobertura de Internet de alta velocidad a nivel global, especialmente en zonas rurales o de difícil acceso donde las infraestructuras tradicionales no llegan. Hasta la fecha, SpaceX ha lanzado ya más de 6.000 satélites Starlink, consolidando la mayor red de satélites comerciales jamás creada. Con la adición de estos 27 aparatos, el despliegue total se acercará aún más a la cifra objetivo inicial de más de 12.000 satélites, aunque los planes futuros de la empresa contemplan una expansión hasta los 42.000 dispositivos.
El Falcon 9, el caballo de batalla de SpaceX, será de nuevo el encargado de poner en órbita la carga útil. Este lanzador reutilizable, que ha revolucionado la economía del acceso al espacio, despegará desde Vandenberg, una base militar situada en la costa californiana que se ha convertido en un enclave estratégico para misiones a órbitas polares y de inclinación elevada. El uso recurrente del Falcon 9 para este tipo de lanzamientos ha permitido abaratar costes y aumentar la cadencia de vuelos, factores clave para el éxito de Starlink.
La misión Starlink 15-10 forma parte de una campaña intensiva de lanzamientos que SpaceX está llevando a cabo durante 2024. La compañía no sólo lidera el mercado de lanzamientos comerciales, sino que también está impulsando la innovación en el sector con su apuesta por la reutilización de cohetes y el desarrollo de nuevas tecnologías, como el mega-cohete Starship, actualmente en pruebas. Si todo transcurre según lo previsto, el cohete se elevará sobre la costa del Pacífico y, tras la separación de etapas, el propulsor regresará a tierra firme para un nuevo intento de aterrizaje controlado, un procedimiento que SpaceX ha perfeccionado a lo largo de los últimos años.
La importancia de este tipo de misiones no se limita únicamente al ámbito comercial. La proliferación de constelaciones satelitales de órbita baja está transformando la manera en que nos conectamos al mundo, permitiendo el acceso a Internet en lugares remotos, en alta mar o incluso en vuelo. Sin embargo, este despliegue masivo también plantea interrogantes sobre la gestión del tráfico espacial y la sostenibilidad a largo plazo del entorno orbital, cuestiones que agencias como la NASA y la ESA, así como empresas privadas y reguladores internacionales, están abordando mediante nuevas normativas y tecnologías de mitigación de residuos espaciales.
El auge de las megaconstelaciones ha estimulado la competencia en el sector. Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, está trabajando en su propia red llamada Project Kuiper, que prevé lanzar sus primeros satélites en los próximos meses. Otras compañías, como OneWeb, respaldada por inversores británicos e indios, ya cuentan con centenares de satélites operativos. Por su parte, la española PLD Space, aunque centrada en lanzadores suborbitales y pequeños satélites, ha mostrado el potencial europeo en el sector del New Space con su reciente éxito en el lanzamiento del cohete Miura 1.
En paralelo, la NASA y otras agencias espaciales públicas continúan explorando el cosmos y expandiendo los límites del conocimiento científico. La búsqueda y caracterización de exoplanetas, la exploración lunar —con el programa Artemis— y las misiones a Marte mantienen la atención de la comunidad internacional, mientras que empresas privadas como Virgin Galactic avanzan en el turismo suborbital, abriendo nuevas vías de desarrollo comercial y tecnológico.
El lanzamiento de esta nueva remesa de satélites Starlink pone de manifiesto la velocidad a la que se está transformando la infraestructura de comunicaciones globales y el papel central que juegan tanto las empresas privadas como las agencias públicas en la nueva era espacial. Con cada misión, SpaceX refuerza su apuesta por democratizar el acceso al espacio y a Internet, sentando las bases de una conectividad sin precedentes para las próximas décadas.
(Fuente: Spaceflight Now)
